Lluvias intensas dejan daños recurrentes; ANPROGERI pide acciones urgentes en Chiapas
En Chiapas, según registros históricos de Protección Civil, más de 70 municipios han sufrido algún tipo de afectación por lluvias
En Chiapas, según registros históricos de Protección Civil, más de 70 municipios han sufrido algún tipo de afectación por lluvias

Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
Las lluvias torrenciales que se registraron durante septiembre y octubre en Chiapas dejaron nuevamente un panorama de inundaciones, derrumbes, afectaciones viales y comunidades incomunicadas. De acuerdo con la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia (ANPROGERI), este tipo de eventos no son hechos aislados, sino parte de un patrón creciente y acumulativo que refleja la falta de planeación territorial, el deterioro ambiental y la ausencia de políticas públicas de prevención sostenidas.
En entrevista, Romeo Palacios Suárez, coordinador de la ANPROGERI en la región Sur–Sureste, explicó que Chiapas enfrenta uno de los niveles más altos de exposición a fenómenos hidrometeorológicos extremos en el país, y que la vulnerabilidad ha aumentado por el desmonte, la urbanización sin control y la tala desmedida.
“Lo que antes se infiltraba, ahora escurre”, afirmó. “La expansión urbana y la agricultura extensiva han sellado el suelo; el agua ya no penetra, sino que corre con más velocidad y volumen hacia los cauces, que no están preparados para recibirla”.

Los efectos más severos se han concentrado en la Costa, Sierra y región Metropolitana. En septiembre de 2025, el colapso del puente Tablazón, que conecta los municipios de Mapastepec, Escuintla y Venustiano Carranza, dejó incomunicadas a decenas de comunidades y afectó el tránsito de mercancías.
Asimismo, en Tuxtla Gutiérrez, las lluvias intensas de julio y octubre de 2024 provocaron el desbordamiento del río Sabinal y de dos arroyos secundarios, anegando colonias como Patria Nueva, Plan de Ayala y El Retiro. En Tapachula, Socoltenango y Palenque también se reportaron deslizamientos de laderas, daños en infraestructura y viviendas.
Aunque existen registros parciales de daños materiales, no hay una cifra oficial actualizada de víctimas mortales por inundaciones recientes en Chiapas. ANPROGERI advirtió que la falta de transparencia y sistematización de datos impide dimensionar correctamente el riesgo y planificar acciones efectivas de mitigación.
Palacios Suárez señaló que la causa de fondo es la pérdida de capacidad natural de infiltración del suelo, ocasionada por el crecimiento urbano desordenado, la pavimentación masiva y la tala. “Hemos reemplazado zonas de absorción por fraccionamientos, estacionamientos y avenidas. El resultado es que el agua ya no encuentra dónde filtrarse”, explicó.
El especialista mencionó que este fenómeno multiplica hasta por cuatro el volumen de escurrimiento superficial, saturando ríos, arroyos y drenajes pluviales. “Los sistemas actuales no fueron diseñados para soportar tal cantidad de agua. Las lluvias de intensidad media ya provocan inundaciones que antes solo se veían con tormentas extraordinarias”, precisó.
Criticó que las soluciones tradicionales, como ensanchar cauces, embovedar ríos o desviar flujos, resultan insuficientes o incluso contraproducentes. “No ha sido la solución; agrandar los cauces o canalizar el agua solo cambia el punto donde ocurre la inundación. No resuelve el problema de fondo, que es la alteración del ciclo natural del agua”, enfatizó.


El especialista destacó que la reforestación y la conservación de zonas de infiltración son piezas clave. “Los árboles, los bosques y las selvas son los que naturalmente regulan el agua. Hemos desmontado mucho por el desarrollo urbano y agrícola, pero necesitamos recuperar esa función natural del territorio”, puntualizó.
Ejemplos como el río Sabinal en Tuxtla Gutiérrez o el río Cazones en Veracruz, agregó, muestran los efectos de la impermeabilización del suelo. “No se trata de seguir canalizando el agua, sino de devolverle al suelo su capacidad natural de absorberla”, recalcó.
Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estiman que los desastres asociados a fenómenos hidrometeorológicos en México han generado pérdidas superiores a 5 mil millones de dólares en la última década, principalmente en estados del sur-sureste.

En Chiapas, según registros históricos de Protección Civil, más de 70 municipios han sufrido algún tipo de afectación por lluvias o inundaciones en los últimos 10 años. La temporada de ciclones 2025, que continuará hasta noviembre, mantiene a la entidad en alerta constante por su posición geográfica y la saturación de los suelos.
“Sabíamos que este año sería complicado, por eso insistimos en que la prevención real no está en más concreto ni más tuberías, sino en la resiliencia hídrica, en devolverle al suelo y a la naturaleza la función que le quitamos”, concluyó Palacios Suárez.
Con ello, ANPROGERI reiteró su llamado a las autoridades estatales y municipales a invertir en prevención, restauración ambiental y transparencia de datos, subrayando que el costo de no actuar se mide cada año en vidas humanas, infraestructura perdida y comunidades enteras bajo el agua.
Desde la ANPROGERI se propuso implementar un programa integral de resiliencia hídrica que contemple medidas de prevención, restauración ambiental y participación ciudadana. Entre ellas:
• Diagnóstico territorial de zonas de riesgo por inundación, especialmente en municipios costeros y de llanura.
• Programa de fortalecimiento de drenaje pluvial y reposición de infraestructura crítica como puentes, terraplenes y señalización.
• Formación de comités locales de resiliencia hídrica que integren ciudadanía, autoridades municipales y gestores del agua.
• Campañas educativas permanentes sobre riesgos y alertas, con enfoque en población vulnerable.
• Monitoreo continuo de cuencas y arroyos urbanos en Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Cintalapa y Tapachula.
Palacios Suárez insistió en la necesidad de actualizar los Atlas de Peligros y Riesgos de los municipios, con base en modelaciones hidrológicas reales, para determinar las planicies de inundación y establecer límites de construcción.
También propuso introducir en la legislación local los conceptos de Impacto Pluvial Cero, Resiliencia y Regeneración de Cuencas, e integrar una Estatal de Gestión Integral de Riesgos, que contemple obras de reducción, esquemas de transferencia y un fondo de atención al riesgo residual.