Aranceles, aviones espía y cárceles
La primera agresión estadounidense fue poner en entredicho con sus calificadoras y medios de comunicación la capacidad de México de recibir inversiones. La presidenta Sheinbaum debió concertar con varias firmas y capitales anglosajones acuerdos básicos para tener un inicio de gestión sin dificultades. Lo logró.
Estos capitales, que cuentan con un ejército tras de sí y financiamiento ilimitado a través de la colocación de deuda en dólares con la máquina de la FED, ya buscan abrirse sendas comerciales en Panamá y explotación de recursos naturales en Groenlandia a través del arrebato y explotación de territorio soberano ajeno al estadounidense.
Estas agresiones están encabezadas por una ola renovadora del conservadurismo estadounidense, que busca revertir la decadencia de aquel país dando poder de decisión abierto y directo sobre la política a los capitales acumulados a través de empresas tecnológicas.
Estas empresas, cómplices y accesorios del espionaje masivo en línea durante las administraciones Bush, Obama, Trump y Biden, ya no pueden descargar sus capitales masivos acumulados durante la época dorada del crédito barato, financiado por el propio Estados Unidos. Deben encontrar la manera de asignar esos capitales para su crecimiento de otro modo.















