Culturadomingo, 16 de noviembre de 2025
Memorias de Chihuahua / En Valle de Allende en la época virreinal se perseguía el adulterio
En 1801, la “mala amistad” era castigada por las autoridades
Fernando Serna / Archivo Histórico Municipal de Parral

El adulterio siempre resulta ser un tema recurrente en la historia de la humanidad, donde en las épocas bíblicas se castigaba con apedreos, y no por irnos tan lejos pues no hace muchos años en Chihuahua este acto era considerado un delito y todavía en nuestro código civil del Estado en el artículo 256 es la primera causal de disolución del vínculo matrimonial. Pero como se anuncia con antelación, salta a relucir el preguntarnos como se perseguía y se castigaba este delito en la época virreinal.
Nuestra historia inicia el 13 de abril de 1801 con Eugenio Panico Perales quien es buscado por la justicia del Real de Valle de San Bartolomé (hoy Valle de Allende), siendo esto considerado un acto de ofensa contra la autoridad pues ya había sido encontrado responsable y la fuga representaba un intento por burlar la justicia de Dios y del Rey, según las diligencias enviadas a San Joseph del Parral, se tenia la sospecha que Eugenio se encontraba cerca del Rio Florido por lo que las labores de búsqueda no se hicieron esperar y 29 de mayo de 1801 logran dar con el siendo este enviado a compurgar su pena en la Real Cárcel Pública de San Bartolomé.
Pero este no es el fin de Eugenio Panico Perales e incluso la situación escala rápidamente para convertirse en una situación de telenovela pues resulta que a pesar de ser arrestado por tener una ‘’mala amistad’’ con una mujer casada, resulta que Eugenio tiene también una esposa de nombre Inés Chávez quien ante la justicia del alcalde ordinario de primer voto en mejor forma que de lugar a derecho pide a esta autoridad que libere a su pobre marido pues ya ha sufrido demasiado en los dos meses que ha estado encarcelado, tanto que incluso a caído enfermo; en su defensa, su mujer alega que con el tiempo que compurgo en prisión ya fue mas que suficiente y el solo sostuvo una amistad ilícita con una mujer casada y no tiene otro crimen por el que lo busquen. Resulta extraño el comportamiento de su esposa pues aun consciente del adulterio de su esposo parece como si ella creyera que es el hombre más bueno y con los ojos cerrados está dispuesta a perdonarlo.
Ante esta ‘’peculiar’’ petición la autoridad da respuesta el dia 20 de julio de 1801 en donde sorpresivamente determina que efectivamente ya había sido demasiado castigo para el pobre Eugenio Panico Perales por el crimen que fue buscado por lo menos durante un mes y siendo encerrado por 2 meses, cayendo en la desgracia y la enfermedad por su tiempo tras las rejas por lo que se mando fuera puesto en libertad; sin embargo, se le asigno un fiador, es decir, estaría bajo vigilancia para que no incurriera nuevamente en ilícitas amistades y tampoco tratara otra vez de burlar la justicia por lo que se le advirtió que si desobedecía a la autoridad o incurría en delitos nuevamente se procedería en contra de su persona.