Sistema nervioso: La neuropatía diabética daña los nervios periféricos, afectando pies, piernas, manos y brazos. Esto puede causar dolor, entumecimiento y pérdida de sensibilidad, aumentando el riesgo de lesiones graves.
Ojos: La retinopatía diabética daña los vasos sanguíneos de la retina, lo que puede provocar pérdida de visión o ceguera.
Corazón y vasos sanguíneos: La hiperglucemia incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares al afectar los vasos sanguíneos y los nervios que controlan el corazón.
Pies: Son especialmente vulnerables debido a la combinación de daño nervioso y mala circulación, lo que puede derivar en úlceras, infecciones e incluso amputaciones.
Piel: La diabetes favorece infecciones cutáneas y afecciones como la acantosis nigricans, que se manifiesta como manchas oscuras en pliegues de la piel.
Riñones: La nefropatía diabética puede provocar insuficiencia renal crónica, por lo que es crucial monitorear la función renal periódicamente.
Cerebro: La diabetes aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y accidentes cerebrovasculares, por lo que mantener los niveles de glucosa estables es fundamental para la salud cerebral.