Emprender para sobrevivir: MiPyMES sostienen la economía de Chiapas
En el estado existen más de 338 mil unidades económicas que generan empleo para más de 1.09 millones de personas; la mayoría son microempresas creadas ante la falta de empleo formal
En Chiapas, el emprendimiento en servicios inmobiliarios y de alquiler es una de las fuerzas económicas más importantes y representa el 15.4% del Producto Interno Bruto (PIB) estatal.
PEQUEÑAS CONSTRUCTORAS Y SUS GRANDES OBRAS
En Chiapas, el emprendimiento en el sector construcción es fundamental porque, junto con el comercio y los servicios inmobiliarios, forma el “top 3” de las actividades que mueven la economía estatal.
DEL DESEMPLEO A SU PROPIA MARCA DE CAFÉ
“Nosotros encontramos un antes del 2020 y un después, con un café que ha ido ganando presencia en el gusto de los consumidores, es orgánico”, destaca orgulloso.
LA GEMA DE CHIAPAS CONVERTIDA EN EMPRESA
JOVEN EMPRENDIMIENTO, LA GENERACIÓN QUE CREA MARCAS
Antes de la pandemia era estudiante de preparatoria, ahora se ha graduado de licenciatura. Le gusta viajar por placer, ir a conciertos, conocer lugares, resultado de su trabajo.
“Yo me sustento todo, mis papás me apoyaron al inicio, pero ahora yo me lo pago todo, la clave del éxito está en no pensarlo mucho, si te gusta algo hazlo, atrévete a emprender, yo lo tomo como un hobby, pero es mi trabajo”.
ARTESANAS QUE LUCHAN Y SOSTIENEN SU PROPIO MERCADO
Elabora productos para el cuidado de la piel, para aromatizar el ambiente del hogar y los baños. Está por cumplir un año del emprendimiento el 18 de julio y hoy administran su tiempo, trabajo, esfuerzos y recursos.
Tuxtla Gutiérrez enfrenta un rezago del 70% en espacios públicos para activación física en sus colonias, con limitados campos deportivos y carencia de seguridad e infraestructura básica, según testimonios ciudadanos y ausencia de planes municipales claros
Adriana Gómez, de Madres en Resistencia, denuncia la falta de prevención contra la violencia hacia mujeres en Chiapas, con 39 feminicidios, 10 de ellos en este 2026. Solicitan recursos para expertos en investigación y una respuesta eficaz de las autoridades
Las ventas en redes sociales se han convertido en una nueva herramienta para emprender / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
En Chiapas, el emprendimiento es predominantemente entre micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), las cuales representan más del 97.5% de la economía local, indicadores económicos que reflejan el tipo de negocios y autoempleo en el estado, con gente que emprende, resiste y lucha por sus preservar sus negocios.
De acuerdo con los datos más recientes de los Censos Económicos del INEGI, la situación del emprendimiento y unidades económicas en el estado es de 338 mil 021 establecimientos, que emplean a cerca de un millón 099 mil 615 personas; en las que 9 de cada 10 son MiPyMEs y el 70% son liderados por mujeres.
Para el segundo trimestre de 2025 en Chiapas, se reportaron 2.2 millones de personas ocupadas en diversas actividades, incluyendo emprendimientos donde los principales rubros son la industria alimentaria domina el sector manufacturero (40%); el comercio al por menor (18.2%), servicios inmobiliarios y de alquiler (15.4%), y construcción (8.1%) y aunque gran parte de estos negocios inician de manera informal, el estado ha mostrado una recuperación constante y un crecimiento económico del 2.6% hacia el tercer trimestre de 2025 según el INEGI.
El café chiapaneco también impulsa nuevos proyectos empresariales / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Sin duda los emprendedores en Chiapas crecen y resisten ante la falta de oportunidades en el sector público y formal. Los pequeños negocios sobreviven a la inflación y fortalecen la economía local desde lo pequeño, algunos comenzaron en 2020 por el confinamiento al que obligó la pandemia de Covid-19, otros tras haber perdido empleos formales luego que la necesidad los hizo buscar como sobrevivencia.
