Cempasúchil: la flor que da vida al Día de Muertos en Chiapas
Productores de Berriozábal mantienen viva la herencia familiar del cultivo del cempasúchil
Productores de Berriozábal mantienen viva la herencia familiar del cultivo del cempasúchil

Isaí Flores
No existe una estadística precisa sobre la producción de flor de cempasúchil en Chiapas, pero se estima que podría alcanzar unas 20 hectáreas. El cultivo requiere semilla, cuidado y agua, sin necesidad de químicos. Su desarrollo ocurre en tan solo dos meses —agosto y septiembre—, para ser cosechado en octubre. La flor se utiliza principalmente para adornar las tumbas los días 1 y 2 de noviembre, durante las celebraciones de Todos los Santos y Fieles Difuntos, explicó don Mario Díaz.
El productor de cempasúchil en Berriozábal señaló que no hay un número exacto de flores que cada planta desarrolla. Existen tres variedades: naranja, amarilla y color oro. Muchas plantas, incluso en plena floración, conservan botones que aún están por abrir. Su proceso de producción es complejo, pues requiere cuidados especiales debido a lo delicada y sensible que es la planta.

La densidad de siembra por hectárea es elevada. Debe mantenerse una distancia de 15 centímetros por fila para evitar la competencia entre plantas. Son especies de pleno sol, que alcanzan una altura de hasta un metro o más; algunas variedades miden entre 50 y 60 centímetros. Se cultivan en diversos municipios, y algunos productores —por las bondades del terreno— se han incorporado a la actividad desde hace cinco años, como es el caso del entrevistado.
Narró que sus abuelos y padres se han dedicado a esta labor desde hace muchos años: “Yo soy la tercera generación, y creo que se trata de un cultivo muy noble”. Destacó que el clima de Berriozábal favorece la producción, ya que “entre más calor y un poco de agua, mejor se conserva”. Sin embargo, reconoció que aún no se sabe con precisión el número total de hectáreas sembradas.

Subrayó que en Berriozábal, los domingos se oferta una amplia diversidad de plantas, y en el tianguis local se encuentra también la flor de cempasúchil, conocida popularmente como flor de muerto. En Chiapa de Corzo, algunas cocinas y restaurantes la utilizan como sazonador de platillos tradicionales, especialmente durante las festividades del 1 y 2 de noviembre. Su consumo puede ser deshidratado, acompañado de sal y ajo, ideal para maridar pollo o pescado.
El cempasúchil es un vocablo náhuatl que significa “Flor de 20 pétalos”. Se trata de una flor compuesta, es decir, un conjunto de muchas flores donde cada pétalo es una flor. En lengua zoque se conoce como musá, y en lengua chiapa, como nulibé. Posee una fragancia característica que perfuma la casa y el altar, recordando la cercanía del Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos.

Es símbolo de prosperidad, una flor que cumple su ciclo y debe volver a sembrarse. Aunque su periodo de vida es corto, puede cultivarse todo el año. “Lamentablemente la hemos estereotipado para los Días de Muertos, pero puede tener muchos otros usos”, afirmó el productor.
En Chiapa de Corzo se elaboran panes, galletas, flanes, pays y vinos con esta flor. Además, tiene propiedades antisépticas y un alto contenido de carotenoides, siendo un potente antioxidante que ayuda a reducir el envejecimiento. Es benéfica para la salud femenina, ya que regula los ciclos hormonales, ayuda a disminuir el sangrado vaginal, y actúa como antibiótico natural para tratar infecciones intestinales, salmonelosis y tuberculosis.