La presidenta municipal, Fabiola Ricci Diestel, inauguró la Feria Preventiva 2026 en San Cristóbal de Las Casas, destacando la importancia de fomentar la cultura de la prevención en hogares y escuelas
Colectivos feministas y organizaciones civiles alertan sobre la persistencia de la violencia contra las mujeres en Chiapas, donde en 2025 se han registrado 32 muertes violentas y un aumento en las denuncias por agresiones / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
En Chiapas, la violencia contra las mujeres continúa siendo un problema persistente que se refleja tanto en las muertes violentas como en el aumento de denuncias por distintos tipos de agresión. De acuerdo con datos oficiales y el seguimiento de organizaciones civiles, hasta el corte más reciente se tiene el registro de 32 muertes violentas de mujeres en lo que va de 2025, de las cuales 31 han sido clasificadas como feminicidios en las estadísticas públicas de la Fiscalía General del Estado (FGE), mientras que un caso más se encuentra en proceso de reconocimiento oficial.
Candelaria Rodríguez, integrante de Ni Más Ni Menos Mujeres A.C., Agenda Feminista y de la Red Chiapas por la Paridad Efectiva (REPARE), explicó que la diferencia entre las cifras obedece a los tiempos institucionales de clasificación de los casos. Señaló que “la Fiscalía tiene publicados 31 feminicidios, pero hasta esta fecha son 32 muertes violentas de mujeres”, precisando que uno de los casos ocurrió recientemente y aún no se integra de manera formal al corte estadístico.
Rodríguez indicó que, de acuerdo con el seguimiento de organizaciones feministas y con base en cifras oficiales, Chiapas se mantiene por debajo de la media nacional en cuanto a feminicidios; sin embargo, advirtió que esta condición no representa una mejora sustancial, ya que en 2025 la cifra prácticamente iguala la de 2024.
Señaló que durante 2024 se cerró el año con un número similar de casos y que, aunque en términos estadísticos el estado no aparece entre las entidades con mayor incidencia nacional, el hecho de no disminuir los casos refleja que la violencia feminicida no ha sido contenida. “Todavía estamos a tiempo de cerrar el año y eso es lo que más preocupa”, expresó, al advertir que aún restaban días de diciembre cuando se emitieron las cifras preliminares.
Además de los asesinatos, organizaciones feministas alertan sobre el incremento sostenido de denuncias por violencia contra las mujeres, principalmente por agresiones no visibles. De acuerdo con Rodríguez, la violencia psicológica encabeza los registros, seguida de la violencia económica, laboral y patrimonial, mientras que la violencia física se mantiene en niveles más bajos.
“La violencia psicológica es la que más se denuncia y la que más se registra, aunque es la más difícil de probar y atender”, explicó, al señalar que muchas mujeres enfrentan obstáculos para denunciar, debido a la exigencia de pruebas que no siempre existen en este tipo de agresiones.
Datos revisados por colectivos feministas indican que, en promedio, cada mes se reportan nuevas muertes violentas de mujeres, lo que mantiene a Chiapas con una problemática constante en materia de feminicidios. A la par, el aumento de denuncias ha generado una mayor carga para las instancias de procuración de justicia, particularmente para la FGE.
Rodríguez destacó que el incremento en las denuncias también refleja un cambio social, ya que más mujeres están decidiendo romper el silencio y acudir a las autoridades. “Cada vez hay más mujeres que levantan la voz y denuncian todo tipo de violencia”, afirmó.
No obstante, subrayó que el objetivo no es engrosar las estadísticas, sino reducir las agresiones y evitar más muertes. “Las mujeres no queremos ser más números”, expresó, al insistir en la necesidad de fortalecer la prevención, la atención y el acceso efectivo a la justicia.
Organizaciones civiles reiteraron que, más allá de las cifras oficiales, es indispensable que los casos sean investigados con perspectiva de género, se reconozcan oportunamente como feminicidios cuando así corresponda y se garantice la protección de las víctimas, especialmente en un contexto donde la violencia psicológica y económica sigue siendo la forma de agresión más extendida en el estado.