Turismodomingo, 11 de mayo de 2025
Turismo sigue sin repuntar en la Selva Lacandona tras la pandemia
Lacandones invitan a turistas nacionales y extranjeros a disfrutar de ese sitio extraordinario de Chiapas
Isaí Flores

En la Comunidad Zona Lacandona colindante con Guatemala se reporta baja afluencia de visitantes a los centros turísticos, desde la pandemia del Covid-19 en el año 2020 ya no es la misma presencia de turistas nacionales y extranjeros, están los sitios, los circuitos, los prestadores de servicios, sus promociones y descuentos, pero hay poca visita, dijo el guía de turistas Rodrigo Chan Kin.
En las calles de San Cristóbal de las Casas y de Tuxtla Gutiérrez camina para vender pulseras y collares elaborados a base de semillas de plantas de ese sitio, el pulmón natural más grande de Chiapas. Se da tiempo para promover los sitios arqueológicos Bonampak y Yaxchilán, los Centros Ecoturísticos como Las Guacamayas y Las Nubes, la Laguna Naha y Metzabok, los ríos, las cabañas y los campamentos.
Explica que vende su artesanía hecha a mano producto de árboles de la selva, quienes compran están ayudando a conservar los recursos naturales de la región. Aprovecha los frutos del flamboyán, ojo de gato, platanillo, el ámbar silvestre; las semillas las tallan primero y luego les hacen un agujero diminuto para pasar un hilo. Hay resina decorativa, la recolección de la semilla lleva trabajo y es de cada año, por eso es cara, es un trabajo hecho a mano, la semilla tiene su tiempo de julio hasta diciembre.
Hay semillas diminutas, la más grande es el ojo de venado, son de textura firme, resistentes, las semillas hechas pulseras no se echan a perder. En pulseras tardan cinco o seis años, la más barata cuesta 50 pesos, otras cuestan 100, 150, 200, 250 y hasta 300 pesos. La Selva Lacandona te da para vivir, pero hay que vivir para cuidar esos recursos naturales, cada que alguien compra está sumando a la conservación, explicó.
En la Selva Lacandona, dice, viven culturas milenarias, es una de las tres áreas más ricas en especies de plantas y animales, es cuna de la cultura maya, los lacandones, amigos y hermanos de todos que tienen como gran misión cuidar y conservar la Selva Lacandona con más de 8 mil especies de plantas y más de mil especies de vertebrados.
Por la importancia de este recurso natural en este rincón del estado frontera con Guatemala, donde se ubica la Reserva de la Biosfera Montes Azules, cuenta que los lacandones se dedican poco al cultivo de maíz, su fortaleza es cuidar del bosque y aprovechar sus semillas para hacer artesanías. También hay observación de fauna, como el jaguar, el tapir, la nutria y el mono. No sabe cuántos lacandones habitan la zona, dice que quizás unos mil, comparten territorio con choles, tseltales y tsotsiles.
Se puede ingresar desde Palenque pasando por la localidad Chancalá o desde Ocosingo. Tiene el privilegio de contar con dos zonas arqueológicas, Bonampak y Yaxchilán, una diversidad de ríos, pero a pesar de la difusión, hay poca presencia de turistas. “Queremos que vayan más a nuestro territorio”, insiste Rodrigo Chan Kin mientras ofrece sus pulseras de semillas de los árboles de la selva.
Entre su diversidad de afluentes, en Frontera Corozal, el centro turístico Nueva Alianza ofrece a los visitantes una agradable estadía en sus cabañas, en las cercanías con el río Usumacinta, puntualizó el guía de turistas de la Comunidad Zona Lacandona.