Sin titubear, el recién nombrado presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Donald Trump comenzó a cumplir sus amenazas en materia de migración, militarización de la frontera sur y la aplicación de nuevos aranceles a México y Canadá. Para muchos esta última amenaza era quizá, una estrategia del republicano para “tomar ventaja” en una posible renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), hoy sabemos que no era así, desde el sábado 01 de febrero la orden del mandatario estadounidense entrará en vigor.
Y así lo dijo: “Vamos a anunciar los aranceles sobre Canadá y México por diversas razones. La primera es la cantidad de personas que han entrado en nuestro país de manera tan horrible y en grandes cantidades. La segunda es el fentanilo y todas las demás drogas que han ingresado al país. Y la tercera son los enormes subsidios que estamos dando a Canadá y México en forma de déficits”.
Desde que Trump pronunció la implementación de esta medida, el gobierno de México anunció que tenía preparado un plan “A” uno “B” y hasta uno “C” y que, de ser necesario, serían aplicados ante la imposición de dichos aranceles. Un día después del anuncio de la nueva medida, la presidenta de México solamente manifestó que “seguiremos esperando con la cabeza fría, tomaremos las decisiones necesarias y seguirán privilegiando el diálogo”. A estas alturas, por lo menos deberíamos conocer cuál es la estrategia con la que el gobierno busca contrarrestar la decisión del mandatario estadounidense.
Pareciera que el republicano no dimensiona que esta medida, no solo afectará la economía de sus países vecinos, sino que impactará de igual manera en la economía interna de su país. Recordemos que México es el principal socio en materia comercial que tienen los Estados Unidos de Norteamérica, tan solo en el año 2023 ese país importó productos desde México por poco más de cuatrocientos mil millones de dólares y desde ese país fueron más de trescientos mil millones de dólares los que se exportaron a México en diversos productos.
Si bien el tema relacionado con sustancias de uso prohibido y el alto índice en materia migratoria que se ha tenido en los últimos años, son temas que deben ser atendidos desde una perspectiva de diálogo y tratados internacionales, los cuales, deben involucrar a los países con un alto porcentaje de expulsión de sus ciudadanos, esto por las carencias e inseguridad que enfrentan en su lugar de origen.
México tiene ante sí, un reto mayor, debemos dejar de lado los discursos populistas y las pretensiones de capitalizar con estos temas la voluntad de las personas, si de verdad quieren demostrar que el pueblo es lo primero, deben asegurar que, ante el cumplimiento de dicha medida, la economía de nuestro país está fortalecida y deben demostrarlo. El mayor riesgo ante estas tentaciones de ejercer presión desde el aspecto económico, es el fuerte impacto en la economía de cada país y, por ende, en la economía de cada familia. De ahí que estas tentaciones sean realmente peligrosas.