Al rojo vivo por la violencia del crimen organizado, dos regiones del estado de Chihuahua
En los últimos meses, dos regiones concentran la mayor parte de los hechos de violencia de alto impacto: la zona sur, de Parral a Guadalupe y Calvo, y el corredor Aldama–Ojinaga–Juárez
El 26 de octubre de 2025 marcó el inicio de una de las semanas más violentas en el sur de Chihuahua en lo que va del año. Ese día, un conjunto de ataques simultáneos sacudió a Guachochi, desencadenando una serie de crímenes que dejaron siete muertos.
La intensidad de los hechos obligó a decretar suspensión temporal de clases en Guachochi, pero el 3 de noviembre las autoridades informaron que más de 10 mil estudiantes regresaron a las aulas.
Para el 30 de noviembre, un hombre fue baleado en la colonia El Presón; recibió impactos de bala y falleció al interior del domicilio, lo que culminó en que Parral cerrara el mes de noviembre con 12 homicidios, el más violento de la última década.
De manera preliminar se reportó que la víctima presentaba heridas de bala, sin embargo paramédicos señalaron que las heridas correspondían a un arma blanca
Según el testimonio de la víctima, la noche anterior, al llegar a su domicilio, fue interceptado por varios sujetos con el rostro cubierto, quienes lo privaron de la libertad junto con otras cuatro personas, sin embargo, los demás lograron escapar
De acuerdo con los primeros reportes, el fallecido es un hombre de aproximadamente 40 años de edad, quien vestía pantalón de mezclilla y una playera de color negro
Uno de los imputados enfrenta cargos por tentativa de homicidio y violencia familiar agravada tras dejar grave a un niño de seis años, mientras que el segundo es acusado de agredir a sus tres hijos
Durante la detención se incautó gran cantidad de armamento / Foto: FGR
El silencio de la madrugada en la comunidad de Falomir, en el municipio de Aldama, estalló en una ráfaga de detonaciones luego de que elementos del Ejército y la Guardia Nacional, desplegados en la zona, respondieron a una agresión directa de un grupo de civiles fuertemente armados, dando inicio a un enfrentamiento que se prolongó por varios minutos entre brechas y que se saldó con 11 sujetos detenidos, entre ellos un cabecilla criminal.
Entre los capturados destaca la figura de Roberto G. H., conocido como el 04. Según los reportes de inteligencia que sustentaron el operativo, este sujeto operaba como el líder local de Los Cabrera, una célula del Cártel de Sinaloa con base en Durango que ha buscado afianzarse en diversas regiones del estado de Chihuahua. El 04 no sólo comandaba las acciones logísticas, sino que, de acuerdo con las investigaciones, fue el negociador clave que facilitó la incursión de este grupo foráneo en la franja territorial que va de Aldama a Ojinaga y Ciudad Juárez, motivo central del conflicto con La Línea, el brazo armado del Cártel de Juárez. Durante la refriega, el presunto líder resultó herido y fue trasladado de inmediato a un hospital bajo estricta custodia.
De acuerdo con un comunicado emitido la noche de ayer por la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), Roberto G. H. es considerado un objetivo prioritario para el Gobierno de México y es identificado como probable responsable de múltiples hechos violentos registrados en la región fronteriza. Además, cuenta con un proceso activo de extradición solicitado por autoridades de los Estados Unidos.
Roberto G. H. cuenta con un proceso activo de extradición solicitado por autoridades de los Estados Unidos / Foto: Cortesía / FGR
La evidencia del poder de fuego del grupo quedó esparcida en el lugar. Peritos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y de la Fiscalía General del Estado (FGE) se encargaron de catalogar un arsenal que supera lo comúnmente asegurado: un lanzagranadas, dos rifles Barrett calibre .50, varios fusiles de asalto tipo AK-47 o cuerno de chivo, decenas de cargadores abastecidos y cientos de cartuchos de diversos calibres, así como un dron utilizado para lanzar explosivos. Junto al armamento, se aseguraron camionetas pick up y SUV adaptadas para terracería, así como chalecos antibalas y otro equipo táctico especializado.
La peligrosidad atribuida a los detenidos justificó un abultado operativo de seguridad en la ciudad de Chihuahua durante la tarde. Cerca del mediodía, un convoy cerrado, custodiado por unidades de la Policía Vial, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) y refuerzos federales, se dirigió a las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) en la avenida Universidad. Como medida de extrema precaución, se bloqueó el tránsito desde la glorieta de Francisco Villa, un protocolo que sólo se activa ante detenciones de alto impacto o cuando existen amenazas creíbles de intento de liberación.
Esa misma madrugada, pero en la frontera, la violencia había mostrado su rostro más brutal. Poco después de las 02:30 horas, una patrulla de la Guardia Nacional que recorría la carretera Panamericana se encontró con una auténtica carnicería en las inmediaciones del Umbral del Milenio, que marca la entrada a Ciudad Juárez. Sobre una barda perimetral yacían los restos descuartizados de tres personas. Uno de los cuerpos estaba a la intemperie; los otros dos, envueltos en cobijas grises. Junto a ellos, una cartulina blanca con letras rojas contenía un mensaje que, de acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, era una advertencia dirigida a La Línea, firmada por sus rivales de Durango.
/ Gráfico: Francisco Regalado / El Heraldo de Chihuahua
Los dos episodios, aunque separados por distancia, trazan una línea continua del conflicto que desde el año pasado ha ido escalando en el corredor Aldama-Ojinaga. Este repunte de violencia ocurre en un contexto donde, hace poco más de una semana, un centenar de elementos militares y de la Guardia Nacional fueron desplegados para reforzar la seguridad en la entidad.
