El cronista Jorge Alejandro Sánchez Flores indica que del 11 de agosto de 1892 a la fecha, prácticamente ya no se encuentra casi nada de la arquitectura antigua.
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La estatua de la Libertad en la plaza central, símbolo de resistencia y patrimonio cultural de la ciudad / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas desde 1892, ha experimentado grandes cambios en su arquitectura y urbanismo. Las tradicionales casas de adobe y teja de barro han ido desapareciendo paulatinamente, mientras que su emblemático río Sabinal se ha visto acotado en sus márgenes. Sin embargo, la ciudad aún conserva elementos históricos que podrían ser aprovechados mediante la creación de un centro histórico, capaz de atraer turistas y rescatar la memoria de la capital.
Los cuatro barrios originales fueron Santo Domingo de Guzmán, San Jacinto, San Andrés y San Miguel, pero la desaparición de los dos últimos evidencia la destrucción de gran parte del patrimonio arquitectónico. Lamentablemente, no existen programas de inversión destinados a rescatar lo que podría ser el corazón histórico de Tuxtla.
Las casas antiguas, con grandes paredes de adobe, puertas de madera de cuatro hojas y techos de teja de barro, han sido demolidas para dar paso a estacionamientos públicos o reemplazadas por viviendas de concreto y locales comerciales.
Al fondo el cerro del norte de la capital / Foto Jorge Alejandro Sánchez / El Heraldo de Chiapas
El historiador y escritor Roberto Ramos Maza expresa su preocupación: Tuxtla Gutiérrez es la única capital del país donde no hay inversión para rescatar el centro histórico, a pesar de que Chiapas basa gran parte de su economía en el turismo. “Urge impulsar un programa de inversión para proteger y poner en valor el centro tuxtleco”, afirma.
Ramos Maza asegura que en el centro aún existen edificios históricos y contradice a quienes dicen que la ciudad “ya no tiene nada que conservar”. Escucha constantemente que Tuxtla carece de identidad, historia o patrimonio, pero insiste: “Vamos a demostrar que sí tiene un centro histórico que hay que rescatar”.
En el primer cuadro de la capital persisten construcciones antiguas de adobe y teja de barro / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
El investigador propone que los tuxtlecos se apropien de su centro histórico, recorriéndolo a partir de la Estatua de la Libertad, ubicada en la plaza central, un símbolo de resistencia y patrimonio que ha permanecido en el parque casi 100 años. Para los tuxtlecos, esta estatua debería tener la misma relevancia que el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México.
La Estatua de la Libertad guarda varias historias. Fue un regalo de Porfirio Díaz a Chiapas por el centenario de la Independencia en 1910, aunque se instaló hasta 1925 bajo el gobierno de Carlos A. Vidal, quien remodeló el parque central. Un día antes de asumir Vidal, el gobernador interino otorgó el derecho al voto a las mujeres en 1925, por lo que la estatua también simboliza el acceso femenino a este derecho, colocando a Chiapas a la vanguardia de manera silenciosa.
Ramos aclara que no se ha encontrado un documento que confirme la autoría de la estatua, aunque se cree que fue esculpida por Jesús Contreras, reconocido artista que creó una obra similar en Puebla. De ser así, se trataría de una obra de arte del mayor escultor de la época en México.
De esta esquina partían los cuatro barrios fundadores / Jorge Alejandro Sánchez / El Heraldo de Chiapas
En la actual plaza central de Tuxtla existía una manzana que desapareció en los años 40. Allí había una ceiba, una pila y la casa donde nació Joaquín Miguel Gutiérrez. En ese mismo lugar se proclamó la independencia de Tuxtla Gutiérrez el 4 de septiembre de 1821 y en 1824 se realizó un plebiscito para decidir la Federación de Chiapas a México.
La Catedral Metropolitana de San Marcos es conocida por su aroma y ambiente agradable, y el 25 de abril recibe a visitantes por la flor de mayo, que se entroniza en honor a San Marcos. Este edificio ha sido remodelado en varias ocasiones, pero conserva su valor histórico.
La Catedral Metropolitana de San Marcos, un ícono histórico que aún conserva su valor arquitectónico / Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
A unos metros se encuentra el Templo de Santo Domingo de Guzmán, al igual que el Templo de San Jacinto, ambos esenciales para el paisaje y la historia de la capital. Santo Domingo, en la primera calle poniente entre la primera y segunda avenida norte, sigue la tipología de Pueblos Indios de Chiapas, mientras que San Jacinto se ubica en las márgenes del río Sabinal, donde es posible realizar paseos y disfrutar del entorno.
Uno de los accesos a la catedral antiguamente era el panteón / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
El monumento emblemático de la capital sigue siendo la Catedral Metropolitana de San Marcos, el Templo de Santo Domingo de Guzmán del siglo XVI y el Templo de San Jacinto, pero lamentablemente, la acción del hombre y el modernismo han llevado a derribar muchas construcciones. “Gobernadores van y vienen; no les gusta esto y lo otro, por lo que han derribado inmuebles y edificios”, comenta Ramos Maza.
Rescatar lo que sería un centro histórico sería beneficioso. A la Villa de San Marcos Tuxtla, el 29 de octubre de 1813, las Cortes de Cádiz le otorgaron la categoría de Villa, y en 1829 se convirtió en ciudad. Sus calles eran de terracería, sin agua potable ni energía eléctrica. Aunque Tuxtla no tuvo acta de fundación, los cuatro barrios originales —Santo Domingo, San Jacinto, San Andrés y San Miguel— marcaron su crecimiento.
La diputada local de Morena y presidenta de la Comisión Metropolitana del Congreso del Estado, María Mandiola Totoricaguena, ha señalado que el centro de Tuxtla Gutiérrez es histórico. Aunque los barrios de San Andrés y San Miguel han desaparecido, existe San Roque, con gran historia, templos y elementos que pueden formar una ruta turística atractiva, junto con la Catedral Metropolitana de San Marcos, y los templos de San Jacinto y Santo Domingo de Guzmán.
Casas de adobe y teja de barro que recuerdan la Tuxtla de finales del siglo XIX / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Destacó que existen planos antiguos de la capital, y que la ciudad podría convertirse en un atractivo turístico al incluir casas que conservan su arquitectura antigua. “Hace falta que los gobiernos municipales impulsen un proyecto de este tipo: colocar leyendas en casas donde vivieron grandes personajes, placas con escenas históricas, cafeterías antiguas y rescatar lugares que ya no existen, como el Casino Tuxtleco, que desapareció para dar paso a un estacionamiento público”, señala.
Finalmente, subraya que cualquier acción de promoción turística beneficiaría a Tuxtla Gutiérrez, incluidos los mercados públicos, como el de 20 de noviembre, cuya arquitectura es extraordinaria y atractiva. “Desayunar ahí para iniciar o concluir un recorrido sería fantástico para el turismo y ayudaría a la economía de la ciudad”, puntualizó.
En conclusión, hoy Tuxtla Gutiérrez aún conserva elementos históricos significativos que, organizados y promovidos adecuadamente, podrían conformar un Centro Histórico capaz de rescatar su identidad, conservar su patrimonio y generar beneficios turísticos y económicos. La urgencia de este proyecto es evidente: sin acción, la memoria y la riqueza cultural de la capital chiapaneca continúan en riesgo de desaparecer.