Los objetivos de desarrollo sostenible son definidos por la Organización de las Naciones Unidas como un plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos, es decir se trata de un conjunto de metas para transformar nuestro mundo, mismas que se engloban en los 17 rubros siguientes:
1) Fin de la pobreza; 2) Hambre cero; 3) Salud y bienestar; 4) Educación de calidad; 5) Igualdad de género; 6) Agua limpia y saneamiento; 7) Energía asequible y no contaminante; 8) Trabajo decente y cremiento económico; 9) Industrias, Innovación e Infraestructura; 10 ) Reducción de las desigualdades; 11) Ciudades y comunidades sostenibles; 12) Producción y consumo responsables; 13) Acción por el clima; 14) Vida submarina; 15) Vida de ecosistemas terrestres; 16) Paz, justicia e Instituciones sólidas y 17 ) Alianzas para lograr los objetivos.
Cada uno de ellos se encuentra interrelacionado con el resto, y como puede observarse engloban los principales desafíos a los que día a día se enfrenta nuestro planeta, tales como son la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia, y que podemos agrupar en un objetivo principal: No dejar a nadie atrás.
Sin embargo, para que dichos propósitos no se queden en una simple colección de buenas intenciones se requiere del trabajo en conjunto de cada una de las naciones que se encuentran agrupadas dentro de la ONU y, al interior de ellas, de la colaboración entre entes públicos y privados, conjuntando esfuerzos para hacer que aquellos sectores de la población que se encuentran más rezagados puedan gozar de elementos básicos para llevar una vida más digna.
De tal manera, a pesar del esfuerzo que llevan a cabo, principalmente ciudadanos y asociaciones civiles sin fines de lucro, así como empresas con un alto sentido de responsabilidad social, son los organismos públicos los que fijan la pauta para poder llevar a buen puerto cada uno de los objetivos de desarrollo sostenible.
Sin reglas claras y los estímulos necesarios establecidos y respetados por los entes públicos, la labor social del resto se complica al grado de tornar imposible su cumplimiento.
Ahora bien, lo anterior se replica también en un ámbito global, y es que si bien cada nación, como ocurre con México, es soberana y puede establecer las reglas del juego en su ámbito interno, no por ello puede dejar de cumplir con el derecho internacional, así como con los tratados que han decidido homologar a su ley fundamental interna, y es en dicho sentido cuando las cosas pueden complicarse sobremanera para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible, al no poder dejar de lado los vaivenes de la política internacional que han modificado los intereses de las grandes potencias respecto a algunos de los principales aspectos de dichos objetivos, trastocando con ello al resto, toda vez que como se ha señalado cada uno de ellos se encuentra inter relacionado con el conjunto.
Es de tal manera, que los intereses políticos y económicos de naciones, como Estados Unidos, China o Rusia, pueden trastocar los esfuerzos efectuados por el resto de países para tratar que nadie se quede atrás, el cambio de sus políticas internas se expande como las ondas provocadas por una roca que entra en contacto con aguas otrora en quietud, alterando con ello los esfuerzos internacionales para conseguir los objetivos establecidos por la ONU.
Consecuentemente, cuando alguna de las naciones previamente señaladas, establece un discurso en el que desconoce el cambio climático o da veracidad a teorías conspirativas sin sustento como la “agenda woke”, entonces las palabras de sus líderes dan paso a la acción y sus políticas internas se modifican para dejar de brindar estímulos a las empresas que venían haciendo serios esfuerzos para integrarse a las energías limpias y renovables, asimismo la educación deja de promover la igualdad de género y el respeto a la diversidad, con lo que se corre el riesgo de regresar a épocas oscuras en las que las personas eran perseguidas por ello.
Al respecto, lo más grave resulta ser que dichas acciones no solo se circunscriben a dichas naciones, sino que ante su influencia y poderío económico, se ejerce una terrible presión hacia aquellas que son más débiles, para forzarles a abandonar sus mecanismos internos para poder conseguir los objetivos de desarrollo sostenible.
Como un efecto del cambio de gobierno en Estados Unidos, su nuevo Presidente, plenamente activo en redes sociales, ha insistido a través de ellas en presionar a grandes corporativos para que abandonen los pactos de las agendas mundiales poniendo en jaque los objetivos de sostenibilidad, al dejar de lado las metas: 6) Agua limpia y saneamiento, 7) Energía asequible y no contaminante, 12) Producción y consumo responsables, 13) Acción por el clima, 14) Vida submarina y 15) Vida de ecosistemas terrestres.
Asimismo, dicho cambio de liderazgo político en Estados Unidos ha llevado a que las narrativas conservadoras influyan directamente en las decisiones de las grandes corporaciones empresariales, con lo que iniciativas como el movimiento anti-ESG cuestionen la relevancia de las políticas sostenibles y de DEI, etiquetándolas como «excesos progresistas» que no generan valor tangible para los accionistas.
Lo anterior se refleja también en un discurso que minimiza la importancia de la equidad y la diversidad, al señalar que dichas prioridades distraen de los objetivos económicos centrales para tornar a “América grandiosa de nuevo”; tal prédica ha calado hondo, no solo en gran parte de su población, sino en grupos de gran poder económico que controlan a las principales corporaciones y que sin el control gubernamental priorizarán sus ingresos por sobre cualquier cosa, dando pie a que empresas como Meta y Walmart recorten o suspendan los programas relacionados con los objetivos de desarrollo sostenible, citando razones como la eficiencia operativa o la alineación con las expectativas de sus principales grupos de interés.
Es por ello que se avecinan tiempos turbulentos para la responsabilidad social compartida, y la única forma de sortear la tormenta es que nuestros esfuerzos mantengan su compromiso en la fuerte convicción que para el desarrollo y bienestar de todos nadie puede quedarse atrás porque todos vamos a bordo del mismo barco.
Para no dejar a nadie atrás, es importante que logremos cumplir con cada uno de estos objetivos para 2030. Si quieres saber más sobre algún tema u objetivo en especial, o como Fundación Redsalud trabaja para colaborar a su cumplimiento no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de cualquiera de nuestros medios electrónicos: redes sociales o correo electrónico direccion@rsalud.com.mx