A pesar del crecimiento, el emprendimiento enfrenta barreras estructurales que limitan su sostenibilidad, como el poco o casi nulo acceso a financiamiento, ya que menos del 15% de las MiPyMEs logran obtener créditos formales, debido a altas tasas de interés y falta de garantías.
La industria alimentaria es el pilar fundamental del sector manufacturero en Chiapas, representando aproximadamente 39% a 40%de todas las unidades económicas y la actividad de este rubro en el estado. Su importancia radica en ser el principal motor de transformación de las materias primas locales en productos con valor agregado por lo que la manufactura alimentaria es una de las mayores fuentes de trabajo formal y estable en regiones como Tapachula y Tuxtla Gutiérrez.
Dominio Manufacturero: Es el subsector más grande de la manufactura chiapaneca, superando a otros sectores como la fabricación de productos metálicos (16%) y de prendas de vestir (10%); aquí mismo está el vínculo con el Sector Primario ya que actúa como el puente natural para industrializar la vasta producción agrícola del estado, que aporta más del 30% de la producción agrícola nacional en productos clave y generador de empleo: Dentro de las actividades secundarias.
Las MiPyMES representan más del 97% de las unidades económicas en Chiapas / El Heraldo de Chiapas
Entre sus principales ramas están la transformación de insumos clasificados en básicos con la elaboración de productos de panadería y tortillas; agroindustriales en cuanto al procesamiento de café, cacao y caña de azúcar, donde Chiapas ocupa los primeros lugares nacionales en producción; aceites y grasas con producción de aceites vegetales comestibles; y los lácteos y cárnicos, transformación de derivados de bovino y porcino.
En Chiapas, el comercio al por menor es la actividad económica con peso y representa el 18.2% del total de la actividad en el estado según datos de 2025. Este sector se caracteriza por la venta directa al consumidor final, predominando las micro y pequeñas empresas. En este mismo sector está el comercio de alimentos y productos básicos como tiendas de abarrotes (misceláneas): Son pequeños comercios que venden productos de la canasta básica, artículos de limpieza y snacks; los mercados públicos para el consumo minorista donde venden frutas, verduras, carnes y lácteos locales directamente al consumidor. Las tortillerías y panaderías, establecimientos especializados que atienden el consumo diario de alimentos frescos en colonias y municipios.
La industria alimentaria es uno de los principales motores económicos del estado / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
En el segundo de estos segmentos se ubica el comercio de productos regionales y artesanías, que es clave en Chiapas por su vocación turística. Aquí entran las tiendas de ámbar: Muy comunes en San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez, por vender joyería y piezas talladas individualmente; la comercialización de textiles y artesanías con locales que ofrecen ropa típica (como huipiles), alfarería y decoración con motivos chiapanecos y puntos de venta de café y cacao con tiendas minoristas especializadas en vender café de altura y chocolates procesados, productos Chiapas lidera a nivel nacional.
En un tercer rubro están los establecimientos de bienes de consumo, negocios que satisfacen necesidades específicas en la población urbana y rural: farmacias y boticas, con venta minorista de medicamentos y artículos de cuidado personal; papelerías y mercerías, enfocados en materiales escolares y artículos para manualidades; así como zapaterías y tiendas de ropa que ofrecen calzado y vestido, frecuentemente ubicados en centros comerciales o zonas céntricas de ciudades como Tapachula o Comitán.
La joyería de ámbar es uno de los negocios artesanales más representativos del estado / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Entre las nuevas tendencias del comercio al por menor está el de tipo electrónico minorista, aunque la comercialización física es predominante, las ventas minoristas por internet en Chiapas han crecido de 1.3% a 2.1% recientemente e incluye emprendimientos locales con ventas en redes sociales (Instagram/Facebook), con entrega directa y uso de plataformas digitales para la vender productos artesanales fuera del estado.
