De una escuela sin computadoras al Mundial de Robótica: la historia de cinco niños tzotziles
Estudiantes de una primaria de Zinacantán vencieron la falta de recursos y representarán a México en el torneo internacional de First Lego League World Festival en Houston, ahora buscan respaldo institucional y apoyo financiero para asistir a la competencia internacional
“Exploradores del pasado es un grupo de alumnos que iniciamos en quinto grado a partir del mes de octubre”, detalló.
La docente también enfrentó un proceso de aprendizaje acelerado.
Las propias integrantes del equipo reflexionaron sobre ello. “Que aprovechen este tiempo… antes las mamás no le daban estudios a las niñas”, expresó una de ellas al enviar un mensaje a otras menores de su comunidad.
La siguiente meta es Houston. Para concretar el viaje se requiere cubrir pasaportes, visas, transporte internacional, hospedaje, alimentación, inscripción y traslados internos.
“La inteligencia no tiene fronteras”, afirmó la maestra Hernández Jiménez al dimensionar el logro.
En una escuela sin laboratorio activo, en un municipio con altos índices de pobreza y rezago educativo, cinco estudiantes lograron posicionarse entre los mejores equipos del país en su categoría.
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El equipo “Exploradores del pasado” desarrolló un proyecto que busca proteger zonas arqueológicas mediante energía solar, eólica y sensores / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
María, Natasha, Ángeles, Nayra y Marco tienen entre 6 y 10 años, cursan la primaria en una escuela pública rural y hablan tzotzil como lengua materna. Desde un salón sin laboratorio de cómputo funcional, con un solo kit de Lego y utilizando la computadora personal de su maestra, lograron obtener uno de los dos pases nacionales para representar a México en el Mundial de Robótica de First Lego League, programado del 29 de abril al 2 de mayo de 2026 en Houston, Texas.
El equipo, integrado por cuatro niñas y un niño de la escuela primaria federal Melchor Ocampo, ubicada en el municipio de Zinacantán, consiguió avanzar tras competir el 21 de febrero en Monterrey, Nuevo León, contra 32 equipos de distintas entidades del país en la categoría Explore. Presentaron el proyecto “Los exploradores del pasado” y, pese a contar con menos recursos técnicos que la mayoría de los participantes, obtuvieron el boleto internacional.
El reto para la maestra fue enseñarles códigos para motorizar los legos con material autodidacta / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
“Nos sorprendió porque pensamos que íbamos a perder. Pero cuando dijeron nuestro nombre estábamos felices gritando”, relató una de las niñas al recordar el momento del anuncio. Durante el evento observaron maquetas con múltiples robots y estructuras más complejas. “Las otras maquetas estaban muy bonitas, tenían cuatro o cinco robots… pero nosotros solo teníamos uno”, comentaron.
Zinacantán se ubica a unos 15 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, en la región Altos de Chiapas. Es un municipio de mayoría indígena tzotzil cuya economía depende principalmente de la agricultura de subsistencia —maíz y frijol—, el cultivo de café, la floricultura y la elaboración de textiles tradicionales bordados a mano. En muchas viviendas, los telares y el bordado forman parte del ingreso familiar cotidiano.
De acuerdo con indicadores sociales vigentes en 2025, más del 75 por ciento de la población del municipio vive en condiciones de pobreza extrema y enfrenta rezago educativo, carencias en servicios básicos, acceso limitado a tecnologías de la información y bajos ingresos. En la región Altos de Chiapas, los niveles de marginación se mantienen entre los más altos del estado y del país, lo que impacta directamente en las condiciones de las escuelas públicas rurales.
Zinacantán es de los municipios más pobres, viven de la floricultura, agricultura y textiles / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
La primaria Melchor Ocampo actualmente no cuenta con clases formales de computación. El aula de medios dejó de operar hace más de diez años; los equipos quedaron obsoletos y no han sido sustituidos. No existe un laboratorio tecnológico equipado ni acceso permanente a herramientas digitales para prácticas escolares. El proyecto de robótica se desarrolló en un salón convencional, adaptando espacios y trabajando en horarios adicionales.
La maestra Laura Amparo Hernández Jiménez explicó que el equipo comenzó en octubre pasado tras recibir la invitación del proyecto educativo KukulMat, una iniciativa que busca acercar ciencia y tecnología a comunidades indígenas.
