Culturamartes, 14 de octubre de 2025
Los panteones más visitados de Chiapas y sus tradiciones durante el Día de Muertos
Del Panteón Municipal de Tuxtla a San Juan Chamula y Comitán
Anette Tejeda / El Heraldo de Chiapas

En Chiapas, los panteones no son solo lugares de descanso final, sino espacios de memoria, historia y tradición que se llenan de vida cada Día de Muertos. Entre los más visitados destacan el Panteón Municipal de Tuxtla Gutiérrez, el Panteón de San Cristóbal de las Casas y el Panteón de San Juan Chamula, cada uno con características y tradiciones que los hacen únicos.
El Panteón de San Juan Chamula se distingue por su singularidad y misticismo. Sus tumbas están distribuidas alrededor del templo del Barrio de San Sebastián y se identifican mediante cruces de distintos colores, que indican si se trata de un niño, un adulto o un anciano. Este lugar refleja la fuerza de la fe y las tradiciones locales, y durante la visita se pueden observar escenas cotidianas de los habitantes paseando sus ovejas, mientras el tiempo parece detenerse en este rincón mágico de Chiapas.
Por su parte, el Panteón Municipal de Tuxtla Gutiérrez es uno de los espacios más concurridos de la capital chiapaneca. Durante el 1 y 2 de noviembre, el lugar se llena de flores, velas y recuerdos, y las familias acuden para honrar a sus seres queridos. Entre las tumbas más visitadas se encuentra la del exgobernador Juan Sabines Gutiérrez, ubicada en un punto visible del panteón. Más allá de su papel político, su sepultura representa un hito histórico en la transformación urbana de Tuxtla, recordando obras como la renovación del Palacio de Gobierno, del Palacio Municipal y la reorganización del primer cuadro de la ciudad.

A unos metros de allí descansa el capitán Julio Miramontes, quien murió en 1912 al evitar una tragedia durante un levantamiento militar. Su acción heroica es recordada cada año con ofrendas y flores, evidenciando cómo la historia local convive con las tradiciones del Día de Muertos.
El Panteón de San Cristóbal de las Casas comparte la afluencia característica de Tuxtla, especialmente durante las festividades de Todos Santos. Aunque su estructura no se destaca por singularidades arquitectónicas, se mantiene como un espacio central para los rituales de memoria de los habitantes de la ciudad.

Otro sitio emblemático es el Panteón Municipal de Comitán de Domínguez, ubicado al sur de la ciudad y con origen que data de 1700. Su muro oriente se construyó para dar sepultura a quienes fallecieron durante un conflicto entre México y Guatemala. Este cementerio conserva criptas neoclásicas de finales del siglo XIX y principios del XX, convirtiéndose en un referente del arte funerario chiapaneco. Su parte más antigua está distribuida en cuatro secciones, separadas por una calzada principal que conduce a la capilla contemporánea del panteón.
Entre sus tumbas destacan las de familias históricas como Carboney, Tovar Armendáriz, Gordillo, Rovelo Escandón, Aguilar Flores, Argüello, Domínguez y Carrascosa Cristiani, así como las de personajes reconocidos como el Dr. Belisario Domínguez Palencia, Mariano N. Ruiz, el general Pantaleón Domínguez y Martha Dolores Albores Albores, cronista vitalicia de Comitán. A pesar de su valor histórico, muchas de las tumbas se encuentran en estado regular o ruinoso, por lo que se hace urgente implementar medidas de conservación.

Cada uno de estos panteones refleja la relación que los chiapanecos mantienen con su historia, sus muertos y sus tradiciones. Desde los colores y símbolos del cementerio de San Juan Chamula, hasta las tumbas emblemáticas de Tuxtla y Comitán, los espacios funerarios del estado no solo honran la memoria de quienes se fueron, sino que también cuentan la historia de las ciudades y comunidades que los rodean.
En Chiapas, el Día de Muertos es más que una celebración: es un homenaje vivo a la memoria, la cultura y la identidad de sus habitantes, donde cada tumba, cada cruz y cada ofrenda narra la historia de un pueblo que nunca olvida a sus muertos.