Niñez sin infancia: el fenómeno de los niños cuidadores en comunidades indígenas de Chiapas
La pobreza y la migración obligan a miles de niñas y niños a cuidar abuelos y hermanos, una realidad invisibilizada que vulnera su educación y derechos
“Cuando los menores alcanzan los 15 años, para ellos ya son maduros en cuanto a poder asumir responsabilidades de adultos. Asumen valores humanos de trabajo, supuestamente para su bienestar, pero en realidad desde edades más tempranas ya se las habían asignado”.
Señaló que, en otros casos, los adultos consideran que dar responsabilidades a temprana edad es dar aprendizaje a los menores y les asegura un futuro de buen vivir, para que puedan aprender a trabajar de la mejor manera.
“Hay que respetarlos y eso implica que los adultos no debemos invadir sus derechos y evadir obligaciones, los menores deben estar en la escuela, están para estudiar, para crecer con acceso pleno a todos sus derechos de manera saludable”, insiste.
Dijo que la cifra es muy alta y preocupante, por lo que considera importante que a nivel comunitario se incentiven actividades que permitan a la niñez y adolescencia encontrar espacios de esparcimiento y no permitir que menores a temprana edad realicen tareas de adultos.
Entre 2000 y 2022 se registraron 135 homicidios de menores de cinco años, y de 2020 a 2023 33 niños fueron reportados como desaparecidos y no localizados.
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La pobreza y la migración obligan a menores a abandonar la escuela para cuidar a su familia o trabajar / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
En Chiapas, miles de niños cuidadores asumen desde edades tempranas responsabilidades físicas, económicas y emocionales que corresponden a los adultos, principalmente como consecuencia de la pobreza extrema. Algunos comienzan desde los 8 o 10 años, una situación que impacta directamente en su educación, su desarrollo emocional y el ejercicio pleno de sus derechos.
Estos menores suelen encargarse del cuidado de abuelos o hermanos menores, realizando tareas como la preparación de alimentos, higiene personal, suministro de medicamentos y acompañamiento permanente. Especialistas advierten que esta práctica no debe normalizarse bajo el argumento de usos y costumbres o de la llamada parentalización, ya que vulnera el derecho de las infancias al juego, la educación, la socialización y un desarrollo integral.
Municipios con alta marginación concentran el mayor número de niños cuidadores en el estado / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
De acuerdo con un estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), los municipios de Chiapas con menor Índice de Desarrollo Humano son Amatán, Amatenango del Valle, Chamula, Chenalhó, Chilón, Francisco León, Huitiupán, Larráinzar, Mitontic, Ocotepec, Oxchuc, Pantelhó, Pantepec, Sabanilla, Salto de Agua, Sitalá, Tumbalá, Zinacantán, Aldama, Maravilla Tenejapa, Marqués de Comillas, San Andrés Duraznal, Santiago El Pinar, Chalchihuitán, Chanal, Huixtán, San Juan Cancuc y Tenejapa. Los últimos cinco son considerados focos rojos por la alta incidencia del fenómeno de niños cuidadores.
“Para muchos puede ser una práctica popular, para otros abuso”, revela el médico tradicional de Tenejapa, Antonio Hernández López, quien a través de su vínculo con estos pueblos originarios, ha constatado cómo comúnmente se delega responsabilidad en menores de edad para cuidar abuelos o hermanos, luego que la mayoría de ellos fueron dejados con estos adultos mayores, porque sus padres migraron dentro o fuera del estado o el país para trabajar, y al pasar del tiempo terminan asumiendo el rol de cuidadores.
“Lamentablemente, muchos de estos niños dejan de estudiar. A muy temprana edad se convierten en adultos en el sentido de la responsabilidad. Dejan de disfrutar su infancia al asumir tareas que no les corresponden. Para ellos es algo normal debido a las condiciones de pobreza y sobrevivencia en las que viven”, expresó.
Hernández López subrayó que estos menores enfrentan vulnerabilidad, discriminación y abusos, no solo psicológicos, sino en algunos casos también sexuales, tanto niñas como niños, generalmente dentro del núcleo familiar. Señaló que esta problemática ha crecido ante la omisión de las autoridades.
Expertos advierten que normalizar estas prácticas vulnera el desarrollo emocional y educativo de la niñez / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Indicó que los municipios con mayor incidencia coinciden con altos índices de muerte materna y marginación, como Chalchihuitán, Chanal, Huixtán, San Juan Cancuc y Tenejapa. En algunos municipios pequeños se estima que entre 30 y 40 familias viven esta situación, mientras que en otros más grandes podrían ser entre 200 y 500 o más.
“Para los pueblos originarios llega a ser una práctica popular de valor humano que dan a esta práctica y va más allá de verlo como abuso infantil. Toman la responsabilidad a temprana edad y conforme van creciendo en su adolescencia aprenden a madurar tan pronto como a ganarse la vida, considerándolo como benéfico para ellos y la sociedad”, indicó.
