Culturadomingo, 7 de septiembre de 2025
Colonia La Lomita, uno de los sitios emblemáticos de Tuxtla Gutiérrez
Durante décadas, familias y jóvenes se reunían en la parte alta de la ciudad para elaborar y elevar papalotes
Isaí Flores

Uno de los sitios históricos de Tuxtla Gutiérrez es La Lomita, un cerro ubicado en la zona sur poniente de la ciudad, junto a la colonia ISSSTE, el Parque Bicentenario y el Monumento a la Bandera. Su nombre proviene de ser una parte alta de la capital, desde donde es posible observar gran parte de la ciudad. Su importancia histórica radica en que, durante muchos años, fue el lugar donde la población se reunía para volar papalotes.
La gente de la capital acudía a La Lomita para elaborar sus papalotes y elevarlos desde ese punto. Muchas familias se daban cita en el lugar durante las tardeadas y fines de semana, convirtiéndolo en una actividad recreativa donde destacaban los jóvenes con sus habilidades.

Era una auténtica algarabía, una fiesta en la parte alta de Tuxtla Gutiérrez. Para armar los papalotes se utilizaba carrizo, que se cortaba y amarraba en forma de cruz. Luego, con pequeñas varitas, se formaba un rombo sobre el cual se colocaba el papel de colores. A manera de cola se usaban trapos, que daban estabilidad al papalote mientras volaba en el cielo.
En el centro de la cruz se hacía la amarradura principal, que se completaba con amarres laterales, donde se sujetaba una larga cuerda capaz de resistir la fuerza del viento. En aquellos días, el cerro de La Lomita se llenaba de papalotes volando al mismo tiempo.

Lo más común era usar papel de china de diversos colores o incluso papel periódico, pegado con engrudo. Muchos papalotes caían al suelo cuando el hilo se rompía o por las ráfagas de viento, pero eso no impedía que en La Lomita se viviera una gran fiesta popular con la multitud reunida para disfrutar del espectáculo.

Se elaboraban en distintos tamaños, colores y formas, y en ocasiones se organizaban concursos para premiar al papalote que volara más alto. Gracias a los vientos intensos de la zona, era posible elevarlos prácticamente todo el año.
Con el paso del tiempo, La Lomita se transformó en una colonia del mismo nombre. Aunque todavía conserva su altura y ofrece una gran visibilidad de la ciudad, ya no es posible realizar aquella tradición de volar papalotes, que marcó la memoria de generaciones en Tuxtla Gutiérrez.