Frijol con pepita de calabaza, tradición zoque en Tuxtla Gutiérrez
El frijol con pepita de calabaza se prepara con ingredientes locales y recetas familiares que se han transmitido por generaciones, manteniendo viva la tradición zoque
El frijol con pepita de calabaza se prepara con ingredientes locales y recetas familiares que se han transmitido por generaciones, manteniendo viva la tradición zoque

Isaí Flores
Uno de los platillos zoques de la gastronomía de Tuxtla Gutiérrez es el frijol con pepita de calabaza. Se agregan unas hojas de hierba santa o hierbabuena. Lo primero es el cultivo en el patio de los insumos: el frijol, la calabaza y las hierbas o vegetales. El frijol se corta antes de que el grano se seque o puede ser ya seco; se quita de la vaina y se hierve.
El segundo paso es extraer la semilla de la calabaza, lavarla y ponerla a secar. Posteriormente se tuesta en comal y se pasa por el molino hasta obtener un polvo fino. Cuando el frijol está en el fuego, se agrega el polvo de la semilla de calabaza y se mezcla con agua suficiente, al gusto, para obtener el mejor platillo.
Este platillo es muy demandado en la capital del estado, tanto por turismo nacional como internacional, y es de los favoritos de quienes lo prueban por primera vez; muchos vuelven a pedirlo una y otra vez. La cocinera tradicional zoque es la señora Leticia Ramos.
Cuenta que en sus cartas y recetas se encuentran una diversidad de platillos, como el frijol con pepita de calabaza molida, el cochito, el mole, sopa de fiesta, chanfaina, además de tamales. Se sirve caliente y todo se prepara al momento; algunos comensales han solicitado incluso preparar algunos alimentos en su presencia, atraídos por el sazón. Su cocina se ubica en la colonia Cerro Hueco, al suroriente de Tuxtla Gutiérrez.

Los insumos son locales, sembrados y cosechados en los patios. Doña Leticia se siente orgullosa de la sabiduría de su abuela y su madre. Lleva más de 20 años dedicada a la gastronomía zoque y ahora se involucran su hermana, una hija y una nieta, a quienes les irá pasando la estafeta de la cocina.
Comentó que su madre fue una gran cocinera zoque; a sus nietos les gusta mucho la cocina, una de sus hermanas se enfoca en la preparación de tamales y otra en los dulces tradicionales zoques.
La señora cuenta que su cocina prepara platillos tanto para consumir en el lugar como para llevar. Frecuentemente recibe pedidos en grandes cantidades, y se asegura de corresponder a sus clientes y clientas.