Memorias de Chihuahua / Pedro Maldonado, el santo chihuahuense que sufrió un gran martirio (Parte I)
A pesar de las prohibiciones de la Ley Calles, el sacerdote oficiaba misas en todo tipo de lugares, desde casas hasta cuevas dentro de la Sierra
Por: Alejandro Pérez / Archivo Histórico del Tribunal Supremo de Justicia
PRIMERA PARTE
¡Pedro, dicen los señores que no te va a pasar nada! ¡Sal!
Eran los tiempos de la Segunda Cristiada, y faltaban pocos meses para que se cumplieran once años del primer alzamiento en contra de la Ley Calles; y así mismo, faltaba un solo día para el aniversario número diecinueve de la primera misa del perseguido.
Seguramente Pedro, de haber sido necesario, hubiera respondido al grito de los llamados cristeros, pero su lucha se volvió de resistencia, pasando a la clandestinidad y oficiando misas en todo tipo de lugares, desde casas hasta cuevas dentro de la Sierra.
Ese mismo día Crescencia Venzor se encontraba descansando en su casa cuando aproximadamente a las tres de la tarde vio a un contingente de personas armadas yendo hacia el rumbo de La Boquilla. Ahí mismo se encontraban su hermana Josefa y María de la Luz Maldonado, hermana de Pedro.
- ¿A dónde van?- preguntó.
- A La Boquilla.
- ¿Para qué?
- No sabemos, seguramente van por Pedro.
Y efectivamente, la casa estaba rodeada y los armados en estado de insistencia.
- Ándale, Pedro, o le van a prender fuego a la puerta.
Esbozó desde fuera de la propiedad Loya Genaro Calderón, amigo del Padre, quien al saber esto optó por salir, no sin antes tomar su relicario con hostias consagradas, para así disponerse a acompañar a Armendáriz y compañía, siendo seguidos por una multitud de fieles clamando por su liberación.





























