Reclusión de mujeres en Chiapas en aumento: denuncian falta de equidad en el Sistema Judicial
Acusan falta de judicialización con perspectiva de género, y están expuestas a condiciones deplorables en comparación a la situación que cursan los penales varoniles
Bajo cierre de carpetas de investigación en Chiapas
Las condiciones de las mujeres recluidas en Chiapas
La mayoría de las mujeres que se encuentran en el penal han sido juzgadas sin perspectiva de género, pues muchas de ellas estuvieron involucradas en los delitos por ser parejas de quienes cometieron los actos, o bien por defenderse tras asesinar al marido, entre otros.
“Cuando pláticas con ellas te das cuenta que fueron involucradas por un delito que no cometieron, entonces analizar con perspectiva de género nos va a permitir juzgar de manera distinta al momento de sentenciarlas”, explicó.
Gina Vega: expresa del penal El Amate
Gina Vega nunca imaginó que su vida daría un giro tan drástico y en 2019, fue encarcelada en el penal de El Amate, acusada de asociación delictuosa y fraude específico, delitos que no cometió.
Su historia comienza con un fraude relacionado con las propiedades de su padre, que había quedado intestado. A pesar de su inocencia, Gina se encontró atrapada en un sistema que no siempre busca la verdad.
“Para mí, la cárcel fue un lugar en donde aprendí muchísimas cosas”, comparte Gina. Su experiencia en El Amate le abrió los ojos a una realidad que antes no conocía: la vida de las mujeres privadas de libertad.
“Nunca pensé en las personas que estaban en las cárceles hasta que me tocó ser parte de eso”, dice con sinceridad.
Las dificultades de la maternidad tras las rejas
La cárcel de El Amate alberga a mujeres acusadas de delitos graves, y Gina se dio cuenta de que muchas de ellas no eran las mentes criminales que la sociedad imagina.
“Las que estaban ahí por secuestro eran las que daban de comer, las que limpiaban”, explica. La realidad es que muchas de estas mujeres son víctimas de un sistema que no las protege.
De acuerdo con Gina la experiencia en El Amate no sólo la marcó, sino que también le abrió los ojos a las injusticias que enfrentan muchas mujeres en el sistema penitenciario. “No hay que callarnos ante las injusticias”, dice con determinación.
El acceso a sus hijos estando en reclusión
“Esto es parte de la reinserción social y creo que estas mujeres en determinado tiempo van a salir nuevamente a la sociedad (...) todo nace del núcleo familiar y cuando mamá no está en casa se destruye”, explicó.
En cuanto a los talleres que se dan en estos centros penitenciarios asegura Jacivi que en realidad es un mito, pues solo se llevan a cabo en el penal varonil, notando una diferencia drástica pues ahí hay más posibilidades que en el de las mujeres.
Colectiva en apoyo a mujeres privadas de su libertad
“Ya tenemos fijo un bazar donde acopiamos ropa, zapatos, juguetes, todo lo que la sociedad civil nos quiera donar y de esos bazares lo que se recauda adquirimos artículos de higiene para las reclusas”, explicó.
La presidenta municipal, Fabiola Ricci Diestel, inauguró la Feria Preventiva 2026 en San Cristóbal de Las Casas, destacando la importancia de fomentar la cultura de la prevención en hogares y escuelas
El CERSS 05 de San Cristóbal de las Casas maneja una población penitenciaria mixta / Archivo / El Heraldo de Chiapas
En un año, la población femenina en los Centros de Readaptación Social de Chiapas ha aumentado 50% más que en los varoniles, de acuerdo con Ednita Montoya, integrante de la colectiva Sobrevivientes de Feminicidio en México, quien señala que este incremento se debe a la falta de juzgar con perspectiva de género en todos los ámbitos.
En cuanto a la población penitenciaria, organizaciones feministas han detectado este aumento del 50% en el número de mujeres privadas de la libertad en los Centros Estatales de Reinserción Social de Sentenciados (CERSS) de Cintalapa, Tapachula y San Cristóbal, un fenómeno que sigue la tendencia mundial, en la que las mujeres encarceladas crecen a un ritmo superior al de los hombres.
Señalan que la crisis de acceso a la justicia para las mujeres en Chiapas está directamente relacionada con la carencia de perspectiva de género con la que se efectúan las investigaciones, deficiencia que evidencia lo siguiente:
Poco reconocimiento del problema: Las autoridades no dimensionan la gravedad de la violencia feminicida.
Normalización de la violencia: La violencia contra mujeres, niñas y adolescentes es tratada con indiferencia.
Falta de voluntad política: No existe prioridad para atender los delitos de género.
En el penal femenil 04 de Tapachula, actualmente han 67 reclusas / Archivo / Diario del Sur
En 2023, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chiapas cerró solo 0.05% de las carpetas de investigación iniciadas por perspectiva de género (homicidio, feminicidio, lesiones, etc..), mientras que más del 63% quedaron pendientes de resolver, revelan datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En los tres penales del estado sureño hay 365 mujeres, 15 infantes, 9 son niñas y 6 niños. En el CERSS de Cintalapa, donde hay más la población de reclusas es de 210; mientras hay otras 88 en San Cristóbal y 67 más en Tapachula, por lo que dijo se tiene que analizar las poblaciones que hay en cada uno de ellas, sean indígenas, migrantes y otras, dificultándose los casos de mujeres originarias ya que en muchos juzgados no se cuentan con traductores de sus lenguas autóctonas los días que se les va a sentenciar.
