Por Mtra. Delia Guadalupe Estrada Palafox, directora del Departamento Académico de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara
Cada año, el Día Mundial del Riñón, que se conmemora el segundo jueves de marzo, invita a reflexionar sobre la importancia de proteger la salud renal y prevenir las enfermedades que afectan a estos órganos. Esta fecha nos recuerda que la prevención comienza con hábitos cotidianos.
Cuando se habla de salud renal, lo primero que suele venir a la mente es tomar suficiente agua natural. Y aunque la hidratación es un pilar importante, cuidar los riñones va mucho más allá de lo que se bebe, ya que las decisiones que se toman todos los días, desde lo que se come hasta cómo se cuida el cuerpo en general, influyen de manera directa en su buen funcionamiento. Por ello, a continuación te compartiré recomendaciones prácticas para cuidar tus riñones en el día a día, más allá de solo tomar agua natural.
En cuanto a la alimentación, una dieta basada en alimentos frescos es una gran aliada. Frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas y proteínas magras aportan nutrimentos esenciales. Se recomienda evitar el consumo frecuente de alimentos procesados como papas fritas, dulces y botanas empaquetadas, así como productos que presenten sellos de advertencia en el etiquetado.
En caso de consumir productos enlatados, una recomendación rápida es remojarlos y enjuagarlos previamente para disminuir la cantidad de conservadores y sodio. Además, es importante procurar no agregar sal extra a los alimentos y optar por el uso de hierbas, especias y condimentos naturales para dar sabor a la comida sin afectar la salud renal. También es clave cuidar la cantidad de azúcar que se consume. Un consumo elevado y frecuente de bebidas azucaradas, refrescos y productos refinados favorece el aumento de peso y eleva el riesgo de desarrollar diabetes, una de las principales causas de enfermedad renal crónica.
Pero la salud del riñón no depende únicamente de la alimentación. Mantenerse activo ayuda a regular la presión arterial, mejorar el metabolismo de la glucosa y controlar el peso corporal. No se trata necesariamente de ejercicio intenso, sino de incorporar movimiento de forma regular en la vida diaria, como caminar y procurar alcanzar alrededor de 10 mil pasos al día, subir escaleras, bailar o realizar alguna actividad física sostenible. El mantener un peso saludable es un factor clave, ya que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de enfermedades crónicas que impactan directamente en los riñones.
Un aspecto que suele pasarse por alto es la automedicación. Muchos medicamentos, incluidos analgésicos y antiinflamatorios de uso común, se eliminan a través de los riñones. Cuando se consumen sin supervisión o de forma prolongada, pueden hacer que el riñón trabaje de más y aumentar el riesgo de daño. Evitar automedicarse y consultar a un médico antes de usar medicamentos de manera habitual es una medida clave de protección.
Además, una estrategia fundamental para cuidar la salud renal es la detección oportuna. Realizarse estudios de laboratorio al menos una vez al año, especialmente si existen antecedentes familiares, presión arterial alta, sobrepeso o alteraciones en la glucosa, permite identificar cambios tempranos y actuar a tiempo. A esto se suma la importancia de no fumar, ya que el tabaco afecta la circulación sanguínea y puede acelerar el deterioro de la función renal. Muchas enfermedades renales no presentan síntomas en etapas iniciales.
En resumen, cuidar tus riñones implica una visión integral: hidratarte bien, elegir mejor lo que comes, mantenerte activo, cuidar tu peso, evitar la automedicación, no fumar y vigilar tu salud con estudios preventivos. Pequeñas decisiones diarias pueden tener un impacto duradero y mejorar tu calidad de vida.
Directora del Departamento Académico de Nutrición de la UAG.
delia.estrada@edu.uag.mx