En el año 550 antes de Cristo, surgió uno de los imperios más extensos del mundo antiguo, el Imperio Persa, una monarquía dividida en Satrapías que garantizaban el buen gobierno de las provincias que lo integraron.
La filosofía de Zoroastro, conocido también como Zaratustra, preconizaba pensar bien, hablar bien y hacer las cosas bien. Una religión que surge desde 1,200 años antes de Cristo, en la que se deslindaban bien las áreas del mal y del bien, incluso el concepto de los ángeles y demonios surgió a partir de las enseñanzas de Zaratustra. Esta religión fue la primera monoteísta del mundo, y los antecedentes Arios de los Persas estaban centrados en el concepto de un solo Dios señor y creador de todo cuanto es y existe, lo que sin duda influyó en otras religiones monoteístas como la cristiana, e incluso sentó las bases del pueblo hindú en materia de principios Religiosos. El ZendAvesta, el Mahabarata y el Ramayana respectivamente constituyen su base religiosa.
El imperio persa, alcanzó su culmen en la época del Rey Ciro el Grande, y poco a poco fue declinando y se produjo la ruptura de las creencias, cuando surgió el Islam Chií, enemigo tradicional de los Suníes, lo que explica en cierto modo la rivalidad de la hoy Irán con sus vecinos que, aunque tengan ascendencia común musulmana son muy diferentes.
Alejandro Magno puso fin a la hegemonía persa e introdujo la cultura griega a un pueblo tradicionalista lo cual devino en cambios fundamentales no solo en la geografía sino en el pensamiento; las invasiones de los musulmanes en el 651 para establecer los Kalifatos, y luego los mongoles de manos de Gengis Khan modificaron la estructura político-religiosa persa.
Los persas fueron reconocidos como uno de los pueblos que tenían al más formidable ejército, sobre todo integrado por arqueros que sabían disparar desde la montura. Heródoto, el padre de la historia decía que los persas enseñaban a los jóvenes a hacer tres cosas muy bien: a montar a caballo, a disparar con el arco y a decir siempre la verdad. Mucha trascendencia de estas palabras porque sobre todo las dos primeras cualidades hicieron que constituyeran un ejército con notable puntería y eficacia en el arte de la guerra, aunque con una tremenda desventaja porque carecían de estrategias y tácticas, que no podían complementar y menos suplir la valentía de sus guerreros.
Por eso no pudieron con los griegos de Alejandro, con Gengis Khan ni previamente con los musulmanes. De nada les sirvieron a los que llamaron “Los guerreros inmortales” que era un ejército de élite integrado por 10,000 soldados, que conforme iba cayendo uno en el frente de batalla de inmediato era sustituido por otro, lo que le valió el mote, porque por más que se causaban bajas, el ejército permanecía igual en número en el campo de batalla y desalentaba a los enemigos que parecía que nunca ganarían las batallas.
Los persas fueron, sobre todo desde el punto de vista religioso, un pueblo tolerante; al pueblo hebreo lo ayudaron a salir del sofocón de Babilonia donde estuvieron desterrados, y siempre fueron proclives a que retornaran a Palestina, y lo mismo concedieron a los fenicios y a los sirios facilidades en cuestiones comerciales.
Hoy día Persia se llama Irán; Teherán vino a sustituir, aunque con menor brillantez la tradicional capital que fue Persépolis, fundada por Darío el Grande del pueblo de los Aqueménidas y continuada por su hijo Jerjes.
La dinastía de los Pahlavi gobernó Irán en la época moderna hasta el año de 1979, cuando se produjo la revolución iraní que depuso al Sha Mohamed Reza Pahlavi, y permitió el arribo del belicoso Ayatola Jomeini lo que motivó no solo el exilio del Sha y de su esposa la emperatriz Farah Diba sino las relaciones incómodas con sus vecinos y hasta la fecha han sido bastante problemáticas.
La política que llevó a cabo el Sha Mohamed Reza Pahlavi, junto con su segunda esposa, la emperatriz Soraya y después con Farah Diva, fue siempre pro-occidental, y tanto Reino Unido como Estados Unidos siempre vieron con simpatía su gobierno, sobre todo por la enorme riqueza petrolera, lo que derivó en que al producirse la revolución iraní, al revivir la pugna entre sunitas y chiitas, se acabara la tersa relación de una monarquía autoritaria favorable al Occidente, para convertirla como dicen los expertos en una teocracia islamista anti-occidental.
Años después, con el gobierno de los Ayatolas vuelve el antiguo imperio persa a la guerra, en donde los arqueros y caballos han sido substituidos por los drones, el combate es por aire y no por tierra, y su antiguo aliado, Estados Unidos, hoy es su acérrimo enemigo. Los esfuerzos por cerrar el estrecho de Ormuz a la navegación impiden el traslado de buques petroleros a través del Golfo Pérsico hacia el Golfo de Omán, tiene en jaque a los contendientes por las consecuencias económicas del encarecimiento del combustible y de las otras tal vez mas desastrosas como la hambruna y los daños punto menos que irreversibles en el comercio mundial y la estabilidad que pasa de lo regional a lo trans-continental.
El mundo tiene dos puntos álgidos principales de controversia, el de Rusia y Ucrania que va para largo y el conflicto con la antigua Persia que involucra a una docena de países en una guerra que, si bien no podría considerarse como la tercera guerra mundial, es la antesala, puesto que cuando de lleno entren los países del bloque comunista como China y Rusia y los de la OTAN.
Quiera Dios que pronto se solucionen estos conflictos, pues nuestro mundo es pequeño y además es bello, no es justo que cuestiones ideológicas y de intereses económicos, prevalezcan sobre el deseo del ser humano de ser feliz y gozar de las maravillas de la creación que Dios puso para nuestro placer y que nos empeñamos en destruir.