De acuerdo al INEGI a pesar de ser un sector fuerte que creció un 3.2% en ventas durante 2025, el comercio minorista en Chiapas aún enfrenta retos de formalización y acceso a crédito, con menos del 15% de las MiPyMES, logrando obtener financiamiento formal
Este sector no solo se refiere a la construcción de grandes edificios, sino que abarca un ecosistema de micro y pequeños negocios que operan principalmente bajo las modalidades de intermediación y asesoría que es el más común entre particulares y es donde se ubican agentes independientes y agencias locales que son emprendedores que facilitan la compra, venta o renta de casas y terrenos; otorgan asesorías técnicas que incluyen desde la valuación de inmuebles hasta la gestión de trámites notariales para asegurar la propiedad y la gestión de alquileres de bienes muebles e inmuebles.
Chiapas tiene una fuerte dinámica en el mercado de rentas, impulsada por el turismo y la necesidad de equipo especializado que abarca el alquiler de tipo residencial y turístico con emprendimientos enfocados a la administración de propiedades para rentas a largo plazo o vacacionales (tipo Airbnb), especialmente en zonas de alta demanda como San Cristóbal de las Casas, donde los precios de renta son notablemente superiores al promedio en la entidad; además están los negocios dedicados a la renta de maquinarias para construcción, mobiliario para eventos o equipo tecnológico para otras empresas.
En cuanto al desarrollo de proyectos de “Vivienda Horizontal” a diferencia de otras grandes metrópolis, el emprendimiento inmobiliario en Chiapas aún se está en una etapa de introducción que se centra en fraccionamientos y loteo, con una tendencia que favorece el desarrollo de terrenos y casas individuales sobre la vivienda vertical (edificios de departamentos y la infraestructura de Apoyo, donde muchos ofrecen servicios conexos como diseño de interiores, mantenimiento de edificios y servicios de seguridad
El emprendimiento específico en este giro en Chiapas, se refiere a tres vertientes principales: Primero, las micro y pequeñas constructoras con la subcontratación, cuyos emprendedores no son grandes corporativos, sino ingenieros o arquitectos que fundan su propia MiPyME, con un modelo de negocio basado en atención a obra pública municipal con pequeñas licitaciones en pavimentación, drenaje o infraestructura básica en los 124 municipios y la subcontratación, para trabajar para empresas más grandes con proyectos estatales o federales, encargándose de etapas específicas (cimentación, acabados, instalaciones eléctricas).
Además está la llamada autoconstrucción asistida y remodelación, luego que gran parte de la vivienda en Chiapas se edifica en forma progresiva, detonando un nicho de emprendimiento centrado en servicios de diseño y supervisión, con gente que brinda asesorías técnicas a familias para que construyan sus casas de forma segura y legal; así como mantenimiento especializado que son los pequeños negocios dedicados a impermeabilización, carpintería o instalaciones de energía solar, que también ha crecido en el estado.
En este top3, está el emprendimiento en materiales y suministros como la fabricación local de bloques, viguetas, bovedillas o materiales artesanales (como el ladrillo de barro cocido típico de la región o fábricas pequeñas de blocks), para su venta directa y los que emprenden como punto de venta de materiales de construcción en zonas de crecimiento urbano periférico.
Actualmente, el sector construcción en Chiapas vive un impulso por la inversión en infraestructura con proyectos de conectividad y turismo que generan una “cascada” de empleos para pequeños proveedores locales, lo que redunda en crecimiento del PIB, ayudando como motor económico al formalizar el empleo en el estado.
Alonso Méndez Santiz, es un emprendedor tseltal de San Juan Cancuc, en la región Altos de Chiapas. Fue maestro bilingüe y le dieron de baja. Fue técnico docente en el Instituto de Educación para Adultos (INEA), se quedó sin empleo y migró a Monterrey, Nuevo León; pero no era lo suyo esa ciudad y regresó a su pueblo.
Por falta de oportunidades en el sector público decidió arriesgar su capital e invertir en su propia empresa en 2020. “No me quedó de otra, me habían sacado del trabajo, busqué oportunidades de trabajo en instituciones públicas, pero le cerraron las puertas”.
El segmento de la economía que eligió fue el café. Tenía una parcela en su municipio de origen, su familia tenía otras y decidió comprarles la producción e instalar una tienda para venta de café tostado y molido. Compró una tostadora, un molino, báscula, selladora, bolsas de empaque, cafetera, eligió la marca Tsun Café y la registró ante el Instituto de la Propiedad Industrial.
