Localsábado, 25 de octubre de 2025
Chihuahua enfrenta una situación crítica de sobreexplotación de acuíferos
El agotamiento del agua subterránea pone en riesgo el desarrollo urbano y agrícola del estado
El agotamiento del agua subterránea pone en riesgo el desarrollo urbano y agrícola del estado

Los acuíferos del estado enfrentan una situación crítica de sobreexplotación que amenaza el suministro de agua potable y las actividades productivas. De acuerdo con el Programa Estatal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado, publicado en el Periódico Oficial del Estado, 42 de los 61 acuíferos adjudicados a Chihuahua presentan déficit, lo que representa una sobreconcesión del 84.9 por ciento de su recarga total media anual.
Autoridades advierten que la falta de lluvias, el uso intensivo para riego y la ausencia de control en concesiones agravan la crisis hídrica. El estudio indica que Chihuahua enfrenta desde 2024 una sequía prolongada que ha agudizado la escasez. Esta situación impacta directamente en la agricultura, la ganadería y en la provisión de agua a las zonas urbanas.
El documento detalla que la problemática se concentra en las regiones llanas del territorio, donde se desarrollan las principales actividades agrícolas. Estos acuíferos —como El Sauz-Encinillas y Chihuahua-Sacramento— son vitales para el suministro de agua, pero su nivel de extracción supera por mucho la capacidad de recarga natural, lo que ha generado un desequilibrio que ya afecta los ecosistemas y la disponibilidad del recurso para la población.
El documento advierte que los acuíferos más afectados se ubican en las zonas llanas, precisamente donde se concentra la mayor parte de las actividades agrícolas. Estos cuerpos de agua, esenciales para el desarrollo rural y urbano, se encuentran en una fase de agotamiento acelerado, con un déficit total estimado de 3 mil 312.25 hectómetros cúbicos anuales, equivalente a más de 3 mil millones de metros cúbicos de agua.
El Plan Hídrico Estatal 2040, elaborado por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y actualizado por la Junta Central de Agua y Saneamiento, detalla que las lluvias son escasas y se concentran en verano, con un promedio anual de 500 milímetros. La disponibilidad de agua superficial en el estado se estima en 918 hectómetros cúbicos, pero presenta un marcado desequilibrio: mientras algunas regiones cuentan con excedentes, la región Bravo-Conchos registra un déficit de 936.665 hm³, siendo la más afectada.
Esta región hidrológica del Río Conchos-Río Bravo concentra las principales ciudades del estado —Ciudad Juárez, Chihuahua, Delicias, Parral, Meoqui, Camargo, Jiménez y Ojinaga—, donde la presión sobre los recursos hídricos es mayor. Debido al Tratado Internacional de Aguas de 1944 con Estados Unidos y las concesiones agrícolas, el uso de agua superficial se encuentra altamente comprometido, lo que limita el crecimiento urbano e industrial.
Según los registros oficiales, el 80.67% del volumen concesionado de agua en Chihuahua corresponde a fuentes subterráneas, mientras que el 83% del total del recurso se destina a la agricultura de riego. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) detalla que cultivos como alfalfa, nogal, manzano, algodón y maíz demandan la mayor cantidad del recurso, sin que se apliquen en la mayoría de los casos tecnologías de ahorro o prácticas de conservación.
A su vez, los cultivos de trigo, avena y cebolla representan el 95% del agua usada durante el ciclo otoño-invierno. En total, aproximadamente la mitad del recurso de riego se destina a cultivos perennes, concentrados en los valles de la franja central del estado, donde las condiciones de suelo y clima han permitido el desarrollo agrícola, pero también la sobreexplotación del subsuelo.
Entre los acuíferos más presionados por actividades agrícolas se encuentran Flores Magón-Villa Ahumada, Ascensión, Buenaventura, Laguna de Tarabillas, Laguna de Santa María donde incluso hay veda, Laguna La Vieja, Laguna de Hormigas, Meoqui-Delicias, Jiménez- Camargo, y Los Juncos.
En Chihuahua capital, se encuentra El Sauz-Encinillas, con un déficit anual de 58.1 millones de metros cúbicos. Este cuerpo de agua cuenta con 623 aprovechamientos registrados, de los cuales 392 pozos están activos, y el 83% de la extracción total se destina al riego agrícola, seguido del uso urbano con el 14.7%. La sobreexplotación ha generado una disminución constante en los niveles del subsuelo y en la calidad del agua.
En el caso del acuífero Chihuahua-Sacramento, el principal usuario es el sector público-urbano, a través de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS). Este acuífero presenta un déficit de 65.8 millones de metros cúbicos anuales, lo que refleja la fuerte presión del consumo urbano y la limitada recarga natural, agravada por la sequía y el crecimiento poblacional.
Autoridades estatales y organismos técnicos coinciden en que la crisis hídrica de Chihuahua exige acciones urgentes para garantizar el uso racional del agua. La modernización de los sistemas de riego, la gestión integral del recurso y la revisión de concesiones son acciones indispensables para evitar que el deterioro de los acuíferos derive en una emergencia de mayor escala.
Expertos advierten que, de continuar la sobreexplotación y la falta de control en el uso agrícola, Chihuahua podría enfrentar en las próximas décadas una reducción drástica en la disponibilidad de agua potable, con impactos severos en la economía rural, la producción alimentaria y la vida cotidiana de millones de habitantes.