El cáncer no espera: familia indígena enfrenta enfermedad y dificultad económica
Aunque la atención y los medicamentos son gratuitos, los gastos de comida, transporte y alojamiento resultan imposibles de cubrir
Aunque la atención y los medicamentos son gratuitos, los gastos de comida, transporte y alojamiento resultan imposibles de cubrir

Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
Desde hace unos meses, la vida de Maggie, una niña de 11 años originaria de Las Margaritas, cambió por completo. Su diagnóstico de leucemia la obligó a dejar su hogar y trasladarse junto a sus dos hermanos hasta el Hospital Pediátrico de Tuxtla Gutiérrez, donde recibe tratamiento médico. Pero además de enfrentar la enfermedad, su familia libra otra batalla: la de sobrevivir ante las precariedades y los altos costos que implica su atención.
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Su hermano, Efraín López Jiménez, contó que el diagnóstico llegó luego de una caída, cuando notaron que su hermanita no lograba levantarse. Desde entonces, comenzaron los traslados, los estudios y la incertidumbre. “Tiene 11 años (...) a raíz de aquella caída ya no se levantó”, relató con preocupación.
La familia lleva más de una semana en la capital chiapaneca. Efraín y una de sus hermanas duermen en una casa de campaña a las afueras del hospital, mientras esperan que Maggie inicie su ciclo de quimioterapia. “Estamos esperando que suban sus plaquetas, por eso dan ese tiempo para que aguante la quimioterapia”, explicó.
Aunque los médicos del Hospital Pediátrico garantizan la atención y los medicamentos gratuitos, los gastos externos —comida, transporte y estadía— se han convertido en una carga imposible de sostener. “Ahí adentro todo es gratuito, pero aquí fuera sí necesitamos ayuda económica, para estar aquí y mantenernos”, dijo Efraín, quien pide apoyo solidario a la ciudadanía.
La familia vive en la colonia Santa Marta del municipio de Las Margaritas, a más de seis horas de Tuxtla Gutiérrez. El viaje largo y costoso dificulta que sus padres puedan permanecer cerca. “Está bien retirado, son como tres horas de camino y otras tres más para llegar. Es difícil ir y venir”, comentó.
Mientras Maggie recibe transfusiones y espera iniciar su tratamiento, su familia se aferra a la esperanza y al apoyo de quienes deseen ayudar con víveres, artículos de aseo personal o aportaciones económicas. La menor necesita sangre tipo O positivo, por lo que sus familiares también solicitan donaciones.
A pesar de las adversidades, Efraín confía en que su hermana logrará superar la enfermedad: “Primeramente Dios, ya mañana empieza su medicamento. Gracias a Él, ya está más estable”.
Lady Hortensia, la hermana que acompaña a Efraín para el cuidado de Maggie, relató que al principio se mantuvieron dando vueltas en el hospital de Comitán, donde estuvo por unos días, y posteriormente la trasladaron al Hospital Pediátrico de Tuxtla Gutiérrez.
“No nos lo esperábamos esta enfermedad y de parte de aquí de la familia le pedimos a la gente que si nos pueden apoyar lo poco que puedan porque nosotros sí somos de bajos recursos“, remarcó Lady.
La historia de Maggie refleja el rostro humano de las barreras de acceso a la salud que enfrentan muchas familias en comunidades rurales de Chiapas, donde la distancia, los bajos ingresos y la falta de apoyos institucionales agravan aún más la lucha por sobrevivir.