Localsábado, 20 de septiembre de 2025
Alfareros de Amatenango del Valle denuncian que no reciben pago justo por sus piezas
La población paga solo un 20% del valor real, sin considerar el jornal, días de trabajo y materiales
Isaí Flores

La señora Albertina López Ramírez, de 59 años, es una artesana dedicada a la alfarería desde hace 51 años en el municipio de Amatenango del Valle, siendo la tercera generación de su familia en esta actividad: primero su abuela, luego su madre y ahora ella. Lamentablemente, señaló que la población no paga lo justo por las piezas, ya que a menudo pide una rebaja del 20% de su valor real.
López Ramírez explicó que producir una pieza puede llevar entre 2 y 7 días, además de uno o dos días adicionales para recolectar el barro en la mina y darle el tratamiento adecuado, así como para recolectar y preparar la arena. Sin embargo, en el precio final al público no se incluye el jornal ni los días de trabajo, pues de hacerlo, el precio subiría considerablemente y los consumidores difícilmente lo pagarían.

En entrevista en Tuxtla Gutiérrez, la artesana detalló el proceso: primero se recolecta el barro al pie del cerro Amahuits, luego se obtiene la arena, se deja secar el barro al sol, se remoja en agua durante la noche y al día siguiente se cuela la arena y se mezcla con el barro para comenzar a moldear la pieza.
Toda la producción de alfarería en Amatenango del Valle es manual y artesanal, sin uso de torno. Los alfareros acuden al mismo punto de recolección de barro y esta es la única actividad económica de la comunidad. La pieza más pequeña, como las palomas, tiene un precio de 50 pesos, mientras que las más grandes han alcanzado un valor de hasta 18 mil pesos.

Algunos pedidos son tan grandes que varias personas deben organizarse para producirlos. Hay encargos que alcanzan 40 mil pesos, y otros de 20 mil pesos, pero el problema sigue siendo que los consumidores regatean el precio y no pagan lo justo.
“Lo que no sabe el consumidor es que en el precio no se incluyen los días de trabajo. Hay piezas que se hacen en 2 o 4 horas, y otras que requieren de 7 u 8 días para elaborarlas. Si se cobrara el jornal, el precio aumentaría y menos personas lo pagarían. Nadie quisiera pagar 300 pesos por día por el trabajo artesanal, que es muy duro”, insistió López Ramírez.
En su comunidad, cada familia se dedica a la alfarería. Algunos hacen 5 o 6 piezas al día, mientras que ella produce 2 o 3 piezas. Sin embargo, el pueblo no siempre paga lo justo, y el artesano siempre sale perdiendo, ya que el precio no cubre los días de trabajo, el costo de la leña ni los tiempos de recolección del barro y la arena, apuntó la artesana.