Karla Isabel Carmona Espinoza
“La tierra guarda oro, no silencio”. Con esta consigna, plasmada en una de las pancartas, avanza la manifestación silenciosa para exigir justicia por la desaparición y asesinato de 10 mineros en La Concordia, Sinaloa, entre ellos dos chihuahuenses, uno ya identificado como Jesús Antonio de la O Valdez.
El contingente partió de la Glorieta de Pancho Villa, en el cruce de Avenida Universidad y División del Norte, y está integrado principalmente por trabajadores del sector minero, sus familiares y niños menores de 10 años.
Al frente de la movilización marcha la familia de Jesús Antonio de la O Valdez, quienes portan una lona en la que exigen a las autoridades el pronto esclarecimiento de los hechos y justicia por su fallecimiento.
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Ataviados con cascos blancos, chalecos y gafas de seguridad, los manifestantes exhiben fotografías del joven y sostienen pancartas con leyendas como “¿Y cómo confundirnos?”, en alusión a declaraciones de autoridades federales y estatales que señalaron que los desaparecidos habrían sido confundidos con integrantes del crimen organizado al momento de su privación de la libertad.
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También portan una lona en la que expresan su solidaridad con las familias de las víctimas, en un mensaje silencioso pero firme dirigido tanto a autoridades locales como nacionales.
A finales de enero, autoridades informaron sobre la desaparición de diez mineros en Concordia, Sinaloa, de los cuales dos eran originarios de Chihuahua. Semanas después, se confirmó que habían sido asesinados presuntamente por una célula delictiva que opera en la región.
El caso generó indignación e impotencia en la comunidad minera, que consideró alarmante que los trabajadores perdieran la vida mientras desempeñaban su labor. La Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México lamentó los hechos y subrayó la urgente necesidad de garantizar condiciones de seguridad, que permitan ejercer la actividad minera con dignidad y respeto a la vida.