Mi hija fue asesinada dentro de una escuela; Caso Paola Yazmín sin avances
Su madre denuncia omisiones, pérdida de evidencias y estancamiento del caso en instancias estatales y federales
Su madre denuncia omisiones, pérdida de evidencias y estancamiento del caso en instancias estatales y federales

Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
A pocos días de cumplirse tres años del feminicidio de Paola Yazmín Ocampo Alcázar, ocurrido el 7 de diciembre de 2022 dentro de la escuela primaria David Gómez, en Tuxtla Gutiérrez, su familia denuncia que no existen avances en la carpeta de investigación, a pesar de que el caso fue atraído por la Fiscalía General de la República (FGR) tras presuntas omisiones de la Fiscalía General del Estado (FGE).
Su madre, Flor Emilia Alcázar Coutiño, reiteró que las irregularidades persisten tanto a nivel estatal como federal. “Aquí no veo avances ni allá tampoco; estamos iguales”, expresó al señalar que el expediente fue turnado a la Fiscalía Especializada en Materia de Feminicidio, sin que hasta ahora exista claridad sobre resultados o responsables.
La madre de la víctima responsabilizó a personal de Servicios Periciales, identificados como Rudy Abraham Herrera Camacho y Martha Viviana Centeno Escobar, por presuntas fallas en el levantamiento de huellas y el manejo de evidencias en el lugar de los hechos. Detalló que su hija Gabriela presentó una denuncia ante el Órgano Interno de Control, el cual únicamente resolvió con una sanción administrativa de seis meses.
“¿Cómo es posible que no hicieron bien su trabajo y todavía les dan seis meses? Yo quiero la destitución inmediata”, reclamó.

Paola Yazmín fue localizada sin vida dentro de una cisterna cerrada con candado, en el mismo plantel donde laboraba como intendenta. La familia sostiene que el cuerpo permaneció en ese lugar desde la mañana del 7 de diciembre hasta el día siguiente.
Ese día, Paola ingresó a la escuela a las 7:30 horas, hecho que quedó registrado por una cámara ubicada frente al plantel. Minutos después, su hermana Flory acudió al lugar para buscarla, sin obtener información. El director, José Ángel Medrano Samayoa, le respondió: “¿Dónde está Paola? Es una irresponsable”. A lo que Flor Emilia contestó: “¿Cómo va a ser irresponsable mi hija? Para poder salir de la escuela tuvo que pedir permiso”.
La búsqueda al interior del inmueble inició alrededor de las 11:00 horas, revisando jardines, techos, baños y depósitos. Sin embargo, dos salones utilizados como bodegas no fueron abiertos por falta de llaves. La familia asegura que el director no solicitó un cerrajero. Antes de las 14:00 horas, los cerca de 400 alumnos y el personal docente se retiraron del plantel. Ante la falta de respuestas, la familia acudió a la Fiscalía Contra la Desaparición de Personas para iniciar la denuncia.
El 8 de diciembre, regresaron al plantel y realizaron una nueva revisión. Las bolsas de basura cercanas a los baños ya no se encontraban. Finalmente, ubicaron una cisterna cerrada con candado; al abrirla, fue localizado el cuerpo de Paola. “A mi hija me la asesinaron y la asesinaron en esa escuela”, reiteró su madre.

Flor Emilia denunció que diversas evidencias desaparecieron durante los días posteriores al aseguramiento del plantel. Añadió que el cambio de sede escolar de los 400 alumnos complicó la obtención de testimonios y la recuperación de información clave.
Tras el hallazgo, agentes y peritos trasladaron el cuerpo al Semefo y posteriormente a una funeraria. Se realizaron estudios para determinar si Paola fue arrojada a la cisterna con vida; no obstante, la familia asegura que nunca recibió información clara ni actualizada sobre los resultados.
“Voy a México y me dicen que todavía están investigando. ¿Cómo es posible que después de tres años no haya justicia?”, cuestionó.
La madre no descarta solicitar que la carpeta de investigación regrese a Chiapas, al considerar que otros casos han avanzado más a nivel local. “Yo sigo esperando; nada avanza. Parece que mi carpeta está en la congeladora”, lamentó.
Flor Emilia forma parte de la Fundación Karla Velasco, integrada por familiares de víctimas de feminicidio. Desde este colectivo, anunciaron plantones y nuevas acciones de protesta. “No nos queda de otra. Queremos paz, pero si no nos atienden, tendremos que hacer otras acciones”, advirtió.

Paola había concluido estudios en Administración de Empresas y planeaba casarse y construir una vivienda en el ejido Terán. “A mi hija no le dejaron hacer su vida. Eso es lo que más me duele”, expresó su madre, quien aseguró que Paola nunca le habló de acoso ni de situaciones de riesgo. “Nunca pensé que esto me iba a pasar”.
Finalmente, Flor Emilia dirigió un mensaje directo a las autoridades estatales y federales: “Quiero justicia y la verdad. Mi hija fue asesinada y desaparecida dentro de una escuela. No voy a descansar hasta que haya responsables y se sepa qué pasó”.
La familia, acompañada de colectivas y otras madres, aseguró que continuará movilizándose hasta que la falta de respuestas se traduzca en una investigación completa, con responsabilidades claras para quienes participaron en las primeras diligencias y, según señalan, “echó a perder todo”.