Localjueves, 4 de diciembre de 2025
La siembra ancestral de los zoques: un ritual previo al nacimiento del Niño Dios
La etnia zoque de Tuxtla Gutiérrez celebra cada 8 de diciembre la siembra del Belén Zoque
Isaí Flores

La siembra o el Belén Zoque es una ancestral costumbre de la etnia zoque de Tuxtla Gutiérrez, se hace el 8 de diciembre en una casita forrada con hojas de plátano ya secas, en su interior colocan bateas o canoas para colocar tierra negra y sembrar maíz, principalmente, también frijol, cilantro y algunas plantas pequeñas de plátano.
El cronista de Tuxtla Gutiérrez, Jorge Alejandro Sánchez Flores, explica que se trata de un ritual ancestral propio de la cultura zoque, es lo que puede salvarse de lo prehispánico porque se sigue haciendo. Con la llegada de la religión católica ha habido un choque de culturas, pero es un evento único de los zoques.
Participan mujeres que en jícara de morro llevan semillas de maíz y frijol, desfilan o entran formadas a la casita, mientras los hombres, desde el exterior, avientan agua con jícara de morro para representar la lluvia y el inicio de la siembra. Al paso de los días, la planta crece y según sus características, se espera la cosecha del ciclo agrícola venidero.
El maestro Sánchez Flores, presente en muchos eventos de la siembra, narra que la bebida que los zoques consumen al terminar la siembra es el atol blanco sin azúcar, la bebida alcohólica de caca, el sispolá o xispolá, un guiso de carne de res con garbanzo, jitomate, col, cebolla y cilantro, y el putzatzé, un platillo a base de vísceras de res, salsa de chile y tomate. Esta siembra es un preparativo para la nacida del Niño Dios.
Las ramas para la elaboración de la casita, la siempre viva, las hojas y flores los zoques las traían del Cañón del Sumidero. Uno de los participantes que encabezaba la corta de elementos era don Isaac. La siembra es uno de los vestigios más antiguos de Tuxtla Gutiérrez para prever si la cosecha del siguiente ciclo agrícola sería buena.
Otro participante en la construcción de la casilla y la siembra era don Antonio Escobar Paredes de Copoya, quien explicaba que cuando las plantas de la siempre viva se inclinaban, era señal sobre la cantidad de agua que recibiría el ciclo de lluvias o la viabilidad de las semillas, indicando si la cosecha sería buena o no.
El cronista mencionó que la capital de Chiapas tenía muchos ejidos y grandes extensiones de tierras de cultivo, pero con el crecimiento urbano y nuevas colonias (como Francisco I. Madero, Cerro Hueco, Plan de Ayala, Terán) se han reducido los espacios para la siembra, aunque algunos campesinos continúan el ritual.
La Mayordomía Zoque, ajena a la Iglesia Católica, realiza la siembra, aunque algunas parroquias también han adoptado la tradición. Predomina en casas particulares, así como en la Iglesia del Cerrito y la 15 Sur Poniente. Los responsables son los zoques y sus descendientes. Se acompaña de música de tambor y carrizo y se baila el nama namá, una danza de pasos cortos.
Las bateas o canoas son una pieza centenaria, elaboradas de centro o caoba, pintadas principalmente de azul o verde, o sin pintar. En Copoya, la Pastoral de Cultura y Festejo de la parroquia Nuestra Señora de Candelaria realiza la siembra, el Belén Zoque, como preparativo para el Nacimiento del Niño Dios.