Entre maíz y fogón, Luvia Vázquez preserva la tradición del tamal en Berriozábal
Sus tamales se comercializan en varios municipios del estado e incluso en otras regiones de la República Mexicana y en Estados Unidos
Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
El trabajo se extiende por largas horas. “El nixtamal se pone a las siete de la mañana y terminamos como a las ocho o nueve de la noche”, relató. Durante temporadas como la Candelaria, las jornadas se alargan aún más debido al volumen de pedidos.
A pesar del alza en algunos costos, Luvia procura mantener los precios accesibles. “Hemos mantenido el precio; a veces subimos un pesito, pero a la clientela no siempre le agrada”, comentó.
Para Luvia, el reconocimiento no se mide solo en ventas, sino en la permanencia del oficio. Asegura que seguirá trabajando mientras tenga fuerzas. “Yo voy a seguir hasta que Dios me dé vida y salud”, afirmó.



























