Las relaciones entre los países son históricamente formales en todo lo posible. Pero no obstante lo que se ve en el primer plano, muchas veces hay trucos a los que se recurre con la idea de sacar más provecho del intercambio.
Y algo de esto es lo que parece ocurrir en el comercio económico y laboral entre México y los Estados Unidos, el cual si a veces parece que se abusa de un lado, en otras ocasiones se ve como que los excesos son del otro. Ello según el momento y de acuerdo con la persona que hable.
Por ejemplo, por estos días el presidente Trump asegura que la balanza del comercio exterior entre su país y el nuestro favorece a México. Que ellos tienen déficit y estamos aprovechándonos de su bondad.
Eso no es cierto, cuando menos del todo. No deja de haber cierto eufemismo en lo que dice el mandatario, ya que es muy conocido el hecho de que las cifras de exportaciones mexicanas que maneja, incluyen lo que envían a su país las plantas maquiladoras estadounidenses que funcionan en territorio mexicano.
Y aquí hay una buena diferencia que no está de más aclarar, puesto que si bien esos productos son mexicanos porque se fabrican aquí, las ganancias que se obtienen al mandarlos a EU para su venta, quedan en manos de empresarios estadounidenses. Y eso cuenta mucho. En realidad, es lo que más cuenta a la hora de las estadísticas.
Entonces, siendo esto así, los números manejados por los vecinos en este sentido pierden su pureza y adquieren un tinte con otras intenciones.
Pero bueno, debemos reconocer que aunque esto sea así, los defensores de las causas nacionales no tenemos porqué poner el grito en el cielo, ya que de aquí para allá sucede algo similar; si no exacto, muy parecido, ya que desde bastante tiempo, alto número de mexicanos se introducen ilegalmente a Estados Unidos para trabajar como braceros, debido a que allá les pagan mejor que aquí.
O sea que los empresarios de EU vienen a fabricar autos y aparatos a México porque aquí pagan menos sueldos. Pero al mismo tiempo, los braceros mexicanos van a Estados Unidos a laborar porque allá les pagan más.
Un juego de tú me das, yo te doy; tú me quitas, yo te quito. Y ahí la llevamos.
Debe señalarse que hasta este punto las cosas no van tan mal; mientras el intercambio no sea de golpes y se remita a estos supuestos aprovechamientos coyunturales, todo puede permitirse.
Ahora bien, concretamente en lo que trata a la advertencia de Trump, de poner altos aranceles a ciertos productos elaborados en México para ser introducidos a EU hay bastantes recovecos, puesto que si ello se hace así se puede perjudicar a sus paisanos que tienen inversiones en México, principalmente en plantas maquiladoras. Se dice que lo hace para obligarlos a que se regresen a su país a poner fábricas allá, a fin de dar empleo a sus compatriotas trabajadores y pagar impuestos al Gobierno estadounidense.
Sin embargo, este dicho está un poco jalado de los pelos, ya que todo mundo sabe que por sécula seculorum, una de las estrategias preferidas por los empresarios gringos es la de maquilar productos en el extranjero, porque les resulta más económico y les deja más dinero. Entonces, la supuesta actitud trumpista podría causar descontento entre este sector de la economía de EU y podría llegarse hasta a los desacuerdos y quién sabe si a la división. Nadie lo cree; pero ya veremos.