¿Cansado de que vendan tus datos? Así funcionará la internet del futuro
La nueva internet ya está en marcha: cómo el blockchain promete devolvernos la libertad digital
La nueva internet ya está en marcha: cómo el blockchain promete devolvernos la libertad digital

Nadia Báez / El Heraldo de Chiapas
“Vivimos en un mundo donde los gigantes tecnológicos deciden qué vemos, pensamos y somos en línea. Nuestros datos no nos pertenecen; nuestras decisiones están condicionadas y nuestra libertad comprometida”, afirma Jorge Schnura, emprendedor español y autor del libro Hacia un internet más libre. A su juicio, está emergiendo una alternativa capaz de devolver a los usuarios el control de su identidad digital.
Schnura recuerda que internet nació como un espacio abierto, pero hoy opera bajo un modelo centralizado conocido como Web 2.0. En él, un reducido número de plataformas tecnológicas funciona como verdaderos “estados corporativos” digitales.

“Estas empresas ofrecen servicios aparentemente gratuitos como redes sociales o buscadores, pero el pago no es monetario: pagamos con nuestros datos. En este sistema, no somos los clientes, sino el producto”, explica. La información personal de los usuarios es rastreada, analizada y comercializada, mientras algoritmos opacos determinan qué contenidos tienen visibilidad y cuáles quedan relegados.
Este modelo, advierte, afecta directamente la privacidad, la libertad de expresión y la capacidad de los ciudadanos para formarse una opinión propia. “Todo lo que creamos en estas plataformas —fotos, textos, vídeos— no nos pertenece, sino a las empresas que las gestionan”, subraya.
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Como respuesta a este escenario, Schnura señala el avance de la tecnología blockchain o “cadena de bloques”, conocida principalmente por ser la base de criptomonedas como bitcoin, pero con aplicaciones mucho más amplias.
Para explicarla, recurre a una analogía sencilla: “Si te doy un billete, la transacción es directa entre tú y yo, sin intermediarios. Blockchain permite hacer eso mismo en el mundo digital con cualquier tipo de activo o información”.

En términos técnicos, se trata de un libro de contabilidad digital, seguro, transparente e inmutable, que no se almacena en un solo servidor, sino que está distribuido en miles de ordenadores alrededor del mundo. Cada transacción es validada colectivamente y registrada de forma permanente, lo que hace prácticamente imposible su manipulación.
Actualmente, esta tecnología ya se utiliza para desarrollar contratos inteligentes, aplicaciones descentralizadas (dApps), registros de propiedad digital (NFTs), redes sociales sin control centralizado y sistemas seguros para la gestión de datos sensibles, como historiales médicos.
Sobre esta base tecnológica se construye el concepto de Web 3.0, una nueva internet que funcionaría bajo el principio de la descentralización. “El poder y los datos dejarían de concentrarse en unas pocas corporaciones y se distribuirían entre los propios usuarios”, explica Schnura.

En este modelo, cada persona sería propietaria de su identidad y de sus activos digitales. En lugar de depender de servidores corporativos, la información estaría registrada a nombre del usuario en la blockchain. El acceso a plataformas y servicios se realizaría mediante una cartera o wallet digital, que funcionaría como un pasaporte personal.
“Tú decides qué información compartes, cuándo y con quién”, puntualiza el especialista. Esto permitiría una privacidad real, mayor libertad de expresión y autonomía económica.
Además, al no existir una autoridad central, la censura arbitraria se volvería prácticamente inviable. Los usuarios podrían participar en la gobernanza de las plataformas mediante votaciones comunitarias y elegir los algoritmos que desean utilizar.

Otro de los pilares de la Web 3.0 es la posibilidad de crear una economía digital más justa. “Al ser dueño de tu contenido, puedes monetizarlo directamente, sin intermediarios que se queden con la mayor parte de los beneficios. El valor vuelve al creador y al usuario”, sostiene Schnura.
Para el autor de Hacia un internet más libre, esta transformación va más allá de una simple actualización tecnológica. “Es una oportunidad para reconstruir internet sobre los principios de libertad, propiedad y colaboración con los que nació, pero esta vez con la tecnología necesaria para garantizar que esa promesa se cumpla”, concluye.
Con información de EFE