Los cuerpos que nadie reclama: 91 ingresos en SEMEFO esperan ser identificados desde 2022
Entre 2022 y 2025, decenas de personas fallecidas permanecen sin ser reclamadas, mientras la Fiscalía mantiene activos los procesos de identificación y resguardo
El proceso para identificar a un cuerpo no reclamado
La Fiscalía señala que estos mecanismos permiten mantener abiertos los procedimientos de identificación durante todo el periodo de resguardo, con el propósito de que puedan ser ubicados familiares o representantes legales.
Saturación y manejo de los cuerpos
Fosas comunes: el destino final
La permanencia de estos cuerpos en resguardo se relaciona con la ausencia de denuncias inmediatas, información incompleta en reportes de desaparición y casos en los que no existen referencias familiares.
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En lo que va de 2025, la Dirección de Servicios Periciales mantiene 20 cuerpos en calidad de no reclamados / Ángel Canseco / El Heraldo de Chiapas
En Chiapas, decenas de cuerpos permanecen durante meses o incluso años en los refrigeradores del Servicio Médico Forense (SEMEFO) sin que nadie acuda por ellos. Son personas que murieron en la vía pública, víctimas de hechos violentos, accidentes o complicaciones de salud, y cuyo paradero nunca fue reclamado por familiares. Este fenómeno no es nuevo, pero ha adquirido mayor visibilidad debido a la saturación creciente de los espacios de resguardo.
Datos recopilados para este reportaje muestran que, entre 2022 y 2025, un total de 91 cuerpos ingresaron a los SEMEFO de Chiapas sin ser reclamados. Aunque algunos finalmente fueron identificados mediante procedimientos técnicos, una parte importante terminó en fosas comunes o permanece en resguardo por tiempo indefinido.
En 2022 ingresaron 20 cuerpos sin ser reclamados.
En 2023, la cifra subió a 28.
En 2024, fueron 23.
En 2025, hasta el cierre más reciente, 20 cuerpos han llegado a las instalaciones forenses sin que alguien los identifique o reclame.
Estas cifras provienen de reportes oficiales y de los registros de ingresos a través de los ministerios públicos correspondientes. La FGE sostiene que todos los cuerpos reciben un tratamiento bajo protocolos establecidos en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, la Ley General de Víctimas y los lineamientos en materia de preservación e identificación humana.
Muchos de los cuerpos levantados en vía pública no cuentan con identificación y terminan en fosas comunes / Ángel Canseco / El Heraldo de Chiapas
Cada cuerpo que entra sin identificación inicia un procedimiento técnico-administrativo, que comienza con la asignación de un número de expediente y su registro en el sistema. El personal pericial realiza una descripción detallada de las características físicas, señas particulares y vestimenta, además de la toma de fotografías y huellas dactilares. También se resguardan muestras biológicas para posibles pruebas genéticas.
La información generada forma una ficha técnica que se remite a las áreas de investigación de la Fiscalía, a la Comisión Local de Búsqueda de Personas de Chiapas y, cuando corresponde, al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Con estos datos se efectúan comparaciones con reportes de desaparición, carpetas de investigación y bases de datos estatales y federales para establecer coincidencias.
Hay víctimas de incidentes violentos o accidentes que nadie reclama y saturan las morgues en panteones / Ángel Canseco / El Heraldo de Chiapas
La Comisión Local de Búsqueda indica que el proceso de cotejo incluye la comparación de características antropométricas, la revisión de indicios obtenidos durante la necropsia y, cuando existen registros previos, la verificación de perfiles dactilares o genéticos. En casos donde se presume que la persona fallecida podría ser de origen extranjero, la información se comparte con el Instituto Nacional de Migración y con representaciones consulares.
Los cuerpos permanecen en refrigeración durante los plazos establecidos en los lineamientos internos. Si durante ese periodo no se presenta alguien que acredite parentesco o representación legal, el Ministerio Público instruye la elaboración del expediente final para su traslado a una fosa común. Antes de realizarlo, se integran fotografías impresas, muestras biológicas, el reporte de necropsia, los datos dactilares, la copia del expediente y la ubicación de referencia para una futura exhumación.
La coordinación con los ayuntamientos corresponde a la fase de inhumación y debe realizarse bajo supervisión ministerial. Los municipios asignan el espacio en fosas comunes y registran la ubicación exacta para garantizar que, si existe requerimiento posterior, se pueda llevar a cabo una identificación pericial.
Los SEMEFO de Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, San Cristóbal de Las Casas, Comitán y Pichucalco concentran la mayoría de los ingresos. La Fiscalía informa que la disponibilidad de espacio depende del flujo de cuerpos ingresados por homicidios, hallazgos en vía pública, accidentes de tránsito, situaciones relacionadas con movilidad humana y casos de personas que no contaban con documentos o datos de referencia.
La Dirección de Servicios Periciales señala que la carga operativa incluye el mantenimiento de refrigeradores, la preservación de expedientes, la actualización de registros y el procesamiento de información para enviarla a instancias estatales y federales. Esta carga se mantiene constante debido al promedio anual de más de veinte ingresos de cuerpos no reclamados en los últimos cuatro años.
La Comisión Nacional de Búsqueda administra el Banco Nacional de Datos Forenses, donde se envían huellas dactilares y perfiles genéticos obtenidos en los SEMEFO del país. Chiapas participa mediante el registro de los cuerpos no identificados y el envío de información para ampliar las posibilidades de coincidencias con reportes de otras entidades.
De manera paralela, la Comisión Local de Búsqueda realiza jornadas de toma de muestras referenciales para familiares de personas desaparecidas, que se integran a las bases de datos nacionales. La Fiscalía indica que estos procedimientos son necesarios para el fortalecimiento de las labores de identificación, especialmente en el caso de cuerpos que terminan en fosas comunes.
El comportamiento de los ingresos entre 2022 y 2025 muestra una tendencia constante. El año con mayor número de cuerpos no reclamados fue 2023, con 28. En 2022 y 2025 se registraron 20 cada año, mientras que en 2024 ingresaron 23. La cifra acumulada de 91 cuerpos representa el universo de personas fallecidas sin reclamación formal durante ese periodo.
Hasta el corte más reciente de 2025, la Dirección de Servicios Periciales mantiene 20 cuerpos en calidad de no reclamados. Las áreas correspondientes continúan los cotejos con reportes recientes, mientras que el Ministerio Público conserva abiertos los expedientes conforme a los lineamientos vigentes. Los procedimientos seguirán activos hasta que se determine su destino final, ya sea mediante identificación plena o traslado a fosas comunes con la documentación requerida para eventuales exhumaciones.