El Censo Nacional de Procuración de JusticiaEstatal 2023 del Inegi expuso que la FGE de Chiapas inició 13 mil 273 carpetas de investigación, pero sólo 756 fueron cerradas, mientras que 8 mil 376 (63.10%) quedaron pendientes, situación que posicionó a Chiapas entre las fiscalías estatales con menor eficacia, al cerrar solo el 0.05% de las investigaciones iniciadas.
De acuerdo con las estadísticas en 2023, la FGE inculpó a 17 mil 071 personas: 2 mil 984 mujeres, 12 mil 903 hombres y mil 145 personas sin identificación de género. A pesar de su bajo desempeño, la FGE contó ese mismo año con un presupuesto de mil 625.5 millones de pesos, siendo la décima fiscalía con mayor presupuesto del país.
A nivel nacional, la Fiscalía General de la República (FGR) ejerció 18 mil 942 millones de pesos, mientras que las 32 fiscalías estatales dispusieron de 55 mil 420 millones de pesos, destacando la Ciudad de México, Estado de México y Guanajuato, como las que tuvieron mayor presupuesto.
El informe del Inegi también revela un problema estructural en el sistema de justicia mexicano: En 2023, se iniciaron más de 2.2 millones de averiguaciones previas, investigaciones y carpetas de investigación en el país, de las cuales 2.65 millones quedaron sin resolver, evidenciando una crisis de impunidad generalizada.
El penal de El Amate, en Cintalapa, Chiapas es uno de los más grandes del estado / Archivo / El Heraldo de Chiapas
“Por ejemplo en algún momento de las visitas a las mujeres privadas de su libertad te das cuenta (...) las filas para visitar a los hombres son larguísimas y las visitas para las mujeres son muy pocas y te das cuenta que quienes más asisten a visitar a las mujeres privadas de la libertad son mujeres”, comentó Montoya.
Actualmente Chiapas cuenta con una alerta de género en 24 municipios, se nombran 23 porque San Cristóbal está dentro de dos listas, hay siete con acciones emergentes y 17 con acciones específicas que pertenecen a la zona Altos.
De acuerdo con Ednita Montoya el avance que se ha tenido son las en cuanto a medidas de prevención, justicia y reparación; las de seguridad y el mensaje de Cero Tolerancia en contra de la violencia de las mujeres y niñas. “Es importante recalcar lo especial que es la alerta de declaratoria de género en Chiapas por que se logra a través de un amparo de colectivas feministas”, abundó.
Haciendo énfasis en la medida de Justicia y Reparación tiene una intervención de la Fiscalía General del Estado y el Tribunal Superior de Justicia, lo que complica que se juzgue con perspectiva de género. “Ahí hay un poquito de resistencia, todavía hay juezas que no quieren que las llamen como juezas, porque son jueces, entonces, es importante ver la realidad del estado”, agregó Montoya.
En Chiapas sí existe violenciadegénero en contra de mujeres y niñas, por ello existe la declaratoria de una alerta de género que no se puede negar, por lo que se debe ver con realidad la situación por la que atraviesan, enfatizó Ednita.
Además no cuentan con acceso a la salud y hay falta de atención dentro de los penales, pues el acceso a métodos anticonceptivos debe ser primordial, ya que ahí en su mayoría se embarazan por aburrimiento, lo que empeora la situación al concebir un hijo, pues a determinado tiempo se van con un familiar o bien quien se haga cargo del menor, e incluso llegan hasta el DIF.
Las mujeres reciben menos visitas que los hombres dentro de los penales, y generalmente son visitadas por otras mujeres / Archivo / El Heraldo de Chiapas
La vida en El Amate no es fácil. Gina describe cómo las mujeres se apoyan entre sí compartiendo lo poco que tienen: “Te dan una pasta de dientes y hasta calzones, porque llegas sin nada”. Al tiempo de señalar que a pesar de las adversidades, se forma una comunidad entre ellas, donde el apoyo mutuo se convierte en un salvavidas emocional.
Los días en la cárcel son monótonos y estrictos. Los lunes, por ejemplo, son días de honores a la bandera, un recordatorio de la disciplina que rige el lugar. “Es como estar en un internado, pero con muchas más reglas”, explica. Las horas pasan lento y la falta de actividades y oportunidades laborales hace que el tiempo se sienta interminable.
Gina también reflexiona sobre la desigualdad que enfrentan las mujeres en prisión. “El promedio de las que dejan de recibir visitas es de tres meses”, señala. La falta de apoyo familiar y social se traduce en una lucha constante por sobrevivir. “Si no tienes familia que te visite, no hay dinero, no hay forma de mantenerse”, lamenta.
