El reciente anuncio de un incremento del 12.5% en las tarifas de agua ha generado una ola de críticas, pues el SIAPA enfrenta no solo una crisis respecto a su operación y resultados, sino también la confianza ciudadana en su gestión ya que la ciudadanía cuestiona su pertinencia ante un servicio marcado por tandeos, fugas constantes y agua de mala calidad. En muchas colonias del Área Metropolitana de Guadalajara, el agua llega turbia, con baja presión o simplemente no llega y las fugas masivas representan pérdidas millonarias que pagamos todas y todos. Ante este panorama, exigirle a la ciudadanía que pague más sin ofrecer mejoras concretas es una decisión injusta e insensible.
El aumento se ha intentado justificar como una medida necesaria para garantizar la sostenibilidad financiera del SIAPA y mejorar sus operaciones. Sin embargo, este argumento no puede ser aceptado sin cuestionamientos. ¿Cómo podemos pedirle a las familias jaliscienses que paguen más por un servicio marcado por tandeos, fugas masivas y agua de mala calidad? ¿Qué se ha propuesto y qué se ha hecho para resolver el problema? Hasta ahora, no hemos visto acciones contundentes ni una estrategia clara para modernizar su infraestructura o garantizar un servicio digno. Cualquier aumento debe estar acompañado por una estrategia integral que garantice eficiencia operativa y transparencia en el uso de los recursos y así evitar que las y los usuarios paguen más por un servicio que no mejora.
Necesitamos aliviar la carga económica que enfrentan la ciudadanía afectados por un servicio deficiente, mientras se trabaja en soluciones estructurales para garantizar un acceso equitativo al agua potable, así como es urgente trabajar por una mayor transparencia en la gestión. Esto pasa por aplicar descuentos en las tarifas por servicio deficiente, el abastecimiento gratuito mediante pipas en aquellas zonas donde el suministro sea inexistente o insuficiente, claridad sobre el estado actual de la red hidráulica y el establecimiento de metas claras, objetivas y medibles para evaluar la gestión del organismo, la reducción de fugas en la red hidráulica, mejorar la cobranza y garantizar relaciones laborales sanas dentro del organismo.
El debate sobre el agua en Jalisco no puede limitarse a cifras ni a aumentos tarifarios. Es un tema profundamente social que afecta la calidad de vida de millones de personas. Hoy más que nunca estamos ante una oportunidad histórica de emprender un cambio estructural, impulsando políticas públicas que combinen justicia social con sostenibilidad ambiental. El SIAPA necesita transformarse, pero esa transformación debe comenzar con un compromiso real hacia quienes dependen diariamente de su servicio.