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Tendenciasmartes, 24 de febrero de 2026

Coricos: las galletas serranas que dan sabor a la Cuaresma en Chihuahua

Te contamos cómo preparar estos bizcochos a base maíz

Nelson Solorio / El Heraldo de Chihuahua

Los coricos tienen como base el pinole, una harina de maíz molido que ha sido utilizada desde tiempos prehispánicos por comunidades como los Rarámuri. Este ingrediente no solo aporta sabor, sino también identidad.

Aunque son populares en estados como Sonora, Sinaloa y Baja California, en Chihuahua y Durango conservan su nombre más tradicional: harinillas de maíz crudo.

Su textura es una de sus características más distintivas: ligeramente polvorosa, suave al paladar y con un sabor que combina lo dulce con un toque tostado del maíz.

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El secreto está en lo artesanal

Tradicionalmente, estas galletas se cuecen en hornos de leña o de tierra, un método que les da un sabor ahumado muy particular. Sin embargo, hoy en día también pueden prepararse en hornos domésticos sin perder del todo su esencia.

Es importante señalar que puede haber variaciones dependiendo de la comunidad, ya que se trata de una receta transmitida de generación en generación.

Receta para preparar coricos

Si bien cada familia tiene su propia versión, esta es una de las recetas más difundidas:

Ingredientes:

Preparación:

Primero se acrema la manteca y se incorporan los huevos. Luego se agregan poco a poco los ingredientes secos y se amasa hasta lograr una mezcla homogénea.

La masa se extiende con rodillo y se corta en figuras —tradicionalmente donitas o pequeños cuadros—. Se colocan en charolas previamente engrasadas y enharinadas, y se hornean durante aproximadamente 40 minutos a 200 °C.

Un clásico que acompaña el café ☕

Los coricos son un postre que cobra especial relevancia durante la Cuaresma. Su sabor sencillo y su preparación artesanal evocan la vida en la sierra, donde la cocina sigue siendo un punto de encuentro familiar.

Acompañadas de un café caliente, estas galletas siguen vigentes en los hogares chihuahuenses, recordando que, incluso en tiempos modernos, hay tradiciones que se resisten a desaparecer.

Aunque no existe un registro único que determine su origen exacto, distintas fuentes gastronómicas coinciden en su raíz en la cultura del maíz del norte de México, lo que refuerza su valor como patrimonio culinario vivo.

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