Quique Escamilla: de Chiapas a Canadá, un viaje musical con raíces mexicanas
Su trabajo refleja historias, cultura y conciencia social, conectando con audiencias de distintos lugares y manteniendo viva la identidad mexicana
Su trabajo refleja historias, cultura y conciencia social, conectando con audiencias de distintos lugares y manteniendo viva la identidad mexicana

Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
Originario de Chiapas, Quique Escamilla decidió dejar su tierra natal para emprender un camino que lo llevaría a consolidar su carrera musical en Canadá. Esa decisión lo condujo hasta Toronto, donde ha logrado abrirse paso en la escena internacional llevando consigo parte de la tradición sonora mexicana.
El inicio no fue sencillo. Sus primeras presentaciones fueron en bares locales, pero con perseverancia logró pisar escenarios de gran renombre, como el Festival de Jazz de Montreal, y alcanzar reconocimientos como el premio Juno, uno de los más importantes de la música canadiense. Su historia es reflejo de cómo la música latinoamericana ha trascendido fronteras a través de voces que encuentran eco en distintas latitudes.

La trayectoria de Escamilla se remonta a sus primeros años en Chiapas, donde la influencia familiar lo llevó a acercarse a la música. Ya en la adolescencia, comenzó a formar parte de distintas agrupaciones y, más adelante, optó por dedicarse de lleno a la teoría y la producción musical. Fue en 2007 cuando tomó la decisión de emigrar a Canadá, aun con la distancia cultural, el idioma y el clima como grandes retos.
entonces, ha construido un estilo propio que combina raíces tradicionales con sonidos contemporáneos. Sus composiciones, como Máscara de Esperanza, Tiro de Gracia o Canción Mixteca, reflejan un profundo sentido social y político, inspirado en la realidad de comunidades históricamente marginadas. Para el chiapaneco, la música se ha convertido en un vehículo para narrar historias y sembrar conciencia.

En febrero de 2023 el cantautor regresó al Foro del Tejedor en CDMX, donde compartió temas como Encomienda y del disco 500 Years of Night. Para Escamilla, volver a su país significó no solo reencontrarse con su público, sino también con las raíces que alimentan su propuesta artística.