Ante ello realiza una comparación con los penales de hombres, pues a diario reciben visitas, además de ser juzgados de diferente manera en comparación a ellas. En el caso de El Amate la mayoría de las mujeres están por homicidio, secuestro o feminicidio, sus edades van entre los 19 hasta los 50 años, y casi el 90% no han tenido una vida acomodada, pues son de escasos recursos.
“La mayoría de las chicas vienen de lugares de muy, muy escasos recursos. Casi no tienen posibilidades, las abandonaron cuando eran niñas, así en el basurero, son niñas que crecieron en la calle (...) Me decían sí lo tuve que matar. Y lo vuelvo a matar porque ya no voy a dejar que me siga golpeando, y pues se entiende”, explicó
Algunas reclusas se embarazan en el penal y son separadas de sus hijos cuando estos cumplen 4 años / Archivo / El Heraldo de Chiapas
La maternidad en prisión es otro tema delicado. Gina menciona que algunas mujeres quedan embarazadas mientras están encarceladas, lo que les plantea dilemas éticos y emocionales. “No deberían embarazarse en prisión”, -opina-, reconociendo las complicaciones que esto conlleva para ellas y sus hijos.
“En este caso el acceso a la salud es totalmente inexistente, pues no hay ni siquiera un paracetamol”, explica. En su caso Gina tuvo un aborto dentro del penal y tuvo que pagar el servicio de salud. Ella al tener las posibilidades económicas no puso en riesgo su vida, pero asegura que pueden morir si no se les brinda atención, aunque señala que ella tuvo la fortuna de no ver a nadie morir.
“Imagínate si en el seguro no hay medicina como está allá. No tienen ni un paracetamol, a veces no tienen nada, entonces tú tienes que comprar tus medicamentos y aveces sabemos que hay gente que dona un medicamento y cosas así, pero en realidad pues es una población bastante abandonada”, lamentó.
A pesar de su situación, Gina mantuvo la esperanza. Después de ocho meses, logró salir bajo una garantía económica mientras su procesolegal continuaba. Sin embargo, su liberación coincidió con el inicio de la pandemia, lo que la llevó a reflexionar sobre la suerte que tuvo al salir justo a tiempo.
“Yo creo que no hay que callarnos cuando son injusticias y así hay que decirlo porque pues hay mucha gente también, así como hay gente que hizo cosas, también hay muchas personas que no han hecho nada (...) estuve ocho meses pero me dieron una salida por garantía, quiere decir que mi proceso continúa hasta que termine, pero yo podía estar fuera de la cárcel, tienes que dar una cantidad de dinero en efectivo para que se quede como garantía en lo que está el proceso”, contó.
Gina también comparte la historia de su amiga Fanny, quien fue torturada para firmar una confesión que no era cierta, acusándola de secuestro, aunque ella fue contratada para limpiar una casa de seguridad lo cual ella no sabía, pero al ser detenida la banda, le pusieron el dedo.
“Le rompieron las rodillas, le rompieron los dientes frente a su hija, y la estuvieron torturando durante tres días frente a su hija de tres años hasta que le dijeron que la niña iba a desaparecer, y nunca más la iba a volver a ver si no firmaba por lo que tuvo que firmar para que liberaran a la niña y a ella la metieron a la cárcel”, relata con tristeza. Fanny fue condenada a 95 años, a pesar de que las pruebas demostraban su inocencia, explica.
Las mujeres en los reclusorios tienen acceso a más pocos talleres que los hombres / Cortesía / Colectiva Unidas por la Sangre
Uno de los problemas a los que se enfrentan las reclusas en los penales es el tener acceso a sus hijos, pues con el cambio de gobierno y directores dentro de los penales que ahora vienen de otros estados y con otra mentalidad, se está coartando a los niños tener convivencia con las madres.
“Por ahí hay una queja que no les están dejando pasar material para poder trabajar, lo poco que tienen como costura, panadería, es porque hay muchas que venden tamales o panes. Pero si no tienen el material y el apoyo, de qué van a sobrevivir, por eso muchas de ellas lo que hacen es cruzar al varonil y conseguir lo que necesitan para subsistir e incluso buscan hasta prostituirse”, lamentó la integrante de la colectiva.
La lucha de las colectivas persiste desde exigir se juzgue con perspectiva de género los casos hasta que puedan tener una vida digna dentro de un penal, ya que hoy en día los beneficios de los centros penitenciarios varoniles comparado al de mujeres mantienen una diferencia abismal, cuando debe existir equidad de género.
Jacivi Gómez de la colectiva Unidas por la Sangre, lleva cerca de 12 años visitando los penales en Chiapas, ante ello se ha enfocado en ver las necesidades que se encuentran dentro de los CERSS y actualmente se encuentra realizando una campaña para recaudar fondos y comprar artículos de aseo personal para las mujeres privadas de su libertad.
De acuerdo con Gómez, las carencias que regularmente se encuentran en estos centros penitenciarios son los artículos de higiene, ya que al ser de uso diario son elementos básicos para subsistir dentro del penal, pues al no tener un ingreso económico se les dificulta comprarlos ante los altos costos que se los venden ahí dentro.