Venessa Rivas
“La crisis del campo es política pública, no política partidaria” subrayó Eraclio “Yako” Rodríguez, líder del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, quien advierte que México está a un paso de una crisis alimentaria sin precedente, que en un año se podría empezar a importar tortilla de maíz. A la vez que señaló que el Gobierno Federal sólo busca deslegitimar la protesta en vez de soluciones.
A nombre de los productores del campo señaló que están muy preocupados por esta crisis derivada de la falta de control en los precios de los productos del campo, situación que —afirman— ha vuelto insostenible la actividad agrícola para miles de familias rurales. “Nos sentimos muy preocupados porque ninguna actividad actual resuelve el problema de los precios. No hay un control y así vamos directo a una crisis alimentaria fuerte. No queremos ser corresponsables de ver a la gente con hambre”, subrayó Yako.
Señaló que la situación ya alcanzó niveles críticos. “La batalla final es hoy. Si no logramos ganar, dentro de un año en Ciudad Juárez estarán importando tortillas de Estados Unidos, porque nosotros ya no podemos seguir sembrando”. La falta de recursos, la caída en los precios y el abandono de políticas de apoyo han reducido drásticamente la capacidad productiva de las regiones agrícolas.
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Explicó que el déficit no se debe a falta de capacidad técnica o productiva, sino a la ausencia de condiciones económicas mínimas para sostener los ciclos agrícolas. “No traemos dinero para sembrar. No tenemos infraestructura. Estamos acabando con nuestros activos para poder sobrevivir en el campo”, lamentó.
A nivel nacional, el panorama también es alarmante. Sinaloa, principal productor de maíz blanco del país, pasó de generar seis millones de toneladas en años anteriores a solo un millón y medio en el presente ciclo. En el caso de Chihuahua, la producción de maíz amarillo —clave para la alimentación de ganado, aves y la industria de lácteos— cayó de un millón 800 mil toneladas a apenas un millón, provocando un déficit que impacta directamente en la cadena alimentaria.
Los agricultores insistieron en que es indispensable que el gobierno intervenga de manera urgente para evitar que la producción nacional continúe desplomándose y con ello aumente la dependencia del mercado estadounidense. Yako señaló que permitir que las grandes empresas mantengan márgenes de utilidad extremadamente altos solo profundiza la desigualdad en el sector, porque ellos pierden el 50% de sus inversiones.
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Acusó que el país vive bajo un comercio subsidiado, impulsado por intereses empresariales que buscan controlar el mercado interno. “No vamos a abandonar esta lucha”, subrayó.
De acuerdo con estimaciones del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, en México se pierden entre 32 mil y 34 mil millones de pesos únicamente en la producción de maíz debido a los bajos precios y la falta de apoyos. Además, dejarían de ingresar alrededor de 22 mil millones de pesos en utilidades que deberían fortalecer la economía de las familias dedicadas al campo.
Los productores reiteraron que, sin una intervención inmediata, la caída en la producción continuará, comprometiendo la seguridad alimentaria del país y desplazando definitivamente a miles de agricultores que ya operan en condiciones límite.
El Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano advirtió que las movilizaciones que paralizan aduanas, puentes y carreteras en distintos estados del país no tienen origen partidista, sino la urgencia de corregir un modelo agroalimentario que ha sido abandonado por el gobierno federal durante años.
“Se acabó el plazo para la ineficiencia. El gobierno se niega a reconocer el problema. Prefiere descalificar la protesta acusándonos de partidistas, cuando este movimiento es legítimo y nace de productores, transportistas y familias que ya no pueden sostener pérdidas”, afirmó.
El dirigente insistió en que la protesta no va dirigida contra los ciudadanos, sino contra un diseño económico que castiga al productor mexicano y protege a grandes intermediarios.
“Queremos que la gente de a pie, las amas de casa, los consumidores, entiendan algo: esto no es una guerra contra ustedes. Es contra un modelo que permite que unos ganen fortunas mientras nosotros perdemos nuestras inversiones para producir los alimentos que ustedes compran”.
Yako Rodríguez respondió directamente a la narrativa oficial que intenta encasillar el movimiento como una acción electoral. “Aquí hay gente de Morena, del PAN, del PRI, de Movimiento Ciudadano. Yo soy de Morena. Esto no es de partidos; es de política pública, del trato indigno que el gobierno le ha dado al campo”.
Afirmó que el gobierno federal está alineado con intereses empresariales que frenan soluciones estructurales, señalando que figuras como Altagracia Gómez y Julio Berdegué permanecen en el gabinete gubernamental.
El líder campesino responsabilizó al gobierno federal por la duración del conflicto. “Lo que dure este movimiento dependerá de lo que decida la presidenta Claudia Sheinbaum. No vamos a sentarnos a escuchar monólogos del gobierno mientras el gobierno no escucha al campesino”.
Añadió que no aceptarán diálogos vacíos: “Tenemos la guillotina en el cuello. No podemos negociar desde la amenaza. Si no hay reconocimiento público a la crisis que vive el sector, aquí vamos a seguir”.
Cabe señalar que el discurso de la titular de la Secretaría de Gobernación ha sido de amenaza ante la toma de vías de comunicación, ya que dijo, es un delito.