Sequía impacta en la educación de las niñas y niños; se dispara ausentismo en la Sierra
La migración ocasiona que tengan que dejar la escuela, quienes permanecen reciben alimentos para paliar el hambre
Venessa Rivas
Los habitantes de esta región sufren enormemente por la sequía, lo que los obliga a abandonar sus tierras en busca de trabajo.
El municipio de Bocoyna es uno de los 19 que enfrenta sequía excepcional. Ya han pasado tres años desde que la situación comenzó a empeorar, consecuencia de las precipitaciones insuficientes.
Frida, una de las alumnas con mayor regularidad en su asistencia, expresó que sus padres luchan para conseguir alimentos debido a la falta de lluvias.
La maestra Yulma Olaya Fierra Díaz relató que, anteriormente, la escuela contaba con hasta 60 estudiantes, pero actualmente solo quedan 34, de los cuales asisten entre 18 y 20 a diario.
Con 7 años de experiencia en la comunidad, la maestra señaló que la inasistencia es constante, pero en los últimos años ha aumentado aún más.
Desayuno o comida para paliar el hambre
La sequía también afecta la alimentación de los estudiantes indígenas. Para muchos, el desayuno o la comida que reciben en la escuela es el único alimento que tienen al día.
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En la Primaria José María Pino Suárez, se ha identificado que al menos 5 de sus alumnos reciben como único alimento del día la comida que les brindan a las 13:00 horas.
Si las escuelas tuvieran la asistencia completa de los estudiantes, el alimento proporcionado no sería suficiente. Anteriormente, les daban en la despensa sopas y cereales, pero ya no.
La maestra Yulma mencionó que algunos de los alimentos enviados en la despensa no son consumidos por los estudiantes, ya que los nopales producidos en la zona no son iguales a los que envían.
Una vez que la comida está lista, la llevan al comedor, y las niñas se encargan de poner la mesa. Los alumnos pasan luego al comedor para comer.
Cada dos meses, se reciben 11 cajas de despensa para abastecer a la escuela, pero el alimento es insuficiente, por lo que deben administrar cuidadosamente la comida para que alcance y los estudiantes no pasen hambre.
En ambas escuelas, los docentes y las familias expresaron el deseo de recibir una variedad más amplia de alimentos, para que las niñas y niños puedan mejorar su alimentación.
Es importante señalar que en estas comunidades, las familias sobreviven de las cosechas de temporal, pero la falta de lluvias ha reducido considerablemente la producción.






























