Mencionó que hoy el dinero no alcanza para nada en Tapachula, cada día están más caras las cosas, no sabe para dónde hacerse y ella no es la única que lo dice.
Industrialización la respuesta oficial
La inflación se siente en cada plato
Los entrevistados coinciden en que mientras los discursos oficiales ven hacia el futuro con promesas de productividad, industrialización y cadenas de valor, el presente es una carga difícil de sostener para miles de chiapanecos.
Un camión de la empresa Avimarca volcó y cayó a un barranco de 40 metros en Jiquipilas, resultando nueve personas lesionadas, dos en estado grave, y movilizando a cuerpos de emergencia y autoridades locales
La SSP junto a Fuerzas Armadas y Fiscalía detuvo a siete personas armadas en Jiquipilas vinculadas con una agresión a policías el 1 de abril, asegurando armas y narcóticos durante un operativo coordinado
En el primer trimestre de 2026, 23 personas permanecen reportadas como desaparecidas en Tuxtla Gutiérrez. Las autoridades mantienen activas las investigaciones en diversas zonas de la capital chiapaneca
Operativos y órdenes judiciales dejan múltiples detenidos en Tuxtla Gutiérrez y municipios cercanos; entre los casos hay extorsión contra una menor, robos con violencia, homicidios y aseguramientos de armas, droga y vehículos
El grito desesperado de la gente es que ya no les alcanza para comprar ni lo básico en la frontera sur. / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Chiapas atraviesa uno de los momentos más complejos en materia económica, marcado por una inflación persistente que ha alcanzado niveles superiores al promedio nacional. Durante junio de 2025, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en el estado presentó una variación mensual de 0.75 por ciento, la más alta de todo el país, mientras la inflación anual alcanzó 4.6 por ciento, por encima del promedio nacional de 4.32 por ciento. Tuxtla Gutiérrez y Tapachula encabezan la lista con variaciones mensuales de 0.77 y 0.70 por ciento, respectivamente, revelando que el impacto económico se ha sentido con fuerza en esos centros urbanos.
“El dinero ya no alcanza”, es el grito de la gente ante la inflación en Tapachula donde en promedio un obrero gana mensualmente $5,350 pesos. En los mercados, en las esquinas, en las fondas, restaurantes y en los hogares, el murmullo se ha vuelto constante, desesperado y creciente, ya que el dinero no alcanza, mientras la inflación se ha convertido en el enemigo invisible que devora la tranquilidad de cientos de familias que todos los días luchan por estirar el gasto, por llevar algo a la mesa y poder sobrevivir.
La vida en Tapachula ha cambiado para muchos, y no precisamente para bien. En las ciudades más importantes del estado, la inflación no se mide en gráficas: se siente en cada plato vacío, en cada venta perdida, en cada madre que ajusta la despensa y en cada trabajador que ya no sabe cómo hacer rendir el salario.
Fidel Aguilar López, comerciante desde hace más de 20 años en el mercado Sebastián Escobar, señala que la inflación, principalmente en la Perla del Soconusco, les ha pegado durísimo. “Hemos llegado a situaciones fuertes en la economía, Tapachula ha sido reconocida como una de las ciudades más caras del país el año pasado, y eso lo vivimos día a día quienes trabajamos para generar economía en la ciudad”, expresó.
Para él, la raíz del problema no solo es el aumento de precios, sino también la falta de movilidad económica, pues considera que antes la gente se buscaba la vida, trabajaba, se esforzaba y hoy muchos prefieren depender de los apoyos del gobierno federal, pero esos apoyos salen de los que sí trabajan, de los que pagan impuestos y sostienen la economía.
En su carnicería, cada día enfrenta reclamos y miradas de frustración, ya que antes el kilo de carne de cerdo costaba 140 pesos, hoy está en 180 o 190. La carne de res subió de 220 a 250 pesos. El pollo estaba en 180 pesos y ahora rebasa los 200 pesos. Rafaela Calderón Vázquez, se dedica a la venta de frutas y verduras en uno de los mercados tradicionales de Tapachula. Entre los plátanos, los melones y las rejas de aguacate, explica que la gente cada vez compra menos.