El café chiapaneco también impulsa nuevos proyectos empresariales / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Cuenta que cuando estaba instalando su empresa en San Juan Cancuc, reflexionaba cómo le habían cerrado las puertas las instituciones públicas con el pretexto de que no había espacios para jóvenes y aún así decidió emprender eligiendo el aromático grano por ser la principal actividad agrícola de su pueblo.
La idea era comercializar en volumen el café, arriesgó mucho y aunque en el proceso de posicionamiento del producto se ha quedado sin dinero en algún momento, lleva seis años en el mercado, se ha sostenido y ha trascendido dos años con una tienda o punto de venta en Tuxtla Gutiérrez, donde su café alcanza un costo de 360 pesos el kilogramo.
“No hay de otra, voy a seguir en mi empresa, si sale otra oportunidad en instituciones públicas donde presenté documentos en busca de una plaza en el sistema educativo lo valoraré. Mi aspiración es que algún día pueda tener una planta procesadora de café grande”, comenta.
Dijo que en un inicio no sabía dónde colocar o vender el café, le daba pena. “En cinco años nos hemos ido posicionando poco a poco, no había local donde recibir el café que nos enviaban las comunidades de los Altos, actualmente nos ubicamos en un punto de venta en Tuxtla Gutiérrez en la Octava Sur entre Central y Primera Avenida Sur, contamos con nuestra propia marca registrada en el Sistema de Administración Tributaria, se denomina Tsun Café, que en su tzotzil significa cultivar café”, indicó.
Cuenta que buscó la forma de emprender, no ha sido fácil y fue riesgoso. “En un inicio no vendía, si acaso un cuarto de café al día, pero resistimos, ahora hay mayor venta, es un negocio que le ha apostado a la capital del estado, el proyecto es seguir creciendo, estamos promoviendo el producto en otros estados y ya han pasado por la tienda consumidores de Tabasco, Puebla, Ciudad de México, Guerrero, Yucatán y Baja California, hay quienes ya nos han comprado en volumen para distribuirlo”, indicó.
Dijo que es una economía que se fortalece desde lo pequeño, es comprar uno, dos o tres costales de café al productor para venderlo tostado y molido, eso es ayudar a mejorar la economía familiar, realiza varios procesos de la cadena productiva, seleccionar la semilla, instalar viveros, realizar renovación de los cultivos, labores culturales, podas, prevenir plagas y enfermedades, aunado al corte, despulpado, secado, tostado, molido, y empaque en bolsas desde un cuarto, medio kilo, un kilo y dos kilogramos.
Destaca que emprender cuesta tiempo, dinero y esfuerzo. “Quisiéramos tener el equipo completo como una tostadora grande, seleccionadora electrónica, la trilladora, una cafetera grande, pero hay que rascarle de nuestra propia cuenta, no existe el apoyo de alguna secretaría de estado, presenté proyectos en la Secretaría del Campo y fue rechazado, no nos validaron. También en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial y en el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, la gestión la he realizado durante tres años y ya no pienso insistir”.
Su aspiración es exportar debido a que el café de Chiapas es orgánico, su calidad se puede posicionar en Europa y Asia. Ya tiene un punto de venta en Tijuana, Baja California, otro en Ciudad de México y un distribuidor en Los Ángeles, California, Estados Unidos.
La señora Angelina Gómez Jiménez, decidió con su esposo emprender su negocio de joyería de ámbar antes de la pandemia del Covid 19. Debido al confinamiento perdió su empleo en una empresa privada, pero siempre le había llamado la atención el ámbar, la resina fosilizada, la gema del estado, “es algo natural lo que uno lleva puesto, ahora elaboramos joyas con esta resina combinada con piedra, plata u otro metal para resaltarlo más”.
Compra el ámbar en bruto extraído de las minas de Simojovel de Allende, a razón de 5 mil y 6 mil pesos el kilogramo o más, dependiendo de la calidad, hay piezas que son adquiridas ya trabajadas con los artesanos, algunas alcanzan los 3 mil 500 pesos, en el proceso de transformación del producto obtiene el doble de ingresos y hoy todo su producto es de marca registrada, ya que ha obtenido el sello Hecho en Chiapas.
