Así puedes importar un auto a México en 2026 a través de una Agencia Aduanal
Se cierra la era de los autos chocolate: así cambia la importación vehicular a partir de este año
Thelma Azucena Dominguez Miranda / El Heraldo de Chihuahua
El fin del decreto obliga a cumplir reglas aduanales estrictas; importar un auto en 2026 será más caro y complejo.
Durante años, miles de familias en México se acostumbraron a una práctica que parecía normal: cruzar autos irregulares desde Estados Unidos y “arreglarlos” después mediante un trámite simplificado y de bajo costo.
Esa realidad cambió de forma abrupta. La figura de los chocolate, como se conoce popularmente a estos vehículos, quedó fuera del esquema de tolerancia que imperó durante la última década.
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La administración federal decidió no renovar el decreto de regularización simplificada, devolviendo el control absoluto del proceso a las leyes tradicionales de comercio exterior.
Con ello, importar un vehículo dejó de ser un programa social para convertirse nuevamente en un procedimiento técnico, fiscal y legal que no admite improvisaciones.
A partir de 2026, el único camino posible es la Importación Definitiva, un régimen que exige cumplir con requisitos estrictos y la intervención obligatoria de un agente aduanal.
Bajo este esquema, la aduana mexicana aplica criterios distintos según el destino del vehículo, ya sea el interior del país o la franja fronteriza norte. La primera barrera es la elegibilidad por año-modelo.
Para nacionalizar un vehículo que circulará en el interior del país, solo se permiten autos con 8 y 9 años de antigüedad. En 2026, esto significa modelos 2017 y 2018. Un auto 2016 queda fuera por viejo; uno 2019, por nuevo.
Solo son elegibles los vehículos fabricados en Estados Unidos, Canadá o México, identificados con los números 1, 2, 3, 4 o 5. Cualquier otro origen implica aranceles prohibitivos que hacen inviable la operación para un ciudadano común.
Costos
El impacto más fuerte se siente en los costos. Aquellos pagos simbólicos de 2,500 pesos quedaron en el pasado. Hoy, importar un vehículo activa toda la maquinaria fiscal del Estado.
Aunque el endurecimiento ha generado inconformidad, especialistas coinciden en que ofrece mayor seguridad jurídica. Importar un vehículo mediante pedimento aduanal garantiza que el bien sea legal, asegurable y vendible.

