El kilo de carne en los mercados está entre más de 200 y 250 pesos / Alejandro Gómez / Diario del Sur
“El guineo antes costaba 20 pesos la reja. Hoy la reja está en 170 y el kilo en 29 pesos. El melón subió de 500 a 880 la reja y el kilo vale 45 pesos. Mientras el aguacate Hass, que es esencial en muchas casas, ahora cuesta 550 pesos cuando antes se encontraba en 200 pesos la reja y por kilo se vende en 60 pesos el kilo. Ante lo cual la gente ya no lleva por kilo, sino por pieza. Antes compraban una docena, ahora solo piden dos o tres”, indicó.
Elda Osorio, madre de tres hijos, asegura que todo su ingreso se va en comida. “El dinero no rinde. En lo que más se gasta es en la comida de la casa. Ya no alcanza para comprar otras cosas, porque todo está muy caro y no entendemos el por qué el salario mínimo acá es bajo y las cosas están muy caras”, externó. Con un ingreso mensual limitado, Osorio calcula que con 2 mil pesos semanales apenas compra lo indispensable y no puede surtir bien la despensa, ya que la carne y las verduras están caras, el gas LP también y todo sigue subiendo menos los ingresos de los tapachultecos.
Jesús, otro ciudadano, dice que a diario lucha por poder comprar la canasta básica, pero se siente frustrado porque trabaja duro, se esfuerza y no puede llevar suficiente comida a su familia. “Con 2 mil pesos hoy no puedes comprar mucho. Antes podías llevar carne, frijol, arroz, algo de fruta, verduras. Hoy eliges o llevas carne o llevas verdura, pero no las dos cosas por lo caro que están las cosas”, señaló.
El precio del tomate ha mostrado un aumento / Ángel Canseco / El Heraldo de Chiapas
En el sector de la comida preparada, los costos también han reventado márgenes. Israel Hernández Faviel, restaurantero, asegura que la inflación ha afectado directamente su operación diaria, pues están invirtiendo más sin incrementar precios. “Antes, para surtir mi negocio necesitaba entre 7 mil y 8 mil pesos. Hoy necesito entre 10 mil y 11 mil, porque todo subió: el pescado, los camarones, la carne, el aceite, hasta el gas y nosotros no podemos subir mucho los precios porque si lo hacemos, los clientes se van”, comentó.
Cuenta que ha tenido que buscar estrategias para que el dinero le alcance para cubrir todo lo que necesita en la semana para el restaurante de mariscos que tiene en Puerto Madero desde hace varios años.
En los tianguis, los comerciantes aseguran que hay días donde casi no venden, ya que la gente se acerca, pregunta, ve precios… y se van, cuando años atrás se llevaban por lo menos un casillero de huevos, pero ahora los buscan por pieza o medios casilleros y el precio según marca o tamaño va de 70 a 100 pesos.
Por otra parte el costo de las rentas en casas de interés social o departamentos con dos habitaciones ronda en 4 mil pesos; mientras que las de tres habitaciones llegan a los 9 mil. La corrida de taxis por persona es de 80 a 100 pesos o más dependiendo la distancia y el horario.
En supermercados el precio del limón también ha bajado, pero se mantiene por encima al precio que se ofrece en mercados tradicionales / Ángel Canseco / El Heraldo de Chiapas
En Tuxtla Gutiérrez la situación no es distinta, pues la capital chiapaneca fue la ciudad con la variación más alta por encima del promedio nacional con 0.77. De acuerdo con ciudadanos, los productos básicos como el huevo, el azúcar, el pollo, la carne y otros abarrotes han tenido un encarecimiento constante. En la actualidad el cono de huevo se encuentra hasta en 90 pesos en supermercados y mercados, mientras que hace tres años atrás, el huevo se ofertaba entre los 70 y 80 pesos.
Dora Gómez, una ciudadana que continuamente acude a los supermercados ha visto cómo los precios han ido subiendo, siendo cada vez más difícil el poder adquirir más productos. “La verdad que cuando empezaron con reformas y anuncios de que aumentaban el salario yo creí que sería diferente, pero realmente no ayuda en nada, cada vez se compra menos, alcanza para menos”, dijo la ciudadana.
El transporte público es otro que ha subido de manera exponencial. En 2010, el precio del pasaje estaba en 6 pesos para el público general en el estado, 15 años después ahora el pasaje vale 10 pesos en la ciudadanía general y 5 pesos para los adultos mayores. En cuanto a las gasolinas en Tuxtla Gutiérrez, la regular ronda entre los 23 y 25 pesos el litro, mientras que la premium se encuentra entre los 24 y 26 pesos el litro.
