Memorias de Chihuahua / Los medicamentos milagrosos a principios del siglo XX
De acuerdo a periódicos de Chihuahua capital, existía una gran cantidad de productos que la ciudadanía consumía
De acuerdo a periódicos de Chihuahua capital, existía una gran cantidad de productos que la ciudadanía consumía

Fernando Rubio / Archivo Histórico del Estado de Chihuahua
La revolución industrial que el mundo entero vivió durante el siglo XIX, permitió que muchas disciplinas y ciencias aprovecharan los avances tecnológicos que se produjeron para ampliar y mejorar sus campos de acción y producción, y entre esas ciencias se encontró la farmacéutica. Estudiosos de esta disciplina consideran que la influencia de la transformación en la industria ocasionó se desarrollaran nuevas técnicas de análisis químicos y sumándolo a descubrimientos sobre la síntesis orgánica, conllevó a que en los países más industrializados como Estados Unidos y algunos de Europa se establecieran los primeros laboratorios farmacéuticos a gran escala.
Con esto se fueron dejando lentamente las antiguas prácticas de preparar remedios y formulas en las concurridas boticas o droguerías, los cuales en muchos casos eran de carácter más artesanal y tradicional, que médico/científico. Tras la industrialización farmacéutica ahora podían llegar del país vecino del norte o del otro lado del Atlántico, píldoras, tabletas, cápsulas, ampolletas y una gran variedad de medicamentos en diferentes presentaciones y ostentados bajo el nombre de alguna marca farmacéutica reconocida.
Sin embargo, en el ínterin de la industrialización y globalización a gran escala de estos medicamentos de laboratorios reconocidos, seguían existiendo un sinfín de productos que se presentaban ante el público como medicinas, bálsamos, tónicos y demás, capaces de curar un sinfín de enfermedades, padecimientos y males.
En los primeros años del siglo XX y de acuerdo a los medios impresos que circulaban en la capital del estado, como El Norte, El Chihuahuense y El correo de Chihuahua, existía una gran cantidad de productos milagrosos que circulaban o se vendían en esta ciudad. Nos referimos a ellos de esta manera porque se publicitaban como la solución a una buena cantidad de problemas médicos, no se niega que muchos pudieron haber funcionado para ciertos síntomas, pero estos al paso del tiempo y con un mayor avance tanto de la ciencia médica y la farmacéutica fueron desapareciendo.

Entre algunos de estos productos resaltan las capsulas L. KIRN, las cuales promocionaban resolver el problema de la “lombriz solitaria” en menos de dos horas y sin ser un purgante. También estaban las Capsulas Creosotadas del Dr. Fournier, que curaban desde un simple catarro hasta la bronquitis y las tisis, además, según su anuncio eran las utilizadas por los médicos mas autorizados.
Otro de estos productos eran las píldoras y jarabe Blancard, el cual contaba con las propiedades de aliviar afecciones como la anemia, las escrófulas, la clorosis, la leucorrea y hasta una simple debilidad del cuerpo. Esta ultima sin duda competía por un mercado de pacientes similar al Vino Rabot, el cual era un tónico que ayudaba con problemas de anemia y clorosis, pero también para la neurastenia, todo tipo de fiebres y vértigos estomacales.
Además, existían productos para otro tipo de males como el jabón Saposana, el cual era perfecto para los problemas de la piel, pues se promocionaba como efectivo en el tratamiento de eczema, herpes, tiña, erupciones y hasta pecas. O que decir de la Zarzaparrilla del Dr. Ayer, un tónico que disipaba la depresión, despejaba la imaginación y reparaba el sueño. También ayudaba con la digestión, el apetito y permitía que quien lo consumiera tuviera un andar más elástico, lo que sea que eso significara.
Muchos de esto productos al promocionarse también hacían mención a los lugares donde se podían conseguir. Algunas de las principales y más publicitadas boticas en los primeros años del siglo XX, en la ciudad de Chihuahua eran la Botica Central, Botica del Águila, Botica Mexicana, Farmacia Benito Juárez y la Farmacia y Droguería de Carlos Cuilty, que contaba con un par de sucursales.
Este ejercicio nos permite conocer cuales eran algunos de los remedios “médicos” que la sociedad chihuahuense de los albores del siglo XX utilizaba o al menos conocía, pero también nos permite compararlo con la actualidad de este tipo de productos, que a 120 años de distancia seguimos conociendo y en muchos casos utilizando.
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