Locallunes, 17 de marzo de 2025
Preservación de la lengua tsotsil en Zinacantán: un desafío cultural
La migración y la falta de transmisión generacional han provocado que el tsotsil pierda terreno entre los jóvenes
Isaí Flores

La señora Elena Montejo López, de 58 años, originaria de la cabecera municipal de Zinacantán, en la región Altos de Chiapas, comparte su preocupación sobre la pérdida gradual de hablantes de su lengua materna. A pesar de que ella disfruta de los textiles tradicionales de su pueblo natal, especialmente el telar de cintura, que es su pasión, ha observado con tristeza que cada vez hay menos personas que hablan tsotsil, su lengua originaria.
En Chiapas, se contabilizan 531,662 hablantes del grupo lingüístico tsotsil, lo que lo convierte en uno de los grupos mayoritarios de los 12 reconocidos en la Constitución Política del Estado. Sin embargo, la migración del campo a las ciudades, al norte del país y al extranjero, ha provocado que muchos dejen de hablar su lengua materna.
En entrevista realizada en Tuxtla Gutiérrez, donde acudió a vender sus textiles, Elena relata que el tsotsil ya no se habla tanto como antes. Sus hijos lo hablan, pero no con la fluidez con la que ella lo hablaba a su edad. De hecho, reconoce que actualmente aún hay muchas palabras que se pronuncian en español que ella no entiende.

Montejo López, quien desde las cinco de la mañana empieza sus labores, como la preparación de los alimentos para su familia, y luego se dedica a los bordados y tejidos, ha notado con preocupación que la lengua materna ya no se transmite con la misma fuerza a las nuevas generaciones. En sus prendas como vestidos, blusas, faldas, manteles y otros artículos, ella refleja los paisajes de su pueblo y las cosmovisiones a través de los bordados de cruces, que representan la paz, el buen vivir, la prosperidad y la fraternidad. Sin embargo, se siente desconcertada porque aún hay personas que ya no practican la lengua materna.
Además de la migración, Elena Montejo menciona que hay jóvenes que han salido a estudiar, lo cual considera positivo. No obstante, ha notado algo curioso: muchos de ellos aprenden inglés pero dejan de hablar su lengua materna. Algunos regresan a sus comunidades de origen, pero les da vergüenza hablar tsotsil, a veces por discriminación, debido a la mayor presencia del español. Aunque hay comunidades en las que la mayoría sigue hablando su lengua materna, la realidad es compleja.
La madre de Elena no habla español, pero sus hijos sí hablan inglés. Mientras ella practica su lengua materna, a sus hijos se les ha complicado el uso del tsotsil. A pesar de que muchos adultos no entienden esta realidad, Elena está preocupada por la vergüenza y discriminación que algunos jóvenes sienten al hablar su lengua.
Finalmente, hace un llamado a las instituciones públicas para rescatar las lenguas indígenas. Aunque el tsotsil es uno de los cinco grupos lingüísticos mayoritarios en Chiapas, junto con el chol, tseltal, zoque y tojolabal, corre el riesgo de desaparecer si no se toman acciones para preservarlo. Si bien la educación ayuda, muchos de los jóvenes que se convierten en profesionistas dejan de usar la lengua, lo que agrava aún más la situación.