Vivir de la fotografía en Chiapas: pasión, riesgo y resistencia tras el lente
Entre el rollo y el clic: historias y emociones del fotoperiodismo en Chiapas
Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
En marchas o manifestaciones, señala Diego Pérez, el riesgo aumenta. “Siempre en cada evento nos arriesgamos como fotógrafos (...) cuando hay marchas o manifestaciones es ahí donde creo que hay un poco más de riesgo”.
La hostilidad en ciertos territorios también complica la cobertura. López Santiz explica que en algunos municipios “te ven mal entrar (...) piensan que es mala la información”, lo que obliga a replantear la manera de acercarse.
Carlos Daniel Díaz subraya que, pese a las nuevas herramientas, la ética es irrenunciable. “Tenemos que documentar lo que tenemos que de manera objetiva, no tenemos que alterar nada (...) eso también es parte de la ética profesional”.
Diego Pérez agrega que muchos optan por el trabajo freelance. “Muchos compañeros optamos por ser freelancer, trabajar para otras agencias (...) eso nos apoya un poco más para poder solventar algunos gastos”.
En términos económicos, la fotografía social y de eventos suele generar ingresos más constantes. López Santiz reconoce que “ves más negocio (...) que el fotoperiodismo a veces”. En eventos sociales “vas cobrando por hora”.
Para Díaz, más allá del ingreso, el valor está en el impacto social y el reconocimiento al trabajo, como el premio municipal que obtuvo tras ocho años documentando tradiciones y actividades económicas en Berriozábal.
Carlos Daniel Díaz enfatiza la responsabilidad ética. “Es válido utilizarla (...) pero hay que tener mucho cuidado (...) no es bueno abusarla porque tenemos que documentar de manera objetiva”.
En cambio, Diego Pérez observa también un potencial positivo. “Hay imágenes muy antiguas que tal vez con la inteligencia artificial se pueden recuperar (...) hay retratos muy viejitos y les da vida”. Para él, la clave es actualizarse y adaptarse.






























