La libertad de prensa
Las Agencias de noticias internacionales permiten la circulación global de las noticias y cada medio, privado-comercial o bien gubernamental, se reserva el derecho de su publicación.
Por eso, es preferible siempre un periódico, un diario, un semanario, sea impreso o digital como EL OCCIDENTAL, que garantiza que la información que usted lee, es cierta, así de simple y así de fácil: es cierta, confiable.
Sin embargo, una cosa es controlar los medios para que se ajusten a las medidas racionales y universalmente aceptadas de la comprobación informativa antes de ser difundida, y otra cosa es censurar la opinión.
La difusión de opiniones, la manifestación de las ideas, fuera de las limitaciones entendibles como que no se perturbe el orden público, no se ofenda a terceros o a la sociedad, no sean contrarias a la moral o a las buenas costumbres, debe ser completamente libre.
Los derechos universales del ciudadano reconocidos desde la Revolución Francesa, están más que vigentes. Todos tenemos el derecho de manifestar nuestras ideas públicamente, sin que sean objeto de censura previa.
Es una línea delgada, sí; pero línea al fin, y que todos debemos respetar: lectores, escuchas, televidentes, editorialistas, comentaristas, redactores, articulistas, reporteros, editores, y fundamentalmente el Gobierno que debe garantizar siempre la libertad de prensa.

















