Con solo el 13% de los votantes en las urnas para la elección del Poder Judicial quien gana es el 87% del abstencionismo, ese alto porcentaje de personas que no acudieron a votar deben ser un mensaje para los que decidieron armar una elección para elegir jueces, magistrados y ministros.
Por otro lado, la baja participación ha llamado la atención a pesar de la movilización de parte de los partidos políticos, aunque muchos de ellos lo nieguen, pero ninguno llegó a la meta de tener una gran capacidad de movilización y convocatoria para votar, por ejemplo, si comparamos con el ejercicio de revocación de mandato que se llevó a cabo en el 2022, en el que votaron el 17.8%.
Es tan preocupante la poca capacidad de movilización para los gobiernos de Morena, pero también para los gobiernos de MC, del PAN o del PRI, que posiblemente no operaron con gran voluntad, pero si con algo de miedo y preocupación ante una posible solicitud de apoyo desde el centro de México.
Desde Morena se ha visto como un logro el resultado de la elección y se festejan esos 13 millones de votos, pero también hay que considerar que de ese total, el 22.7% lo tenemos que dividir entre el voto nulo (10.8%) y el voto en blanco (11.8%), así que, los números son todavía más preocupantes, porque no solo es que la gente no haya salido a votar, sino que puede ser un mensaje al poder, para decir que a pesar de que hay una buena percepción de la gestión de la Presidenta, este caso en particular no tiene el respaldo popular.
Que la población no haya salido a votar, no significa que estuvieran conformes con el Poder Judicial que tiene el país, claramente el Poder Judicial requiere una reforma en sus condiciones de operación o en la forma en cómo toman las decisiones los juzgadores, pero eso no era un cheque en blanco para que tomaran decisiones de manera rápida y sin una planeación adecuada.
Planear correctamente, permite socializar de mejor manera una Reforma y sobre todo, un proceso electoral en el que se juega el futuro del Poder Judicial, pero pareciera que en México eso no importa, ni la planeación, ni lo que va a pasar con la impartición de justicia.
Mientras gane el abstencionismo en una elección y la autoridad vea eso como un logro, la democracia de México no podrá avanzar, elegir democráticamente no significa generar legitimidad, y en nuestro país se requieren ambas, democracia y legitimidad en los procesos, pero sobre todo en la elección de nuestros representantes en cualquiera de los Poderes de la Unión.
Con lo ocurrido el 1 de junio ganan solo los candidatos que fueron electos, pero pierde el Poder Judicial y la democracia en México, pues están llegando a un cargo sin el respaldo popular y en teoría ese era el discurso perfecto que utilizaron para aprobar la Reforma al Poder Judicial, su democratización basada en el voto popular, aunque en este proceso electoral, el único que no llegó fue el voto popular.
Académico Universidad Panamericana*
@alfredocejar