Dijo que hay casos donde los niños comienzan a responsabilizarse de cuidar a sus familiares a partir de los 8 o 10 años, a veces influenciados y otras obligados por el llamado sueño americano de sus padres que migran a Estados Unidos, debiendo abandonar la primaria, secundaria y preparatoria para asumir el rol de cuidado de abuelos o hermanos menores.
“Muchas familias en localidades indígenas han tenido que cerrar sus casas por migrar. En Chiapas el abandono escolar para cuidar a abuelos se suma y es factor incidente en las uniones de menores de edad, por lo que es una realidad muy compleja”, indicó, al tiempo de señalar que la estadística depende del tamaño del municipio, en algunos pueden ser 30 o 40 familias en estas condiciones y en lugares más grandes podrían ser 200, 500 familias o más.
“La pérdida de momentos de infancia o niñez no es valorado, visualizado o motivo de análisis o reflexión en las comunidades indígenas u originarias. Ellos lo ven normal, aunque si se contabiliza todos los casos de los niños o menores cuidadores en Chiapas podríamos alcanzar unos 100 mil”, reiteró Hernández López.
Los pequeños cuidadores realizan tareas de adultos, afectando su desarrollo educativo y emocional / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
Indicó que lo ideal, es que a los menores no se les delegue responsabilidades de los adultos y que se les prepare para una vida lo mejor posible, que se preparan antes de casarse, para que puedan alcanzar estabilidad económica y emocional y cuando tengan procreen hijos sea para buen vivir.
Reiteró que lo ideal es que las actividades de los niños correspondan a su edad, que vayan a la escuela, que tengan buena formación académica. Un niño debe vivir como niño o niña y no desempeñar tareas que corresponden a adultos. La aspiración es a que se forme para que el día de mañana pueda ser una persona de bien, con valores.
Desde el ámbito legislativo, la diputada local del PRI, Ana Karen Ruiz Coutiño, señaló que la sociedad debe garantizar el respeto pleno a los derechos de la niñez y adolescencia. Subrayó que los menores deben estar en la escuela, con acceso a educación, salud y becas, y no desempeñar actividades que corresponden a los adultos.
Pide “poner un ojito en ese tipo de temas”, los niños no deberían estar haciendo roles o actividades de adultos. “Creo que algo hay que hacer, los adultos no debemos descuidar nuestras obligaciones y responsabilidades, podríamos pensar que cuidar es amar, pero no corresponde a los niños o menores hacer lo que debemos hacer los adultos”.
Destacó que cuando un menor se dedica al cuidado de abuelos, deja de tener acceso a sus derechos, tendrían que estar en las escuelas en la edad que les corresponde, tener acceso a becas educativas y servicios de salud. Está prohibido que los menores realicen grandes tareas, no debe ocurrir, hay que resolverlo. Los usos y costumbres no deberían estar invadiendo los derechos de las niñas y los niños, recalcó.
Por su parte, la directora del Centro Estatal de Lengua, Arte y Literatura Indígena (CELALI), María de la Flor Gómez Cruz, consideró alarmante la estimación de 100 mil niños cuidadores en Chiapas. Señaló que desde las instituciones se deben generar espacios para que niñas, niños y adolescentes accedan a la educación, el arte, la cultura y las tradiciones, a través de las Casas de la Cultura.
Activistas y autoridades llaman a priorizar los derechos de las infancias en Chiapas / Isaí López / El Heraldo de Chiapas
La asociación civil Pacto por la Primera Infancia documentó en 2024 que en Chiapas existen 821 mil 361 niños menores de seis años, de los cuales 651 mil 421 viven en pobreza, 620 mil 785 no cuentan con afiliación a servicios de salud, 35 mil 186 presentan alguna discapacidad y 238 mil 990 padecen anemia.
“Tenemos que procurar que las instituciones y las casas de la cultura caminen en las comunidades para generar un despertar de las poblaciones, en los centros educativos y en los barrios donde está la población que debe conocer todos sus derechos y hacerlos valer, ahí radica nuestro quehacer”, compartió.
La asociación civil Pacto por la Primera Infancia en el 2024 documentó en Chiapas la existencia de 821 mil 361 niños y niñas menores de seis años, que debían tener garantizado el acceso a la educación, de ese universo, reportó la existencia de 651 mil 421 en situación de pobreza; 620 mil 785 sin afiliación a los servicios de salud, 35 mil 186 con limitaciones o discapacidad y 238 mil 990 con anemia.
En las comunidades indígenas de Chiapas, la vida de la niñez y de los adultos mayores enfrenta profundas carencias. La recomendación final de especialistas y organizaciones es clara: priorizar la atención integral de la niñez, garantizar sus derechos y evitar que asuman responsabilidades que no les corresponden.