El precio del pollo rebasa los 200 pesos en los mercados tapachultecos / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Por su parte, Alma Rodríguez, una mujer de 50 años, ejemplificó el aumento de los gastos con el transporte público, pues este ha sido el que ha tenido un crecimiento exponencial en la última década. “En el 2010 con cinco pesos podía pagar mi pasaje, ir y venir por toda la ciudad. Hasta con el conejo bus, si uno era estudiante o adulto mayor pagaba mucho menos, ahora se paga el doble y parejo, ya no respetan ni a los estudiantes, solo los adultos mayores tienen tarifa preferencial y muchas veces ni se la respetan los colectiveros”, explicó. El pollo ha tenido constantes variantes a lo largo del año, pues durante los primeros meses se ofertaba a 65 pesos el kilo, sin embargo tuvo un alza durante el mes de mayo que llegó a los 110 pesos por kilo. En la actualidad se encuentra entre los 80 y 100 pesos.
La renta de vivienda también tuvo un alza, principalmente durante el 2021, cuando se agudizó el tema migratorio. Los tuxtlecos señalan que el precio varía entre las zonas en donde se renta y la vivienda, sin embargo, una casa con dos habitaciones y ubicada en alguna zona urbana de la capital se encuentra entre los 4 mil y 7 mil pesos mensuales.
Sobre este panorama, el secretario de Economía y Trabajo del Estado de Chiapas, Luis Pedrero González, reconoció que la inflación en el estado obedece a factores estructurales que trascienden a lo local.
Señaló que el problema es nacional, debido a que México es deficitario en muchos productos básicos. “Somos deficitarios en muchas cosas. Es ahí donde entra la parte más importante del Plan México: cómo creamos estas cadenas nacionales de proveeduría, cómo podemos básicamente darnos de comer a nosotros mismos sin tener que depender del extranjero o de los precios o de los aranceles o de nada de eso”, explicó.
Recalcó que para bajar la inflación se debe aumentar la productividad. Afirmó que Chiapas tiene empresarios con capital interesante, pero la mayoría de estas inversiones se concentra en comercio y servicios. La apuesta del gobierno es transitar hacia el sector industrial, con la finalidad de generar valor agregado, empleos mejor remunerados, vinculación con la academia y aumentar las exportaciones.
Pedrero destacó que uno de los proyectos más importantes en esta línea es la entrega de certificados “Hecho en México”, que da trazabilidad y respaldo a los productos locales, así como la implementación de la Ventanilla Integral Municipal (BIM), que permite descentralizar trámites como el registro de marca o la obtención de código de barras, al tiempo que se obtiene información económica de los municipios. También adelantó la llegada de gas natural a Tuxtla Gutiérrez y Tapachula mediante inversión privada, y el desarrollo del parque industrial Llano San Juan con incentivos fiscales del Plan México.
El titular de Economía sostuvo que la inflación no puede contenerse sólo con medidas aisladas o consumo responsable, sino que requiere un cambio de fondo. “La receta no la estoy diciendo yo, ni es magia. La receta es, si no incrementamos la productividad, si no generamos más, no podemos bajar esta inflación”, señaló.
Aseguró que si Chiapas logra migrar hacia una economía industrial, con cadenas de valor integradas, podrá avanzar en superar la dependencia de productos caros y romper con el ciclo inflacionario que hoy agobia a miles de familias.
Mientras tanto, el precio del pollo, el gas, el transporte y los productos frescos siguen al alza. Jesús López, un zapatero de 50 años que labora en la capital chiapaneca definió esta situación como frustrante, pues muchas veces tiene que decidir entre carne o verduras, entre surtir completo o sobrevivir por días.
Cada semana, los precios se mueven, pero los salarios no. Cada alza se siente como una fractura más en la vida cotidiana de quienes ya no pueden elegir qué comer, sino qué dejar de comprar. En el sur del país, la inflación no es solo un fenómeno económico: es una emergencia silenciosa que se expande casa por casa, mercado a mercado.
La pregunta de fondo no es si Chiapas podrá ser más competitivo en cinco años, sino cómo sobrevivirá su población en los próximos cinco meses. Mientras el pollo, el gas, la tortilla y el transporte siguen subiendo, lo único que se mantiene igual es la desconexión entre las políticas públicas y la realidad popular. El tiempo y los planes estructurales pueden esperar, pero el hambre de la gente no.