La salud no puede esperar: cada día cuenta, cada vida importa
Pero también sé que no todas las personas en México corren con la misma fortuna. Sé que, para muchas y muchos, un trámite puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Y eso no puede seguir ocurriendo.
Por eso, hace unos días subí a tribuna del Congreso del Estado de Jalisco para presentar un exhorto que no es solo una propuesta más en la agenda legislativa. Es un tema que toca vidas, que refleja una deuda pendiente y que, en lo personal, me toca profundamente.
Actualmente, en México este trámite puede tardar hasta 45 días hábiles, un tiempo que, en casos urgentes, puede resultar letal. En contraste, países como España, Alemania o Estados Unidos lo resuelven en 10 días o menos.
Lo que estamos planteando no es una ocurrencia ni una exigencia aislada. Es un llamado constructivo, responsable y humano. Queremos que las instituciones del Estado puedan responder con sensibilidad y eficacia ante una necesidad que no espera.
Por eso, desde nuestra responsabilidad como legisladores, tenemos la obligación de hacer lo que esté en nuestras manos para cambiar esta realidad.
Reducir tiempos, sensibilizar atenciones, humanizar los procesos: ese es el camino. Debemos garantizar no solo que la salud sea un derecho en el papel, sino que sea una realidad en la vida diaria de todas y todos.
Este exhorto se construyó desde la experiencia, pero también desde la esperanza. Porque estoy convencido de que podemos avanzar, de que podemos salvar más vidas si actuamos con decisión y empatía.
Cada día cuenta. Cada vida importa. Sigamos sumando esfuerzos, Sigamos salvando vidas.

















