Un mundo donde reine la paz
Aún permanece en la memoria la tensión que marcó los años de la Guerra Fría, cuando el mundo vivía bajo la amenaza constante de una confrontación nuclear. Durante décadas, la humanidad contempló con temor la posibilidad de una destrucción global.
Con el paso del tiempo muchos pensaron que aquellos temores habían quedado en el pasado. Pero hoy vemos resurgir tensiones internacionales que devuelven al mundo una sensación de incertidumbre que creíamos superada.
Por ello, el desafío de nuestro tiempo no consiste solo en evitar la guerra, sino en cultivar una cultura de paz que comience en el interior de cada persona. Y esto solo es posible con Dios, pues, sin Él, la paz es solo una aspiración irrealizable.