Se promueve en las expo-ventas, en dependencias de gobierno, bazares, parques o plazas, surten pedidos por mayoreo, se difunde en redes sociales como Ámbar LY 20 en Instagram y Ámbar Ly Cero en tik tok. Su punto de venta está en la Octava Poniente y Séptima Sur. “Cada día mejoramos nuestros productos y diseños, buscamos dar calidad, el ámbar cada día es más cotizado, las piezas son únicas. Se adquiere por kilogramo, pieza o tramo, el producto extraído de las minas puede alcanzar los 7 mil pesos, dependiendo el color y calidad”; aunque señala que de forma lamentable la actividad económica es rentable, pero la venta en Chiapas es más baja, mientras fuera del estado incrementa valor pero debe invertir constantemente.
Cuenta que hay temporadas altas en la demanda de joyería, aretes, collares, pulseras, anillos, entre otras piezas, se necesita tener el producto en suficiencia en las salas de exhibición, en ocasiones los consumidores hacen pedidos de los productos que se ofrecen en catálogo y hay que atenderlos. “El emprendimiento ha sido un éxito para nosotros y ya decidimos no seguir buscando empleos sino ser nuestros propios jefes”.
Mientras tanto, Ana Paola Pinto, es creadora de la marca de joyería Verde Menta. También inició en la pandemia en 2020. “En el confinamiento no sabía qué hacer, me volvía como loca, y empecé a comprar alambres, piezas y empecé a hacer mis propios anillos. Antes tardaba en hacer un anillo 20 minutos y ahora tardo un minuto. Mi mama me dio como el empujoncito para empezar a vender y desde ahí no he parado. La verdad me va muy bien, al principio tenía un poquito de miedo por el pensar que necesitaba un trabajo estable, seguro, en una oficina, pero a mi me va muy bien. Con esto vivo, me voy de viaje, hago todo lo que quiera y a la gente le gustan mucho las piezas de cuarzos, alambre de plata y materiales que no se oxidan, son productos muy duraderos”.
El comercio minorista es una de las actividades más comunes entre emprendedores / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Tiene 24 años y disfruta su trabajo, hace pedidos por mayoreo de los insumos, crece la demanda de sus productos, para las mujeres está de moda el corbatero de agua y para los hombres las pulseras, por ahora no piensa emplearse en alguna institución pública.
Cuenta que no tiene tienda, se anuncia en línea y en bazares, tiene un punto de venta en el Mercadito Las Tuxtlecas en la Calzada de las Personas Ilustres y piensa poner otros puntos de venta, se anuncia en instagram como verdementa jw, donde anuncia sus productos.
Martha Morales García es una emprendedora animosa, dice que hace algunos años trabajó en el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), pero perdió su empleo y decidió emprender junto con su hijo John. Su trabajo es hoy elaborar velas artesanales, aromáticas, jabones terapéuticos, desodorantes y pomadas naturales para atender y prevenir dolores musculares.
“La necesidad nos hizo emprender nuestro negocio ya que no hay fuentes de trabajo. A nosotros como profesionistas ya no nos dan oportunidad de un empleo en instituciones públicas donde he gestionado mucho tiempo. Esa fue la causa del emprendimiento y a la gente le han gustado nuestros productos”.
Artesanas de los Altos de Chiapas elaboran textiles tradicionales para su comercialización / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
“Se ha estado buscando empleos en instituciones, se han metido papeles, pero solo nos dicen, les vamos a llamar, mientras tanto, seguimos trabajando para mantener a la familia porque tenemos esa necesidad. Se vende en bazares y plazas, y hay que pagar derecho de piso”.
Ofrecen sus productos por WhatsApp, al número 961 348 6179 y en Facebook con su marca como Mar y John. Están entusiasmados con el éxito y alistan nuevos productos artesanales como shampoo y otros cosméticos naturales. “La inversión fue muy fuerte al inicio, pero gracias a Dios nos ha ido muy bien económicamente, de este negocio no se sale, vamos por más éxitos”, afirma.
