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Historias como la de Blanca Nieves muestran cómo la labor de protectores independientes puede cambiar la vida de animales vulnerables en la ciudad / Cortesía/ Elizabeth Valencia
Blanca Nieves no siempre tuvo un nombre ni un lugar seguro donde dormir. Durante meses deambuló por calles del poniente de Tuxtla Gutiérrez en condiciones críticas, hasta que su historia cambió gracias al trabajo de una protectora independiente que decidió no mirar hacia otro lado.
Elizabeth Valencia Álvarez, protectora de animales en colonias del norte-poniente de la capital chiapaneca —como Potinaspak, Shanká, Chiapas Solidario y Condesa—, relató que el rescate ocurrió en octubre del año pasado, cuando observó a una perrita blanca en estado de extrema delgadez, con signos de abandono y próxima a entrar en celo.
“Me percaté de una perrita que andaba en los huesos, color blanca, aquí en la Quinta Poniente, a la altura del Willis”, explicó. En ese momento, la perrita no tenía nombre y sobrevivía en un entorno donde, según la protectora, el maltrato y el abandono animal son constantes.
Valencia Álvarez señaló que su labor se centra principalmente en la esterilización de perritas en situación de calle como una medida para reducir la sobrepoblación, aun cuando no cuentan con refugio ni recursos institucionales. “Trabajamos con nuestros propios recursos, estamos haciendo bazares los sábados porque tenemos deudas muy grandes en las veterinarias”, expuso.
Blanca Nieves, como fue llamada posteriormente, se encontraba en una condición que la hacía especialmente vulnerable. “Estaba súper flaca, panzona, próxima a entrar a celo y en esas condiciones iba a ser muy terrible”, recordó. Ante la urgencia, decidió intervenir directamente y buscarle un espacio temporal donde pudiera recuperarse.
Durante el primer mes, la perrita fue alojada en un hogar temporal proporcionado por una amiga. Aunque el aumento de peso fue mínimo, representó el inicio de su recuperación. Posteriormente, permaneció 15 días más bajo el cuidado directo de la protectora, hasta que fue sometida al proceso de esterilización.
“A partir de ese momento que ella sale a esterilización, la vida de Blanca Nieves cambia totalmente”, relató. La perrita pasó de comer con desesperación a integrarse de manera estable a una manada dentro del hogar de Elizabeth, donde convive actualmente con otros perros, en su mayoría hembras.
La perrita mestiza ha logrado recuperarse y adaptarse a un hogar temporal, destacando la importancia del rescate y la esterilización de animales en situación de calle - Cortesía / Elizabeth Valencia
Blanca Nieves, rescatada de las calles de Tuxtla Gutiérrez, ahora recibe cuidado y protección gracias al trabajo de una rescatista independiente - Cortesía / Elizabeth Valencia
Blanca Nieves es una perrita mestiza de talla grande, completamente blanca, con una mancha café a la altura de la cola. “Se llama Blanca Nieves porque es totalmente blanca… está preciosa”, describió la protectora, quien detalló que logró adaptarse sin problemas a la convivencia con otros animales.
Sin embargo, su futuro en adopción sigue siendo incierto. Elizabeth reconoció que el hecho de ser mestiza reduce considerablemente sus posibilidades de encontrar una familia definitiva. “Desafortunadamente seguimos teniendo esa cultura de no adoptar… si es un perrito de raza le salen adoptantes y si es mestizo, pues todos desaparecen”.
Aun así, el rescate representa una satisfacción profunda. “Quizás no voy a cambiar el mundo, pero sí le cambio la vida al animalito y contribuyo a cambiar un poco mi entorno”, afirmó. Añadió que, en muchos casos, el destino de estos animales pudo haber sido fatal de no intervenir a tiempo.
La protectora subrayó que cada rescate implica un costo económico, emocional y físico. “Nos cuesta dinero, nos cuesta tiempo, nos cuesta esfuerzo, pero al verlos tan bonitos, recuperados, integrados, pues es tu mejor pago”, señaló.
Sobre la edad de Blanca Nieves, explicó que al momento del rescate no superaba el año de vida. Actualmente, calcula que tiene alrededor de dos años, basándose en características físicas como su dentadura y el hecho de que nunca presentó señales de haber tenido crías.
La historia de Blanca Nieves es una entre muchas que se repiten en las calles de Tuxtla Gutiérrez, donde la labor de rescatistas independientes continúa sosteniéndose con recursos propios, esfuerzo comunitario y la convicción de que una sola vida salvada puede marcar la diferencia.