Localdomingo, 20 de abril de 2025
Madre venezolana varada en Chiapas solicita ayuda para regresar a su país
Viviana Pérez, madre de dos menores, se encuentra en lista de espera del INM con más de 3,500 personas
Isaí Flores

Tuxtla Gutiérrez.– La señora Viviana Pérez, una mujer migrante venezolana de 30 años, lleva diez meses varada en Tuxtla Gutiérrez junto a sus dos hijos de 8 y 2 años. Su sueño era llegar a los Estados Unidos de América, pero al no poder avanzar hacia la frontera norte de México, decidió entregarse al Instituto Nacional de Migración (INM) para solicitar su repatriación voluntaria a Caracas, la capital de su país. Actualmente, figura en una lista de espera con más de 3 mil 500 personas por delante.
Cada día, acompañada de sus dos hijos pequeños, se coloca a las puertas de una sucursal bancaria en el centro de Tuxtla Gutiérrez, esperando la solidaridad y empatía de la ciudadanía. Paga mil 500 pesos mensuales de renta, más gastos de alimentación, por lo que también vende paletas de dulce para sobrevivir.

En entrevista con El Heraldo de Chiapas, Viviana expresó que necesita apoyo económico para cubrir sus necesidades básicas, pero su mayor anhelo es regresar a Caracas. El pasado 28 de febrero se enlistó en el programa de repatriación del INM, sin embargo, hasta la fecha no ha recibido la llamada que le prometieron para abordar el avión junto a sus hijos.

Comentó que algunos migrantes que se inscribieron antes que ella ya han sido notificados, aunque el proceso es lento. Cada vuelo que parte desde Chiapas con destino a Venezuela transporta solo 50 personas, distribuidas entre Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, y otras 50 desde la Ciudad de México. La esperanza de muchas familias migrantes recae en que el proceso de repatriación voluntaria se concrete pronto.

Viviana no ha conseguido empleo formal en Tuxtla Gutiérrez. Su día a día transcurre en las calles, pidiendo ayuda, agradeciendo cada gesto de apoyo. Comen lo que pueden en la vía pública y buscan gastar lo mínimo indispensable. “La gente nos ayuda, algunos colaboran, otros no”, comentó con humildad.
En ocasiones logra vender sus paletas de dulce, y con mucho sacrificio reúne lo suficiente para cubrir la renta y evitar quedarse sin un techo. A pesar de las adversidades, agradece la hospitalidad de la ciudad y espera que la empatía de la gente no se apague.
Insiste en que muchos migrantes venezolanos ya han regresado desde Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y la Ciudad de México. Sin embargo, aún hay miles esperando su turno. En la capital chiapaneca, se estima que más de 3 mil 500 personas están enlistadas con la esperanza de volver a sus lugares de origen y ser bien recibidas por sus familias.
El número de personas migrantes visibles en las calles y plazas de Tuxtla Gutiérrez ha disminuido. En la plaza central, solo un pequeño grupo continúa ofreciendo productos típicos como arepas, café, tequeños, panes, chicha venezolana y cigarros, reflejo de la lucha diaria de quienes buscan un nuevo comienzo o el retorno a casa.