La necesidad de entretenimiento por parte de la sociedad de la alta alcurnia le dio a las autoridades de la Nueva España la oportunidad de crear un teatro principal
Este platillo típico combina ingredientes frescos, técnicas caseras y un caldo lleno de sabor que se mantiene como uno de los favoritos en los hogares chiapanecos durante la temporada
El epazote, además de usarse en la cocina, se prepara en infusiones para eliminar parásitos y mejorar la digestión, aunque debe consumirse con moderación / Ilustrativa / Gobierno de México
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. — Desde tiempos remotos, el uso de plantas medicinales ha formado parte del cuidado de la salud en diversas culturas del mundo. En el caso de Chiapas, la tradición herbolaria ha perdurado gracias a la sabiduría ancestral de pueblos originarios como los mayas y los náhuatl, quienes curaban enfermedades con remedios naturales, mucho antes de la llegada de la medicina moderna.
Durante el siglo XVI, con la llegada de los conquistadores españoles, el fraile franciscano Bernardino de Sahagún se interesó profundamente por el conocimiento indígena. En su célebre obra Historia general de las cosas de la Nueva España (1548), recopiló detalladamente los usos de diversas plantas en lengua náhuatl, reconociendo la eficacia de estas especies en el tratamiento de múltiples padecimientos.
Hoy en día, muchas de esas plantas curativas siguen siendo fundamentales en la medicina tradicional chiapaneca. A continuación, te presentamos cinco especies que son ampliamente utilizadas en la región por sus propiedades terapéuticas:
Conocida popularmente como “vaporrub”, esta planta es famosa por sus efectos descongestionantes y su utilidad para aliviar la tos seca y los síntomas del resfriado común. Se cultiva con facilidad en macetas o jardines, ya que requiere pocos cuidados y crece rápidamente. Su aroma característico y su acción balsámica la convierten en un remedio natural muy valorado en los hogares chiapanecos.
El Plectranthus hadiensis, conocido popularmente como vaporrub, es usado en Chiapas como descongestionante natural contra la tos y el resfriado / Ilustrativa / Viveros González
La conocida hoja santa, también llamada omequelite, tiene usos tanto medicinales como culinarios. Desde la época prehispánica ha sido utilizada para disminuir la fiebre, relajar el sistema nervioso, mejorar la digestión y aliviar dolores estomacales. De acuerdo con registros históricos, el nombre de “santa” le fue otorgado por sacerdotes españoles, impresionados por sus beneficios curativos. En Chiapas, es común encontrarla en infusiones y preparados tradicionales.
La hoja santa, de amplio uso medicinal y culinario, es valorada por sus propiedades relajantes y digestivas en la medicina tradicional chiapaneca / Ilustrativa / Gourmet de México
Entre las más reconocidas a nivel mundial, la manzanilla es una de las plantas medicinales más antiguas. Sus flores se emplean en infusión para tratar afecciones como fiebre, espasmos musculares, trastornos digestivos, insomnio, úlceras, heridas y hasta dolores menstruales. Además, el aceite esencial de manzanilla es muy valorado en la cosmética y la aromaterapia. Estudios recientes han explorado sus posibles propiedades anticancerígenas, especialmente en relación con cáncer de piel, próstata, seno y ovario.
Conocida por sus múltiples propiedades, la sábila o aloe vera es un remedio natural con potentes efectos antisépticos, antibacterianos, antiinflamatorios y antioxidantes. Su gel es ampliamente utilizado para curar heridas, aliviar quemaduras y mejorar problemas cutáneos. Gracias a sus cualidades regenerativas, esta planta también se ha incorporado a la investigación en biomateriales e ingeniería de tejidos, al favorecer la proliferación celular y acelerar la cicatrización.
El epazote, también conocido como paico, bitia, caa-ne o yerba del zorrillo, es una planta aromática muy común en la cocina tradicional, pero también con fuertes aplicaciones medicinales. Los tés elaborados con sus hojas, raíces o flores ayudan a eliminar parásitos intestinales y a estimular el flujo sanguíneo. No obstante, su uso debe ser moderado, ya que en grandes cantidades puede provocar efectos tóxicos.
El conocimiento sobre estas plantas medicinales ha sido transmitido de generación en generación, preservando una parte esencial del patrimonio cultural de Chiapas. Aunque muchos optan hoy por tratamientos médicos convencionales, la medicina tradicional sigue siendo una alternativa confiable, especialmente en comunidades rurales donde el acceso a servicios médicos es limitado.
La integración del saber indígena con estudios científicos actuales ha permitido validar muchos de estos remedios. Por ello, el uso responsable y bien informado de estas plantas puede ofrecer una forma natural y accesible de mejorar la salud, manteniendo viva la conexión con nuestras raíces.