Durante el último trimestre, la violencia en la región sur de Chihuahua acumuló al menos 24 personas asesinadas con episodios ocurridos principalmente en Guachochi, donde una balacera dejó siete muertos a finales de octubre. También en Parral un ataque en el carril de Santa Teresa derivó en siete víctimas, además de múltiples heridos, y en San Francisco del Oro en un solo día fueron localizados cuatro cuerpos sin vida al interior de una camioneta.
A estos hechos se suman operativos, persecuciones y bloqueos carreteros en la Parral-Jiménez, así como una crisis persistente en el municipio serrano de Guadalupe y Calvo, donde más de 150 habitantes han sido desplazados y al menos 20 comunidades permanecen vacías o en constante éxodo por la presencia de grupos criminales.
Aunque en Allende y Santa Bárbara no se confirmaron nuevos homicidios, ambos municipios resintieron el impacto regional de la violencia. El periodo completo dibuja así un escenario de tensión continua, rutas bajo riesgo y una presión criminal sostenida sobre toda la zona serrana y sus ciudades de enlace.
En Parral, apenas 48 horas después, el 28 de octubre, una mujer fue baleada en el centro de la ciudad, en hechos que encendieron alarmas entre la población. La violencia no descansó. El 29 de octubre, en una zona conocida como Casita, en San Francisco del Oro, fue hallado un cuerpo sin vida; al día siguiente, el 30 de octubre, las autoridades localizaban cuatro ejecutados más en la caja de una camioneta, que según investigaciones preliminares podrían estar relacionados con el atentado de la mujer.
Apenas unos días después, el 5 de noviembre de 2025, en una zona conocida como Las Gallinas, en Guadalupe y Calvo, se reportaron dos personas sin vida tras un posible ataque armado. Las investigaciones quedaron abiertas. De inmediato, la Fiscalía Zona Sur reforzó su presencia en Guadalupe y Calvo y Guachochi, desplegando agencias de investigación y operativos permanentes ante la espiral de violencia.
En Guachochi, un operativo realizado entre el 27 de octubre y el 1 de noviembre dejó como saldo cuatro detenidos, el aseguramiento de nueve vehículos, equipo táctico y arsenal decomisado. Las autoridades describieron los hechos como parte de los esfuerzos para contener la violencia que acechaba la sierra.
En Guadalupe y Calvo, los recientes enfrentamientos han dejado al menos 20 comunidades deshabitadas y más de 150 personas desplazadas —familias que abandonaron sus hogares, sus tierras, su historia—; muchas de ellas han buscado refugio en Parral o migrado hacia otros municipios. Más de 90 desplazados provenientes de la Sierra Tarahumara recibieron en noviembre apoyo alimentario y atención humanitaria por parte del Estado.
Pero la crisis social no se limitó a la sierra. En Parral, el 15 de noviembre de 2025, lo que parecía una jornada de fiesta en el carril de carreras de caballos Santa Teresa se convirtió en tragedia: un enfrentamiento armado dejó al menos siete personas muertas. Las repercusiones fueron inmediatas, pues el sistema local de seguridad reforzó operativos, la Guardia Nacional y el Ejército patrullaron por aire y tierra, y comunidades como Santa Bárbara, San Francisco del Oro, Allende y otras localidades cercanas se vieron bajo vigilancia constante.
Para la madrugada del 16 de noviembre, un hombre con visibles huellas de tortura fue abandonado sin vida en la emblemática Puerta del Tiempo, uno de los monumentos más icónicos de Parral. En el lugar las autoridades localizaron una cartulina con un mensaje en el que se le atribuía o relacionaba con los hechos delictivos de la tarde anterior en el carril.
La situación obligó a que la Mesa de Seguridad Estatal encabezada por la gobernadora del Estado, María Eugenia Campos Galván se trasladara a Parral junto con el fiscal general, César Jáuregui y el secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya. Como parte de los acuerdos junto a la Defensa y Guardia Nacional se acordó que 600 elementos se desplegarían en la región para contener los hechos de violencia.
Para el 23 de noviembre, la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó el arribo de 100 elementos de Fuerzas Especiales a Chihuahua como parte del refuerzo federal de seguridad, pero el contingente fue enviado directamente a Ciudad Juárez, quedando la región sur de Chihuahua a la espera de refuerzos.
Diversos aseguramientos principalmente de vehículos, droga, armamento, cartuchos y equipo táctico lograron la célula de Bases de Operaciones Interinstitucional en municipios como Matamoros, Santa Bárbara y zona cercanas. A pesar de los operativos, para el sábado 29 de noviembre, un atropello de una joven menor de edad derivó en que su tío perdiera la vida al ser agredido a balazos cuando acudió al auxilio y se desencadenara una discusión, lo que generó que uno de los involucrados accionara un arma de fuego.
En el mes que recién inicia, la violencia volvió a sacudir la sierra cuando el martes 2 de diciembre una balacera de más de cuatro horas en Guachochi mantuvo al pueblo en estado de incertidumbre, con familias resguardadas en sus casas ante el ir y venir de ráfagas. La situación obligó a los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua en emitir una instrucción extraordinaria, dejando a criterio de los padres de familia enviar o no a sus hijos a las escuelas, mientras las autoridades locales intentaban restablecer la calma en una zona que, pese al refuerzo de operativos, sigue enfrentando episodios de alto riesgo que rompen la rutina cotidiana de la población. Con información de El Sol de Parral