¿Qué sigue?
Sigue una corta espera que solo confirmará formalmente que los nombres que se sugirieron al electorado en los cartoncillos de instrucción que previamente se les entregaron, son los que se encargarán de resolver los casos justiciables.
El aspecto jurídico es el más importante en esta elección, porque más allá de los nombres de las personas que ocuparán cargos judiciales, que a nadie le dicen nada, lo mas relevante será la manera como impartirán justicia.
Un dilema. La Constitución Federal en su artículo 17 establece como norma que la justicia deberá ser imparcial, gratuita, pronta, y no necesariamente con la elección se va a garantizar que así sea.
Si algo tuvieron estas elecciones fue que ni fueron democráticas, ni libres y será un estigma que cargarán para siempre los que así las concibieron y regularon.
La ley es la norma jurídica que permite a un juzgador decidir con plenitud de jurisdicción una situación jurídica controvertida; el problema no es la ley sino la interpretación o el sesgo que le quiera dar el juez en beneficio o perjuicio de persona alguna.
Y esto nos lleva a otra cuestión: En estas elecciones del poder judicial así se hizo. ¿La elección del poder judicial fue libre y democrática?
Y la interrogante final: Si el objeto principal de la reforma era combatir la corrupción del poder judicial, ¿porqué razón no se procedió en contra de los corruptos, se les enjuició y castigó?
Hubiera sido mejor hacerlo así. Nos hubiéramos ahorrado mucho dinero, tiempo y sobre todo, no se hubiera hecho tonta a la gente.
Usted tendrá su propia opinión y muy respetable, pero lo invito a piense, analice y reflexione antes de emitir su juicio. Yo digo que con esta pretendida elección, se echó la ultima palada de tierra a la tumba de la democracia.
¿Que sigue? Lo que ha hecho mejor el pueblo de México, desde tiempos del Virrey de Croix: “A callar y a obedecer”.
Horizonte sombrío, desolador, triste.

















