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La Elección Extraordinaria del Poder Judicial de la Federación será el 1 de junio del 2025. Ha transcurrido ya una tercera parte del periodo de campañas para promover el voto en su favor de los candidatos a Ministras, Ministros, Magistraturas de las Salas Superior y Magistraturas de las Salas Regionales del Tribunal Electoral (TEPJF), Magistraturas del tribunal de Disciplina Judicial, Magistraturas de Circuito y Personas Juzgadoras de Distrito.
Renovar la primera mitad de los cargos que conforman el Poder Judicial de la Federación, supone un reto mayúsculo, de vital importancia para la gobernabilidad, la aplicación de las leyes, la preservación del estado de derecho y el equilibrio de los poderes que constituyen la república mexicana. Es una elección inédita, histórica, que marcará un parteaguas para el futuro de nuestra nación. Está en juego sin duda alguna, la elección de un Poder Judicial que debería ser garantía para todas y para todos.
Parece increíble que las campañas de promoción de las y los candidatos, estén pasando prácticamente inadvertidas. Esta elección se está llevando a cabo sin el color de las ordinarias para los poderes Ejecutivo y Legislativo que son con las que estábamos familiarizados. En las campañas del Poder Judicial no están permitidas la pinta de bardas, los anuncios espectaculares, regalar camisetas ni gorras, realizar eventos masivos. En la boleta del día de la elección, no aparecerán logotipos de partidos, ni fotografía de las y los candidatos. Solamente veremos un listado de nombres organizados por orden alfabético, en dos columnas, una para mujeres y otra para hombres.
Los ciudadanos en su gran mayoría, desconocen la función que realizarán quienes hoy les piden el voto. Son cargos de función especializada, cuyo trabajo es ajeno a la gente. Sin saber que hacen, para que sirven o como podría ser útil para un elector votar por X o Y persona, se vuelve exageradamente complejo que se despierte el interés en este proceso.
La que por décadas fue una elección propia del estado, ahora decidieron volverla una elección popular. Los esfuerzos en redes sociales de la notoria mayoría de las y los candidatos, es insuficiente para darse a conocer entre los electores. La cobertura informativa de los medios de comunicación, es escaza y se limita, como debe de ser, a dar a conocer la organización del proceso y la información del Instituto Nacional Electoral (INE). La página web www.ine.mx es en realidad la mejor y aun así, pobre y limitada opción para informarse de que está ocurriendo en este proceso electoral. La sección Conóceles, Practica y Ubica, es un esfuerzo del INE para aportar datos y promover el voto el 1 de junio.
Votar es un derecho ciudadano, pero la apatía, el abstencionismo tradicional, la falta de información, las campañas sin color, menores y en desventaja en comparación con las anteriores que la ciudadanía había visto antes, generan el fantasma de la ridiculización de esta elección. Sería grave elegir a tan poderosos funcionarios del Poder Judicial con un mínimo de participación electoral, que provocaría la brecha entre la legalidad de la elección (que con pocos votos se confirma) y la legitimidad de los resultados (la aceptación de la mayoría de la ciudadanía). Vale la pena no confundirse. Que a la ciudadanía no le interese participar y no le importe el resultado de esta elección, no significa que eso sea útil para fortalecer a las instituciones o para darle gobernabilidad y margen de maniobra al estado mexicano.
Las preguntas que quedan en el aire son ¿A quién deberían de representar los nuevos integrantes del Poder Judicial? ¿Es deseable obsequiar todo el control y toda la fuerza a un reducido número de personas que dirigen el Poder Ejecutivo en México? ¿Se ve la mano negra en esta elección, que podría caer en la farsa y en el despropósito? ¿Votarás tú?