Sandra Gómez, es cuenta que hace dos años emprendedoras de textiles de San Andrés Larráinzar decidieron crear la Cooperativa Jolob, que en tsotsil significa tejiendo. Junto a otras mujeres iniciaron elaborando prendas con telar de pedal y de cintura, para fabricar diferentes productos, en su mayoría productos de hogar, accesorios decorativos. Al conocer el mercado decidieron unirse y crear una tienda de textil de pedal en Tuxtla Gutiérrez, donde ya cumplieron dos años.
Son mujeres Larráinzar, Zinacantán, Pantelhó y otros municipios, el taller de telar de pedal más antiguo es el de su familia con 20 años, con altas y bajas, pero ahora son más de 60 artesanos unidos en una sola tienda “Tesoros de mi Pueblo”, para vestir a la población con ropa de marca donde destacan las guayaberas.
Las artesanas y artesanos envían sus productos de sus municipios a la tienda ubicada en la Novena Poniente, entre Avenida Central y Primera Norte. Ahí se respetan los precios de las prendas que ellos determinan. “Una de las cosas que nosotros tratamos de mantener, es nunca llegar al regateo o venderlo a un menor y mayor precio que el que determina el artesano o artesana, se respeta el arte de todas y de todos”, indica Sandra Gómez.
En la tienda hay camisas para damas y caballeros, blusas, vestidos, faldas, peluches, muñecas, manteles, servilletas, bolsas, guayaberas, corbatas, cojines, entre otras prendas, la demanda de sus productos es buena. “La gente compra ropa que se elabora de los pueblos originarios. En San Cristóbal de Las Casas mayormente compran extranjeros y en Tuxtla Gutiérrez lo adquieren nacionales. Así es nuestro mercado, ya llevamos dos años y quienes se llevan una pieza se llevan algo de los pueblos indígenas de los Altos de Chiapas”, expresa.
Dijo que hay compradores que no regatean el precio y hay quienes sí. “Nosotros no podemos bajar nuestros costos por las técnicas que se usan al elaborarlas, telar de pedal y de cintura, no es posible dar más baratas las piezas, invitamos a la población a que pague lo justo por las piezas de gran calidad, así contribuyen a la economía de las familias de las artesanas y artesanos”.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Francisco Lazos Morales, explica que debido a la abundancia de productos del campo se han generado nuevas agroindustrias pequeñas y micros en Chiapas. No hay un censo real de éstas pero sí un crecimiento sostenido por los emprendimientos, “los pequeñitos, los que hacían la salsa casera para los tacos la están envasando, están haciendo tantos productos del campo, de chile, de tomate, etcétera”.
Dijo que el campo ha estado descuidado, ha perdido por la gente que se ha ido a los Estados Unidos a trabajar, pero aún hay productos y eso le ha valido a que la agroindustria vaya creciendo todos los años casi un 12 %. “Muchos ven que a él le va bien y por imitación hay emprendimientos en ese sector, ha dado resultados y esperamos que siga creciendo”.
Dijo que es impresionante que un sector tan descuidado y pequeño esté creciendo en Chiapas, aún sin apoyo financiero de alguna clase, con recursos propios siguen creciendo. “Si el sector gubernamental otorgara respaldo económico el crecimiento sería mayor, los emprendedores son dedicados y en ello basan la certeza de que su producto va a estar en el aparador en las tiendas. Lo que se necesita es un financiamiento barato, algo que no castigue a la economía de las MiPyMES, porque si un crédito es alto no les va a permitir crecer, al contrario, los va a hundir, tendrían que ser con tasas de interés bajo para que se puedan desarrollar, de lo contrario el dinero de las empresas se los va a llevar el que lo está prestando”, concluyó.
En Chiapas, miles de historias de emprendimiento nacen lejos de las oficinas y de los empleos formales. Surgen en parcelas de café, en talleres de joyería, en telares indígenas, bazares o pequeños locales de barrio. Son negocios que comenzaron con incertidumbre, con ahorros familiares y con la simple necesidad de sobrevivir. Pero juntos forman una red económica silenciosa que sostiene al estado desde abajo. En cada producto vendido, en cada pieza artesanal o en cada taza de café, se refleja la misma convicción: cuando el empleo escasea, la creatividad y el trabajo propio se convierten en la alternativa para salir adelante.