La temática de la temporada fue la arqueología y las problemáticas actuales que enfrentan los sitios históricos. A partir de ese eje, los estudiantes investigaron el impacto del cambio climático en zonas arqueológicas del sureste mexicano, como inundaciones, erosión y afectaciones estructurales derivadas de variaciones de temperatura y humedad.
La escuela rural tiene un aula de padrón que esta obsoleta y abandonada desde hace más de 10 años / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
“La solución que los niños crearon fue que, a través de energía eólica y solar, se puedan generar sistemas de aire o acondicionamiento para que los sitios arqueológicos se sigan preservando, además de sensores que detecten o generen alarmas cuando hay una inundación o una ruptura dentro de la estructura”, explicó la docente.
El proyecto incluyó la construcción de maquetas inspiradas en zonas como Palenque y Bonampak, integrando programación por bloques mediante la plataforma Spike. El reglamento permite hasta tres sets de LEGO por equipo; ellos solo contaron con uno.
“La primera dificultad que enfrentamos es que contamos solamente con un set, lo cual nos limitó un poco para poder hacer otras funciones motorizadas”, reconoció Hernández Jiménez. La falta de piezas redujo la posibilidad de integrar más mecanismos automáticos, pero no impidió que presentaran una propuesta funcional ante los jueces.
Con un kit de LEGO superaron a los monstruos de maquetas con las que participaron otros estados / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
“Yo soy nueva en robótica, realmente no sabía nada de programación; fue un proceso complicado y prácticamente autodidacta”, afirmó. Aprendió junto con sus alumnos a estructurar bloques de código, calibrar sensores y ajustar movimientos del robot para cumplir con la demostración técnica.
Debido a limitaciones económicas, la fase regional se realizó en línea el 28 de enero. El equipo ganó esa etapa y obtuvo el pase a la final nacional en Monterrey. El traslado representó un gasto considerable para las familias y los organizadores locales, quienes gestionaron apoyos para cubrir transporte y estancia.
En la etapa nacional compitieron contra equipos con mayor infraestructura escolar, laboratorios equipados y varios kits de robótica. De los 32 equipos en su categoría, solo dos obtuvieron el pase internacional: uno de Ciudad de México y el de Zinacantán.
Además del componente técnico, el proyecto incorporó elementos culturales. Los estudiantes investigaron glifos mayas y explicaron partes de su trabajo en lengua tzotzil. Para la organización KukulMat, la intención es vincular identidad cultural y tecnología contemporánea, evitando que el acceso a la innovación implique la pérdida de raíces comunitarias.
Las 4 niñas y un niño piden ayuda al gobierno para el tramite de VISA y gastos que conlleva viajar a Houston / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
En Zinacantán, la trayectoria educativa de muchas niñas se interrumpe al concluir la primaria. Algunas se integran a labores domésticas o al trabajo textil, mientras que otras enfrentan barreras económicas para continuar la secundaria.
Participar en un torneo nacional y ahora aspirar a uno internacional ha modificado sus expectativas. Cuando se les preguntó qué quieren ser de grandes, respondieron sin dudar: ingenieras, ingenieras mecánicas, creadoras de robots que no contaminen y desarrolladoras de tecnología útil para su entorno.
El contexto educativo en los Altos de Chiapas presenta desafíos estructurales: planteles con infraestructura limitada, escasez de materiales didácticos actualizados, brecha digital y dificultades de acceso por dispersión geográfica. A ello se suman condiciones económicas que obligan a muchas familias a priorizar el trabajo sobre la continuidad escolar. En ese escenario, un proyecto de robótica representa una excepción dentro de un sistema con recursos restringidos.
“Para llevarlos a Monterrey sí fue un gasto fuerte, pero ahora llevarlos a Houston es mucho más, tratándose de pasaportes, visas, hospedaje, alimentación y transporte”, explicó Rafaela Juana Domínguez Díaz, integrante de KukulMat.
Pese a ser una escuela de bajos recursos, docentes han logrado superar los obstáculos y motivarlos / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
El equipo y la organización buscan respaldo institucional y apoyo financiero que permita a las niñas y al niño asistir a la competencia internacional. Sin ese respaldo, el pase obtenido podría quedarse sin concretarse.
Desde un salón adaptado, con recursos limitados y aprendizaje autodidacta, desarrollaron una propuesta que combina ciencia, programación y conciencia ambiental. Ahora buscan que ese trabajo, gestado en los Altos de Chiapas, pueda presentarse en un escenario internacional.